Hasta aqui hemos llegado

La hora de la verdad ha empezado, está aquí. Es evidente que la inmensa mayoría de los humanos no somos conscientes de ello, y actuamos guiados por la ilusión de que podemos superar este vórtice como se supera un problema cualquiera. No. Todo indica que las puertas de la extinción se han abierto de par en par. Si alguno dice que éste va a ser el verano más fresco de los que quedan por delante, se olvida de agregar que va a ser el más tranquilo, bello, amistoso y repleto de diversidad biológica de lo que nos queda de vida. Toda la evidencia muestra que, aunque una parte de la humanidad sea razonablemente consciente de lo que ocurre y trate de idear soluciones, que se antojan entre ingenuas y hasta patéticas, la inmensa mayor parte vive en una burbuja de irrealidad, como demuestra la observación del día a día. Por ejemplo, a través de lo que se vierte en las redes sociales. O a través de la prensa, paradigma contemporáneo de realidad paralela. La vida, tal como la conocemos sobre el planeta Tierra, consiste en la autoorganización de formas complejas autorreplicantes bajo una dinámica asimismo compleja, que genera unidades cuasidiscretas que llamamos especies o unidades evolutivas, que son transitorias. Esa transitoriedad es especialmente patente en momentos en que, por alguna causa interna al sistema o ajena a él, entra en colapso. Que la séptima gran extinción masiva está en marcha solo se puede negar como parte de ese ejercicio de ingenuidad y patetismo que estamos exhibiendo de manera meridiana. Que la causa está en nosotros, en el éxito aparente y transitorio de una de las especies del sistema, tampoco puede negarse desde una postura honesta y crítica. Que la consciencia, tal como la mostramos los humanos, es una propiedad limitada de la materia viviente, no admite duda razonable. Que las historias sobre resurrecciones, otras vidas y demás fantasías ajenas a la realidad física que nos determina forman parte de ese espejismo que nos ayuda a pasar el trago, fijando la atención donde nos resulta más llevadero, solo admite discusión bizantina, ajena a la propiedad por excelencia de nuestra mente, el raciocinio.

El reto, el verdadero reto, consiste en aceptar la situación a la que nos enfrentamos con ánimo templado, viviendo con la máxima intensidad posible el momento presente pero conscientes de que, ahora, o mañana, puede llegar el último. Y si no, será pasadomañana. En general, no ha estado del todo mal mientras ha durado. Para algunos.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a Hasta aqui hemos llegado

  1. Es increíble nuestra ceguera. Aquí, en el Reino Unido, se está escogiendo Primer Ministro y el mensaje de los candidatos, en relación con las metas de emisión zero y otras para proteger el medioambiente, es que no están dispuestos a que la economía quiebre. O son de la opinión que es mejor que la Tierra colapse o no entienden nada. Y luego están las grandes corporaciones y las empresas emergentes, viendo cómo hacer dinero inventando nuevas tecnologías «verdes». Y el hombre común compra aire acondicionado.

    • Sí, es tremendo. No sé si nuestra ceguera o la asunción, implícita, de nuestra incapacidad para reconducir lo que puede no ser reconducible. En todo caso, todos se llenan la boca de grandes palabras y declaraciones de intenciones, incluidos muchos de mis colegas científicos, pero apenas ninguno cambia de hábitos ni es capaz de idear vías que contribuyan a soluciones operativas. Se sigue diagnosticando, cada vez con mayor precisión. Vamos a acabar prediciendo el día y la hora de la catástrofe final, sin haber avanzado realmente en su remedio. Quizá porque no lo tenga.
      Feliz estancia (o vida) en el Reino Unido. Lo recuerdo con cariño; estuve viviendo un año allí.

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