Las ovejas más negras

El intelectual adulador del poder es la cosa más abyecta que existe (¿o casi?), igual que el trabajador que apoya al partido que le oprime es la cosa más patética. Sin embargo, ambas figuras dominan el panorama en nuestros días, en que el poder político-económico ha sabido manipular hábilmente las conciencias para ser tratado como el nuevo vellocino de oro. Es terrible constatar que la llamada “sociedad del conocimiento” está fundamentada en una mayoría social abrumadoramente ignorante de lo fundamental y seguidora fiel y obcecada del camino que les marca quien manda.

Las élites y sus palmeros

Esteban Hernández

(https://blogs.elconfidencial.com/espana/postpolitica/2017-12-01/elites-palmeros_1486394/) 

Varios conocidos me han transmitido últimamente sus quejas referidas a empresas de servicios por la mala calidad de los mismos. La explicación que (en privado) daban sobre estas disfunciones los responsables intermedios de las firmas era que sus empleados contaban con salarios bajos y solían tener la certeza de que serían despedidos al acabar su contrato temporal, con lo que la motivación era escasa. No es extraño, pues, que ese descontento acabase siendo percibido por los clientes: se trata de una mano de obra que cuando aprende a realizar con eficiencia su tarea tiene que abandonarla, y que siempre está preguntándose si llegará a fin de mes y cuál será su siguiente trabajo. En ese contexto, la productividad es necesariamente baja.

Es frecuente en España que personas de más de 45 años regresen al mercado laboral en puestos de menor categoría y mal pagados

El segundo ejemplo viene de Francia, pero tiene mucha relación con lo que pasa en nuestro país. Según asegura el diario ‘Le Monde’, la contratación de mayores de 50, lo que llaman el empleo sénior, ha crecido durante los últimos años, aunque con la contrapartida de una gran precariedad. Algo similar ocurre en España, donde no es extraño encontrarte con trabajadores de más de 45 años —que habían salido del mercado laboral y tenían difícil el reingreso— que han acabado colocándose en puestos de menor categoría o peor pagados o ambas cosas. Lo cual también es una gran idea para aumentar la productividad: a la gente que tiene años de experiencia la ignoras, la desprecias, y luego la colocas allí donde su conocimiento no tiene ninguna posibilidad de aportar valor.

Dices una cosa, haces otra

Lo lógico sería que los expertos, ante situaciones de esta clase, señalasen con insistencia que ese no es el camino, pero no lo hacen. La mayoría de ellos desprecian estos elementos, y quienes se atreven a sugerir que los salarios deben ser satisfactorios y que los empleos deben tener continuidad son ignorados. Pero en realidad este no es el asunto. Que para que las cosas funcionen los salarios deben ser buenos es algo que las élites ya saben, pero no quieren modificar un sistema que les resulta rentable. Lo que en realidad echo de menos es que los expertos señalen de modo claro esta contradicción, que consiste en afirmar que se persigue una meta mientras se ponen todas las bases para ir justo por el camino contrario.

Cuando llegan los problemas, nadie asume responsabilidades: señalan a voz en grito que “han sido los rusos”

No ocurre solo en el trabajo: las quejas de las élites europeas sobre el auge de los nacionalismos es otro buen ejemplo. Desde su perspectiva, el gran problema de Europa es ese repliegue conservador sobre el territorio y la identidad que desprecia los avances que el comercio, las sociedades abiertas y la perspectiva global han traído: un mundo reaccionario que empuja para hacernos regresar a un pasado oscuro. Pero alguien debería decirles que ese regreso solo es posible porque su sistema, el que las élites han construido, está dejando muchos perdedores por el camino, y es natural que estos se rebelen porque no es esperable otra cosa. Si pones todas las piedras para que algo suceda, es muy probable que acabe ocurriendo. Eso sí, después nadie asume responsabilidades, y señalan a voz en grito que “han sido los rusos: ellos están detrás de esto”.

Los intelectuales

No. Alguien tiene que decirles que muchos de los males con los que deben lidiar, y que aseguran que son un problema, están causados por las acciones económicas y políticas desarrolladas por las élites. Y que si quieren que se terminen, la primera medida es actuar de otra manera. Y ese alguien debería ser, desde luego, el entorno intelectual, tanto el de los expertos como el proveniente de la cultura. Sin embargo, no es así: muchos de estos intelectuales coinciden, por interés, por origen o por convicción, con las ideas de ese mundo al que deberían contrapesar.

Todos coinciden en que nuestro mundo funciona razonablemente bien, que su orden es justo y que el reparto social de posiciones es el adecuado

En realidad, este entorno se ha especializado (y con los economistas y los politólogos ortodoxos en primer lugar) en reorientar la realidadtodos coinciden en que nuestro mundo funciona razonablemente bien, que su orden es justo y que el reparto social de posiciones es el adecuado; y, como mucho, añaden alguna idea para que en el futuro todo vaya mejor o señalan que sus conclusiones son las bases adecuadas para futuras investigaciones.

