Analogías

Levantarse al alba. Saludar al sol. Respirar y sentir la tierra bajo los pies, así como el aire envolviéndote. Revisar los utensilios de muestreo nocturno y examinar su contenido. Dar de comer a los animales. Entrar. Preparar el café.

Saludar de nuevo a la luz a través de las ventanas abiertas. Sentarse a escribir. Leer. Pensar. Buscar inspiración. A ratos, pintar y escuchar música. O hacerla.

Bajar a retirar la puesta de las gallinas. Estirar los músculos, sentir profundamente el olor de la tierra y de la madera de la encina. Regar las plantas y disfrutar de sus flores.

Volver a sentarse a leer, a reflexionar y a escribir. Dar una clase. O dos. Hablar con los alumnos. Comparar resultados. Cocer algunas ramas de plantas aromáticas para que inunden el ambiente con su olor. Escuchar a la oropéndola, mientras acondicionas algunas preparaciones microscópicas para observarlas con detalle. Ordenar el material recogido. Estudiar. Meditar. Observar.

Salir a la huerta, a comprobar cómo van las plantas y a recoger la cosecha del día. Disfrutar del aroma de las tomateras y del color variopinto de flores y frutos. Contemplar las abejas, las moscas y las mariposas alimentándose de néctar y polen. Tomar notas.

Preparar los caldos, las verduras, las legumbres o las carnes. Todo aderezado con hierbas de la tierra. Disfrutar lo cocinado. Compartir las sobras con los animales. Y alguna charla que otra.

Mirar las nubes con quietud. Contar los pájaros. Dormitar un buen rato a la sombra, si es necesario.

Leer de nuevo. Escribir lo pensado. Contestar al que pregunta. Preguntar al que contesta y al que reflexiona. Leer, leer y leer: ciencia, sobre todo, ciencia de verdad, pero también literatura, historia, filosofía y poesía. Guiar las investigaciones de otros, o colaborar con ellas.

Ejercitar el cuerpo, sentirlo vivo. Pasear monte arriba o calle abajo, correr, nadar en la pequeña balsa.

Leer y escribir.

Comprobar el riego de la huerta, retirar hierbas no deseadas y plantar, resembrar o poner estacas.

Hornear un bizcocho o un pedazo de pan.

Esperar la noche desde las escaleras, sintiendo la brisa de monte arriba y el cosquilleo en los pies cansados, inundándose del color de la puesta y del crepúsculo.

Disponer en su sitio los utensilios de muestreo nocturno.

Despedirse del sol. Echar un guiño a la luna y contar las estrellas.

Leer. Soñar.

Hacer de cada instante un momento único.

********************

La vida retirada, ascética o monástica en cierto modo, no implica de ninguna manera que el retiro sea absoluto y constante. Pero sí es una vida, sobre todo, de observación, lectura y meditación, una vida de dedicación a la formación de uno mismo y, en consecuencia, de los demás. Totalmente al margen de curricula, rangos, competencias y de sus pompas y sus obras. A quien no la vive es fútil explicarle en qué consiste; se suele interpretar torcidamente. O participas de ella, o no lo haces. No hay más.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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