Riqueza

Cruce de mensajes en Facebook, a costa de la riqueza.

El paradigma de la riqueza (subido a Facebook por Ricardo Dubán Contreras):

«Una vez, un padre de una familia acaudalada llevó a su hijo a un viaje por el interior del país, con el firme propósito de que éste viera cuan pobre podría llegar a ser la gente de campo. Que comprendiera el calor de las cosas y lo afortunados que eran ellos, que parecían tenerlo todo.

Estuvieron por espacio de un día y una noche completos, en una granja de una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje y de regreso a casa, el padre pregunta a su hijo:

– ¿Qué te pareció el viaje?
– ¡¡Muy bonito, papá!!!
– ¿Viste qué tan pobre y necesitada puede ser la gente?
– ¡Sí…!
– ¿ Y qué aprendiste?
– Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina de 25 metros, ellos tienen un riachuelo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas, Nuestro patio llega hasta el borde de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte, Especialmente, papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.

Al terminar el relato el padre se quedó mudo… y su hijo agregó:
– Gracias papá, por enseñarme lo rico que podríamos llegar a ser.»

Mi contestación:
José Luis Yela: Pues está escrito a modo de parábola, pero de parábola no tiene más que la forma. Porque es así. La estupidez humana llega a un grado de enajenación tal que los poderes estatales, en buena parte a través de  los medios de comunicación a su servicio, convencen a propios y extraños para que abandonen sus tierras y emigren a las ciudades, suponiendo engañosamente que allí van a encontrar el paraíso de la prosperidad. El único paraíso que encuentran es la miseria. Suburbios y más suburbios a lo largo y ancho de todas las grandes ciudades del mundo, donde los habitantes de las tierras abandonadas y sus descendientes sobreviven miserablemente, una vez perdidas sus raíces. Sólo a base de esfuerzos denodados y de un sometimiento total a los principios del mundo urbano industrial algunos pueden llegar a amasar alguna riqueza material. La mayor parte está condenada a la miseria de por vida. Y, por lo que se ha visto hasta ahora, no hay medio humano de cambiar esta dinámica. Solo esfuerzos individuales, que no llegan muy lejos.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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4 respuestas a Riqueza

  1. rlfox dijo:

    Bonita parábola.
    Fantástica contestación.

    Pero ambas me someten a la interrogante: ¿Por qué?
    ¿Habría sido el avance y desarrollo científico-tecnológico-social de igual magnitud al vivido?
    Hace cientos de años, los chinos, en su apogeo, creyeron conocerlo todo y se estancaron.
    Me consume pensar que mis ideas paralicen al mundo y de igual forma lo aniquilen en un insensato desarrollismo y abandono de esencias para con Gea.
    Intermedio a manera y forma de himenópteros me recorre un miedo Orwelliano.
    Disculpa mi pésima contestación, debe ser a cuanto he vivido mentalmente, claro. TJWT

  2. Conde Nado dijo:

    Es que la situación que se describe en la parábola ES PRECISAMENTE una de las consecuencias fundamentales del desarrollo científico-tecnológico surgido a raíz de la desaparición del feudalismo en Europa y concretado a principios del siglo XVIII en la «revolución industrial», y no al revés. La paradoja de fondo es que los humanos hemos avanzado muchísimo en cuanto al control de las circunstancias ambientales, lo cual nos ha permitido vivir mucho mejor y aumentar enormemente nuestra esperanza de vida, es decir, hemos avanzado mucho tecnológicamente; pero el avance social ha sido muchas órdenes de magnitud más lento. Lo cual, entre otras cosas, se traduce en una distribución muy heterogénea de las bondades del avance, de manera que solo se pueden referir a una cuarta parte de la humanidad, aproximadamente. Nosotros, los privilegiados, los habitantes del mundo industrializado, vivimos literalmente a costa de las otras tres cuartas partes de la humanidad, y nuestro avance tecnológico no podría ser tal si no se diera esta cruel circunstancia social. Esa es la terrible paradoja del mundo actual, que unida a la vertiginosa velocidad de deterioro de los recursos naturales hace que, siendo realista, no se vea posibilidad alguna de supervivencia para nuestra especie más allá de unas cuantas décadas…
    O igual si. Igual sobreviven los descendientes de todos los chanchulleros y engañabobos que ahora se están enriqueciendo a marchas forzadas, una vez que nos aniquilen al resto (o dejen que nos aniquilemos). No estoy haciendo ciencia-ficción. Es muy plausible. ¿Qué otra cosa puede significar que quienes ostentan la (supuesta) representación gubernamental en las «democracias» del mundo «desarrollado» dejen hacer a las grandes multinacionales sin la menor objeción, y favorezcan con el descaro con que lo hacen las políticas neoconservadoras, sustentadas filosóficamente en el determinismo y económicamente en el poder de la banca? La aglomeración de la población en suburbios enormes facilita la tarea.

  3. Trotalomas dijo:

    Sr. Nado, tiene usted toda la razón. El problema más grave del avance científico y técnico tan espectacular que hemos vivido como especie en las últimas centurias (y, especialmente, en las últimas décadas) no ha venido acompañado por un avance social a la par. De ahí que el «sueño americano» y la vida «avanzada» de las urbes no sean más que falacias gracias a las cuales las personas viajan buscando una vida mejor y sólo encuentran un sucedáneo de cultivo hidropónico donde no pueden agarrar sus raíces y en los que solo medran las «malas hierbas».

    Hace tiempo leí una afirmación que no sé hasta qué punto podría tomarse por científicamente correcta (tal vez, como biólogo, pueda aclararme un poco más el tema) en el que se hablaba de lo belicoso que es el ser humano y sobre cómo impone sus ideas a sus semejantes por la fuerza. Se hablaba que, como especie social recientemente (en términos biológicos) depredadora no habíamos desarrollado mecanismos inhibitorios como los que poseen otras especies con capacidades especialmente destructivas (pongamos las manadas de lobos por ejemplo, aunque me viene a la cabeza un gran gorila de espalda plateada, mucho más cercano a nosotros y que sí que cuenta con esos mecanismos de inhibición de la violencia). Al margen de que sea o no correcto lo anterior, lo cierto es que se puede extrapolar a lo que hablábamos antes: hemos avanzado tanto en unos aspectos y tan poco en otros que, junto a un sentido de la justicia bastante parcial, hemos llegado a conseguir un mundo bastante nefasto para la vida.

    Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit…

    Un abrazo.

  4. Conde Nado dijo:

    Eso de la ausencia de mecanismos de regulación de las actitudes agresivas es una pura elucubración sin ninguna base científica. Se leen tantas cosas…

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