Los viejos resentidos

Así se llega a situaciones paradójicas. Si se argumenta que el declive de la clase media occidental y el empobrecimiento de las capas trabajadoras son causas evidentes de las transformaciones políticas de los últimos años, nos dirán que no es así: la culpa es de la posverdad, de los viejos resentidos que votan al Brexit o de los seguidores de Trump, que no son de clase trabajadora sino reaccionarios de toda la vida. Y que, en última instancia, nunca hemos estado mejor, porque el número de personas de clase media es hoy mayor que nunca y jamás ha habido tan pocos pobres, algo de lo que deberíamos alegrarnos y que subraya las bondades de la globalización.

Hemos perdido poder adquisitivo, nuestro nivel de vida es peor y eso ha beneficiado a los chinos. ¿Dónde está la buena noticia?

Es el tipo de argumentos absurdos y estúpidos que sirven al propósito de tranquilizar al poder, pero no para dar cuenta de lo que ocurre. La clase media europea ha descendido y, a cambio, ha crecido fundamentalmente la asiática, sobre todo la china. Ignoro por qué eso es motivo de celebración: hemos perdido poder adquisitivo, nuestro nivel de vida es peor y eso ha beneficiado a los chinos. ¿Dónde está la buena noticia? Si me quedase con la mitad de las rentas de los intelectuales que defienden estas tesis y luego argumentase que deberían alegrarse porque yo soy más rico y ellos no, seguramente no estarían tan de acuerdo. Sin embargo, no tienen reparo en exhibir sin pudor esas tesis cuando no les afectan a ellos. Y la cosa se complica cuando uno entiende hasta qué punto el capital y la tecnología que se han regalado a China (solo para que las élites occidentales ganen más dinero) han convertido al gran país asiático en una enorme potencia económica cuyo auge perjudicará a Europa.

Todo está OK

La esencia de los estudios y de las obras de estos intelectuales consiste en ratificar lo que el poder piensa. Pueden hablar de innovación, de disrupción, de las bondades de la tecnología, de la necesidad de conservar el orden político existente para no caer en el caso y de la urgencia de las reformas en el ámbito económico, especialmente en el laboral, para no seguir cayendo, pero su idea central es que el orden establecido es el correcto, que lo que hacen las élites es la mejor de las opciones posibles y que cualquier intento de cambiar eso está abocado al desastre. Y si eso no funciona, entonces aparecen los rusos como mecanismo conspiranoico para encubrir los errores.

Este tipo de comportamiento palmero es exactamente lo contrario de lo que el mundo intelectual ha de aportar a la sociedad. Los expertos en economía, salud, periodismo, política o sociología se deben en primer lugar a las reglas de su oficio y no a los intereses de las élites, sean estas políticas o económicas. Algunos de estos intelectuales gozan de una protección que les debería permitir conservar su independencia y poseen los suficientes conocimientos como para aportar una opinión fundada. Quizá sean los menos, pero es muy importante que reaparezcan hoy, porque resulta prioritario reconstruir una esfera del pensamiento que sea capaz de reorientar sus disciplinas (y a las mismas élites) hacia la realidad. Es imprescindible salir de este mundo ficticio que los expertos han ayudado a crear.”

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Lentitud perdida

¿Por qué habrá desaparecido el placer de la lentitud? Ay, ¿dónde estarán los paseantes de antaño? ¿Dónde estarán esos héroes holgazanes de las canciones populares, esos vagabundos que vagan de molino en molino y duermen al raso?¿Habrán desaparecido con los caminos rurales, los prados y los claros, junto con la naturaleza?” La lentitud. Milan Kundera.

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Raíces históricas del anarquismo: un par de líneas

Pues no hay más que decir. Magistral:

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En Facebook se intercambian algunos mensajes, que quiero recoger aquí:

AAC: Democracia? Apoyo mutuo …antes del siglo xix…??

José Luis Yela: Hombre, si solo te estudiaste el SM y lees el ABC, entonces no me extraña que tengas esa idea. Si se dedica uno a escarbar y a leer con sentido crítico, interpretando desde el hecho incontrovertible de que la historia “oficial” la escriben los ganadores, los que mandan, y por lo tanto le dan el sentido que quieren darle, entonces te das cuenta de que ha tenido que haber más, mucho más, que lo que nos cuentan las crónicas al uso. Este hombre es una de las mentes más brillantes que tenemos en el rectilíneo y depauperado ambiente universitario español, en el que las individualidades de mayor talento están semiocultas bajo el inmenso peso de mediocridades fuertemente promocionadas en función de criterios clientelares.

AAC: En fin…me hacia preguntas incompletas sobre su video y sus palabras…y tu tratas de ofender desde las primeras lineas…y para dejarlo ahi porque no merece la pena…te dire que jamas me he leido ese panfleto del abc…y por otro lado decirte …que remamos en el mismo lado pero no de la misma forma…yo tolero otros no

José Luis Yela: Qué quieres que te diga. Que vale. [Este AAC era ya reincidente. No merece la pena entrar al trapo]

JLM: Una pregunta que se me ocurre sería: ¿de verdad que la mayoría de las sociedades desde tiempo inmemorial se han organizado en base a la democracia directa? ¿O en base a la igualdad de género? No lo sé, pero yo personalmente sospecho que no. Habría que ver, claro, qué entendemos realmente por “libertario”.

José Luis Yela: No, yo no lo creo. Una cosa es la tendencia que pueda haber habido en determinados lugares y contextos históricos, y otra que eso haya sido la norma. Es difícil de admitir, la verdad. Eso si; lo que probablemente si ocurriese de manera general es que a medida que los grupos humanos fuesen más reducidos en tamaño, la posibilidad de organizarse de una manera más horizontal habría sido mayor. Eso se ha podido apreciar hasta hace no mucho, y en cierto modo se puede apreciar todavía en algunas comunidades rurales pequeñas. El problema que trajo la aparición de grandes núcleos poblacionales es cómo organizarse de una manera efectiva y operativa no ya solo cuando todo funciona bien, sino sobre todo cuando hay problemas de desabastecimiento o invasiones.
Efectivamente, el término libertario se ha manoseado tanto que a veces es bastante difícil qué se trata de decir con él.

DRE: Bien cierto. El libertario predominantemente es intuitivo, no es doctrinal. Luego el asunto se “adorna” con lecturas y demás. Pero el asunto está claro: es simplemente percibir la realidad sin los filtros de mierda que te meten estos cabrones para distorsionarla.

José Luis Yela: Lo que pasa es que el distorsionado es incapaz de percibirlo así. Y claro, se plantea toda clase de preguntas delirantes, que no inciden en la raíz del asunto.

DRE: Y si, experiencias con cierto toque libertario anteriores a las revoluciones liberales de finales del XVIII, haberlas haylas. Los filtros que decía antes. Y uno de los más grandes es amoldar la realidad histórica a los intereses del poder (y lo mismo me da que este sea de los autoritarios de derechas como de los de izquierdas). Ejemplo son los Diggers ingleses del S. XVII.

JLY: Los autoritarismos son nefastos en si mismos, en tanto que solo sirven a los que se benefician de ellos. La cuestión central, me parece a mi, es cómo conciliar el comportamiento humano derivado de la situación actual de sobrepoblación desmesurada, resultantes de los logros de la revolución industrial y posteriores, con las tesis del apoyo mutuo y la horizontalidad. Es muy complejo, porque el escenario es único (nunca antes en la historia se había dado una situación así, especialmente por lo que se refiere al fenómeno de la globalización), y los sociólogos que se han ocupado seriamente del asunto ignoran casi totalmente todo el componente biológico subyacente, y por lo tanto sus lecturas son parciales. O al menos yo no conozco ninguno que lo haya hecho. La línea de pensamiento sociobiológica podría abrir puertas, pero la situación es compleja por cuanto nunca antes la humanidad se había tenido que enfrentar a una situación tan crítica de extenuación de los recursos naturales.

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Sorpresas

No uso apenas Twitter. Ya el nombre (“chismoso”) no me seduce. Pero es que, además, eso de no poder argumentar al menos mínimamente, sino simplemente lanzar una frase corta, que podría admitir toda clase de matizaciones, tampoco me atrae nada. Sin embargo, esta mañana, no sé muy bien por qué, he entrado a ver. Se me ha ocurrido acceder a la sección de estadísticas (https://analytics.twitter.com/user/joseluisyela/), o quizá he llegado allí toquiteando, no sé. Cual no habrá sido mi sorpresa al comprobar qué comentarios míos han tenido más audiencia, que en realidad son los dos únicos que figuran en esa sección:

Imagen1

En ambos, contesto a sendos comentarios anteriores del vicerrector de investigación (Julián Garde) y del rector (Miguel Ángel Collado) en los que, acertadamente desde mi punto de vista, resaltan logros de la UCLM en materia investigadora y de transparencia. Nadie medianamente independiente y sensato puede dudar del compromiso del actual equipo rectoral y de sus innegables logros. Pero, si se es honesto y no se trata solamente de airear las bondades, sino de fomentar la sana autocrítica, habrá que reconocer también que el clientelismo sigue minando a la UCLM desde sus mismos cimientos, y que si no se controla el sistema de favor debido (“tú me favoreces, yo te voto”) seguiremos siendo poco más que un conjunto de tribus que se dedican a luchar por la hegemonía de manera poco edificante, y será imposible dar el salto que aparentemente se pretende dar.

Mira tú, qué sorpresa. Me están leyendo…

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La utilidad de las cosas

Que algo no se pueda asociar con un valor comercial, ni siquiera medir ni cuantificar, ¿quiere decir que no tiene ninguna utilidad ni sentido? Eso parece concluirse de la opinión de muchas personas, afines a lo que yo llamo mecanicismo tecnolátrico.

Voy a poner un ejemplo. Los cristianos, cuando entran en sus templos, se llevan la mano a la cabeza y luego al pecho, haciendo la señal de la cruz. ¿Sirve esto para algo práctico? Muchos dirían que no, que sirve para lo mismo que, por poner otro ejemplo, las flores de Bach: para nada. Esta es una interpretación instrumental, propia de aquellos que solo valoran como positivo lo material, lo que tiene un efecto tangible. Desde luego, ni la señal de la cruz va a propiciar que llueva ni las flores de Bach nos van a curar de nada, si es para eso para lo que se están usando; pero tienen su significado y su utilidad. Quienes usan dichos símbolos y participan de los ritos asociados se están sometiendo a una cierta disciplina de grupo que les proporciona alivio y sensación de seguridad, independientemente del tamaño del grupo en cuestión. Están engañados, porque creen en el poder real de dichos símbolos en relación con las funciones que les atribuyen. Pero eso no supone que éstos sean inútiles. Sentirse parte de un grupo es esencial para los humanos, que somos primates esencialmente sociables. Vivir al margen de un grupo de referencia es extraordinariamente costoso. Esto puede explicar en parte por qué sectas tan destructivas como el PP siguen teniendo tal cantidad de incondicionales; en el balance personal de estos sujetos, debe pesar más la seguridad que da saberse miembro de un clan poderoso que la inseguridad de saber que sus jefecillos son unos sinvergüenzas.

Hay, pues, una componente de irracionalidad en el comportamiento humano que debe ser adaptativa en relación con la dinámica de selección de grupo. Si lo es, no se puede dudar de su utilidad y sentido. Tengámoslo en cuenta a la hora de elaborar nuestros modelos explicativos, es decir, nuestras interpretaciones inductivas. Despreciar todo lo que no es instrumental a la interpretación mecanicista y tecnolática de la realidad es, si lo pensamos bien, más pueril todavía que defender los efectos sobre la salud de las flores de Bach o la capacidad de la señal de la cruz para ahuyentar malos espíritus.

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Esta entrada ha dado lugar a un interesante debate en Facebook:

Pablo Torrella Interesante, aunque no coincido plenamente en afirmar que los incondicionales votantes del PP lo hacen por el hecho que comentas. Personalmente, creo que puede ser que algunos casos así sea, pero otros y puede que la gran mayoría, lo haga de manera frívola únicamente por intereses en su parcelita, pues este es el partido que les asegura que será ahí, con ellos en el poder, donde a título personal se continúen preservando sus desfalcos y sus círculos de poder.
¿Tú crees que los grandes y medianos empresarios -y peor aún sus esbirros y satélites- prefieren a otro distinto al PP en el gobierno? Yo creo que les resulta indiferente, con tal de que se perpetúe su cazo fiscal.

José Luis Yela Ya, yo tampoco lo afirmo. Es una hipótesis. Puede explicarlo en parte, aunque seguro que hay otras razones.
De todas formas, no se me había ocurrido pensar en empresarios, sino en curritos rasos. Que los empresarios voten a un partido procapitalista extremo me parece normal; que lo haga el currito del tercero, me parece que solo se puede explicar por algún tipo de mecanismo como el que planteo.

Rosa Montañas Interesante, aunque yo en lo que NO coincido es (perdóname querido en la pesadez) en insistir en la inutilidad de las flores de Bach. Yo he visto con mis propios ojos lo espectacularmente que funcionaban con mis perros (en concreto Rock Rose contra el pánico a los truenos, tiros y cohetes, cambiando en segundos el cuadro de terror adrenalínico con babas y pupilas dilatadas, al borde del puro shock nervioso, a otro infinitamente más relajado de simple atención a los sonidos) que ya me aburre oír tanta campaña en contra de lo que no se sabe, no se puede o no se quiere demostrar “científicamente”. Ahora dime que he sido una observadora subjetiva, o que los perros son susceptibles de efecto placebo. Un beso!!!

PS: Siento haber despistado el verdadero tema del post. Sólo quería decir con todo ese rollo que mejor pongas otro ejemplo!!! 😘

 José Luis Yela ¿Quién y cómo le dio las gotas al perro? El efecto placebo es asombroso, y los perros son extraordinariamente sensibles.

Rosa Montañas las gotas se las daba yo misma, la primera vez casi a la fuerza, abriéndole la boca. El efecto fue instantáneo.Las siguientes veces que se metía debajo de la mesa asustada por una tormenta, se animaba en cuanto me veía llegar con las gotas y casi parecía agradecer que se las diera. Más detalles: un momento antes de las gotas no quería saber nada de la comida, ni siquiera de la más rica d las golosinas. Un momento después de las gotas, se zampaba lo que le diera, a pesar de los truenos, aunque no salía de debajo de la mesa, por precaución perruna supongo 😉

José Luis Yela Tu perro es un zombi. 😀 😀
No, en serio. Jamás había oido nada semejante. Es digno de estudio. Las flores de Bach comparten el mismo principio básico que la homeopatía, es decir, contienen una cantidad minúscula de principio activo en una gran cantidad de agua, más un par de gotitas de coñac. En todas partes se dice que los efectos tardan tiempo, a veces semanas, en notarse. Me temo que la reacción de tu perro responde a otras motivaciones, por ejemplo, a que asoció el hecho de que le quisieras dar algo con tu protección frente a los truenos, o algo así.

Rosa Montañas …. Ay, mi muy querido escéptico. Hay tantos misterios arcanos que la ciencia aborrece porque no entiende …. 🤣Ahora en serio, esto de las gotas lo comprobé un montón de veces con mi mastina. Y con mi otra perrita también. Y la flor en concreto me la recomendó un naturópata que lo había probado con otros perros. Y yo misma he salido de varias depres gordas con flores de Bach y deporte, con cero medicamentos y cero visitas a psiquiatras. Y hay un remedio de Back que le llaman Rescue Remedy hecho con 5 flores que hace maravillas con animales atropellados y traumatizados, por ejemplo, o con árboles que se transplantan en condiciones difíciles. Y te contaría mil milagros de un potingue homeopático que se llama Traumeel que me ha arreglado tantas cosas que alucinarías. Pero en fin, imagino que me dirás que se trata de un vulgar efecto placebo…

 José Luis Yela ¡No! Vulgar no. Placebo si. ¡Y el efecto placebo es importantísimo!

Rosa Montañas Puede. ¡Si no digo que no! Pero tengo formación científica, sé observar y sé leer en lo que veo, y experimento, observo, observo mucho… El efecto placebo puede (“puede”) explicar muchas cosas. Pero su efecto en los bichos me contarás cómo se explica. Por cierto, conozco a una veterinaria homeopática que trabaja con caballos de pura raza, que valen una pasta, y cuyos dueños no los pondrían en manos de cualquier mindundi… y sé más, y más, muchas más cosas… Mai dici mai, como dicen los italianos… 😘

 José Luis Yela Entonces, ¿los científicos somos unos vendidos al poder del capital, unos nihilistas aborrecibles, y encima tontos que no hemos sido capaces de descubrir en tanto tiempo que la homeopatía produce efectos positivos diferentes de lo que cabría esperar por simple azar? Mira que somos idiotas, con lo que nos esforzamos… Yo cada dia sé menos, está claro.
Rosa Montañas … No seré yo quien discuta contigo, al menos de estos temas. Cada uno tiene derecho a percibir, sentir, pensar y confiar en lo que le parece oportuno, no crees? Muchas veces, “saber” puede quedarse al margen. Todo es incierto. Besos
José Luis Yela De ninguna manera. El “todo es incierto” es una justificación, un subterfugio, que usamos comúnmente para no enfrentarnos al (duro) proceso de acotamiento de la incertidumbre, concomitante al método científico. En este contexto, no tiene sentido hablar de derecho; por más que el creacionista tenga todo el derecho del mundo para seguir anclado en una cosmovisión arcaica, no por eso la evolución va a dejar de ser un hecho documentable mediante pruebas objetivas (sistemáticas, repetibles). Las dos cuestiones clave, interrelacionadas entre si, son tener clara la distinción radical entre un hecho (la evolución es el cambio de las formas vivientes a lo largo del tiempo) y una opinión (la evolución se produce solo por procesos genéticos) y entre el procedimiento habitual que los humanos tenemos para explicarnos la realidad (inductivo, que es subjetivo) y el procedimiento que ha desarrollado la ciencia durante los últimos siglos (deductivo, que acota la subjetividad a través del contraste repetible de hipótesis). Puedes ver las diferencias en https://joseluisyela.wordpress.com/…/el-color-del-cristal/.
Por otro lado, una cosa es el conocimiento contrastable (episteme de los griegos) y otra el conocimiento en términos generales, no necesariamente contrastable, incluidas la filosofía y la lógica (gnosis, de los griegos). Confundir ambos dominios conceptuales produce ese limbo en el que se sitúan los argumentos de tantísima gente hoy día, incluso personas del ámbito académico, que acaban afirmando cosas tan candorosas como esa de que “cada uno tiene derecho…”. Pues claro que si, cada uno tiene derecho a suicidarse como le dé la gana, y desde luego no voy a ser yo quien diga lo contrario. Ahora bien, lo suyo es suicidarse con un cierto conocimiento de causa (con clase y dignidad, como decían Siniestro Total). Porque si te suicidas, no hay vuelta atrás.
No sé si me explico.
Besos.
(A mi no me paga la industria, sino el contribuyente. Luego tengo total libertad para indagar en aquello que quiera, y para publicar mis resultados donde quiera. La única motivación que me mueve es la de indagar en la realidad, es decir, poner las cartas sobre la mesa. Y lo he repetido hasta la saciedad: algunas terapias mal llamadas “alternativas” o “complementarias” funcionan bajo ciertos presupuestos, y de ello se aprovechan toda clase de sinvergüenzas para crear sus negocios, justificándolos con toda una filosofía delirante (porque dentro del procedimiento inductivo cabe todo, al no haber contraste crítico) y aprovechándose de la credulidad y de la necesidad de ignorantes, ingenuos y gente de buena voluntad (que carecen de la virtud del escepticismo, en tanto que sentido crítico). En el otro extremo, los cientifistas, es decir, quienes invocan al método científico de manera dogmática, ridiculizan todo aquello que no pueden medir ni contrastar, metiendo en el mismo saco aquello que no se ha podido explicar todavía y aquello que se ha demostrado razonablemente bien que es falso, con lo cual lo que consiguen es el rechazo de esos mismos ignorantes, ingenuos y gente de buena voluntad. Entre medias quedamos los científicos en sentido estricto, que en el fondo seguimos siendo unos grandes incomprendidos. En parte, porque no sabemos explicarnos. Yo lo intento, como puedo. Aunque se me llame escéptico, en tanto que desconfiado o arrogante).

“En este mundo traidor nada es verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con…
JOSELUISYELA.WORDPRESS.COM

Rosa Montañas Me rindo. Besos!

 José Luis Yela Nunca. ¿Cómo que te rindes? De eso nada. Replícame, cuando puedas.

Rosa Montañas … 😉 Nada. Sólo indicar que yo no he expuesto “mis opiniones” sobre la homeopatía ni sobre las flores de Bach. Simplemente te he contado unos hechos que he constatado con mis ojitos, o sobre mi persona. ¿Que son observaciones sometidas a un sesgo personal? Pues puede ser. Tú mismo has dicho que la reacción de mis perras merece un estudio. ¿Por qué nadie (quiero decir ningún científico) enfoca los estudios sobre ciertas cosas de maneras diferentes, por ejemplo intentando eliminar el factor placebo trabajando con animales o bebés? porque no hay huevos de enfrentarse a cosas que “puede” que los científicos (no la ciencia futura, ojo) no sean capaces de explicar. O que los resultados de tales hipotéticos estudios tiren demasiados palos de demasiados sombrajos. O sistemas médicos o económicos, o paradigmas enteros. ¿Hay alguien que conozca cuáles son los mecanismos moleculares o bioquímicos que explican los comportamientos intuitivos, la telepatía, la radiestesia….? ¿o eso también son patrañas,porque nadie ha demostrado científicamente que tales fenómnos puedan replicarse consistentemente…? En fin, querido. Yo no soy científica ni pretendo serlo. Me suspendieron un montón de veces la bioestadística porque me parecía espantosa, árida y arbitraria, y no la tragaba, por mucho que sea el superpilar del método científico. Qué más puedo decirte? Muchas más cosas, claro. Pero no importa. Besazo!

José Luis Yela No, no, eso no es cierto. Hay cada vez más estudios de científicos no vinculados con la industria (es decir, independientes) que, mediante diseños experimentales rigurosos, tratan de evaluar el efecto de productos homeopáticos sobre diferentes tipos de personas y animales. No hay más que husmear en la bibliografía, por ejemplo usando Scholar Google. Y las conclusiones son unánimes: no se encuentra ningún efecto que difiera significativamente de lo que cabría esperar por azar. Dicho de otra manera: no tenemos ninguna garantía de que esos métodos funcionen, y cuando funcionan parece que es por efecto placebo. La cuestión clave aquí es que no hay ninguna (NINGUNA) razón para dudar de la honestidad de todos esos científicos, que no trabajan para defender a ninguna industria ni están a favor ni en contra de ningún paradigma. Obviamente, dejo fuera de esta argumentación a los técnicos pagados por las mafias farmacéuticas y demás; esos son francotiradores de la ciencia o científicos “de carnet”, cuya credibilidad es igual a cero (mientras no se demuestre lo contrario). Cuando algún científico (sensu stricto) descubre algo que no casa con los paradigmas, lo que hace es escribirlo, como siempre. Antes de Darwin nadie apostaba por la selección natural; antes de Einstein, nadie se imaginaba de la relatividad general podría ayudarnos a explicar el origen del universo. La ciencia no es estática, sino que va cambiando. Y eso es porque admite que cometemos errores y que hay siempre un nivel de incertidumbre. Cosa que no aceptan los creyentes de cualquier ideología, que se rigen por dogmas.
Sobre los comportamientos intuitivos hay una literatura vastísima, que enfoca el asunto desde la psicología y desde la neurofisiología; por lo que yo sé, que no es mucho, se conoce todavía poco sobre los mecanismos moleculares precisos, pero hay mucha gente investigando en ello. Probablemente dentro de poco haya también alguna síntesis de lo que se conoce hasta ahora sobre telepatía, que es mucho y que, aunque reconoce ciertos hechos con base empírica, desmonta también muchos mitos. En Scholar Google se puede rastrear también muy fácilmente el estado de la cuestión, aunque insisto en que hay que fijarse siempre en quién financia las investigaciones (lo que se encuentra en el capítulo de Agradecimiento de las publicaciones).
Nada es una patraña porque no se haya podido demostrar y replicar consistentemente. Lo es cuando, sin prueba alguna que no sea la de observaciones o experiencias subjetivas (=en las cuales el efecto puede estar causado por aquello que creemos subjetivamente que lo causa o por infinidad de terceras variables, que no se pueden controlar más que experimentalmente), se asegura que el fenómeno ocurre, asumiento que existe causa-efecto y que es universal. Igual que tú, yo también tengo experiencias personales que no encajan con las explicaciones ortodoxas. Por ejemplo, el cese casi inmediato del dolor agudísimo que tenía en la cadera tras someterme a terapia cráneo-sacral. ¿Fue placebo? ¿Me funcionó a mi por ser como soy? No lo sé, pero funcionó, y llevaba meses hecho polvísimo y con el diagnóstico médico de artrosis sacro-iliaca avanzada. Lo que los médicos dijeron es que me fuera acostumbrando al dolor, porque no tiene cura. Pues han pasado diez años, y aquí estoy con mi huerta y con mi trabajo de campo. Me canso y me duele algo la espalda, pero es porque ya no tengo 30 años y sigo con la misma marcha que entonces, y a veces incluso más. Pero el dolor bestial desapareció. Experiencias parecidas podría contar de la acupuntura y del reiki. Lo que no puedo hacer es decir que esas técnicas funcionan de manera universal, porque no se sabe, ni tampoco puedo asegurar que la mejora de mi estado no fuera debida al extraordinario mimo con que los (verdaderos) terapéutas “alternativos” tratan a los pacientes. No lo sé. Fui entrevistado en un programa de radio sobre esto, hace un par de años. Hay que defender lo que uno siente; pero hay que ser cauto con las interpretaciones.
Me duele cuando personas cultas y formadas dicen eso de “no soy científico”. No hay que ser científico para entender lo que significa la ciencia. Y sería extraordinariamente importante que todo el mundo lo entendiera, porque por un lado se evitarían innumerables conflictos (debidos a las concepciones erróneas y los prejuicios) y por otro se evitaría la fe ciega en ideas o fenómenos que pueden ser verdad, pero también pueden ser mentira. Gracias precisamente a eso, los embaucadores pueden vender sus elucubraciones como si no hubiese ninguna duda sobre ellas, lo que causa un daño enorme. No menor que el que causan los defensores de los dogmas cientifistas y los tecnólatras.
Por cierto, la estadística es simple y preciosa. Una vez más, lo que fallan son los docentes y el sistema de enseñanza. Es ridículo que a una persona que se acerca al estudio del mundo natural se le trate de explicar el fundamento matemático profundo de los procedimientos y se le exija que se los aprenda. En qué cabeza cabe. Eso se entiende mucho después, cuando uno ha adquirido intuitivamente las ideas y ha operado de manera rutinaria con los métodos más elementales. Claro, luego pasa lo que pasa, que la gente odia la estadística. Como odia las matemáticas o la física. O como odia la filosofía, que no he visto materia que se explique tan nefastamente (en general).

Rosa Montañas Gracias por tus explicaciones! Eres un crack. Pero yo también soy muy prudente a la hora de interpretar lo que observo, precisamente porque (aunque sólo sea por haber estudiado una carrera de ciencias) sé perfectamente que se me pueden estar escapando muchos factores. Pero no puedo evitar ser experimental e “interrogante”. todo me lo pregunto y todo me lo cuestiono, pero aún así y a pesar de mi nulo método científico he conseguido “acorralar” hechos en el sentido de encontrar consistencias.(a mis perras el Rock Rose les quitaba el terror; en mí y otras personas he observado efectos sorprendentes del Traumeel…) (ojo, y sólo del Traumeel, no puedo hablar de otros productos homeopáticos; he llegado a oír a “antihomeopáticos” defender que el Traumeel funciona por que las concentraciones de sustancias activas que lleva no son propiamente homeopáticas; vale, admitamos pulpo como animal de compañía y que el Symphitum, Calendula, Bellis, Arnica, Achillea, Echinacea… etc etc que contiene esta cosa se encuentran en cantidads químicamente o farmacológicamente activas… Bien, entonces si estas moléculas naturales funcionan ¿porqué BigPharma sigue empeñada en tratar la inflamación con corticoides y AINS… que son todo menos inocuos? Tal vez esta “constatación” ( = que nos engañan como a chinos) me lleva a mirar con malos ojos y meter en el mismo saco a quienes denostan las terapias blandas y no químicas. Dicho esto: de cuando en cuando me tomo algún frenadol si pillo un catarro gordo. Ya hay demasiado sectarismo por el mundo. Besazos!

 José Luis Yela Exacto. Lo de la industria farmacéutico-médica es un horror. En realidad, es un horror tratar todo bajo el prisma de la máxima productividad, del efecto más rápido y del mayor ahorro de dinero, incluso si se trata de la salud. Porque nos lleva a confundir fines con medios y a perder la perspectiva de la vida. Nos lleva a instrumentalizarlo todo, y a olvidarnos de que estamos viviendo. ¡Estamos viviendo, ni más ni menos! Besos.
Rosa Montañas … Vivamos!!! Y no dejemos de preguntarnos todo. 😘
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La irracional batalla contra todo lo que no sea racional

Para separar conspiraonia de sospecha razonable o paparrucha de interpretación simbólica llena de significado no basta con escribir mucho. Hay que ser serio, documentarse bien y discutir los puntos de vista ajenos desde el respeto. Digo esto a raíz de un texto lleno de lugares comunes y sofismas que he leído en el blog Magonia, considerado casi unánimemente una referencia clave dentro de los sitios de Internet que contribuyen a discutir las falacias de los farsantes:

http://magonia.com/2017/…/22/pensamiento-critico-paranormal/

He escrito el siguiente comentario bajo este texto: “¿Cómo? ¿La clave para tener un comportamiento estrictamente racional es la motivación, es decir, una emoción? Me temo que hay alguna contradicción en esto. Creo que esta cuestión merece detenerse en ella.
Aparte de esto, creo que se confunden opiniones subjetivas (inductivas) con hechos probados. Tratar de meter en el mismo saco los delirios paranormales y “”falsedades” (sic.) como las difundidas por los impulsores del Brexit, Donald Trump y los líderes independentistas catalanes” resulta, como mínimo, grotesco. Menudo totum revolutum.
Por último, el texto parece ignorar un tanto cándidamente cuáles son las motivaciones profundas del comportamiento de los seres humanos, y que el hecho de ser humano no solo lo marca el uso de la razón. Simplificaciones de tal calibre puede que estén en la base de diagnósticos de orden social erróneos, que hayan conducido a que hasta ahora hayamos sido incapaces de encontrar soluciones factibles a los grandes problemas que nos acechan, tanto ambientales como socioeconómicos, que nos pueden llevar a la extinción en un plazo muy breve.
¿Todos esos sabios a los que se nombra creían en las absurdeces mencionadas, o algunos las admitían como hipótesis? ¿Solo pueden engañarte si te tragas las patrañas de los alucinados, como parece querer decirse, y no si te tragas los montajes de los tecnólatras?”

Nadie dirá nada. As always, as usual. ¿Para qué? Cuando se trata de atacar todo aquello que no se rige estrictamente por criterios racionales, parece que todo vale.

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España: una lectura simple

Recaredo, a quien se puede considerar el “padre” de la unificación hispano-goda, se rindió a las tesis católicas en 587, renunciando -por interés político- a la lógica arriana y provocando la enconada persecución de los “herejes”, tanto arrianos como judíos. Tras el intervalo árabe, los Reyes Católicos reunificaron los reinos ibéricos bajo el dogma católico, y promovieron la aparición de la tenebrosa Inquisición. Como remate de su política ideológica castrante, permitieron y alentaron la salvaje quema de los fondos bibliográficos andalusíes ordenada por Cisneros, lo que supuso una pérdida inconmensurable de conocimiento de la época. La Contrarreforma subsiguiente, de la que el reino español fue un baluarte clave, dió pábulo y cobertura a todo tipo de acusaciones hacia aquellos que no comulgaran con la más estricta ortodoxia dogmática católica. El último condenado por la Inquisición lo fue en 1826, solo 73 años antes de la pérdida total del imperio. El franquismo, que todavía no había asumido dicha pérdida, acaecida apenas 40 años antes, resucitó todos los fantasmas inquisitoriales y recuperó los nacionalistas españolistas más elementales y reaccionarios, y eliminó, por su disidencia con los postulados nacional-católicos, a unos 250.000 españoles. Por último, entre el franquismo y el modelo actual pseudodemocrático no hubo una ruptura que propiciara un proceso constituyente amplio y anclado en la voluntad popular, sino una transición que mantuvo en la jefatura del Estado al sucesor del dictador. ¿De qué nos extrañamos, pues? España es lo que es; ni más ni menos.

Ahora vendrán a por mi. Ya estoy escuchando los pasos de los de las banderitas por ahí fuera. Y es que yo tengo ideas “extremistas”…

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