Una vida entera

22-7-2921. Aprovechando la iniciativa de la Unidad Científica y de la Innovación de la UCLM, que ha organizado un ciclo de charlas divulgativas, y la amabilidad del Ayuntamiento de Trillo (Guadalajara), especialmente a través de su concejal Hugo Pérez Moreno, he “vuelto a casa”. Es decir, he tenido la ocasión, diría que el privilegio, de dar una charla divulgativa sobre mi trayectoria profesional con las mariposas en la misma localidad donde comenzó todo, charla centrada especialmente en los inicios. O más concretamente en el periodo que va de 1963, cuando tenía 7 años, a 1974, cuando, con 18, publiqué mi primer artículo, justo antes de comenzar mis estudios de licenciatura.

El entorno no podía ser más atractivo y agradable, con la ladera del margen izquierdo del Tajo, cubierta de quejigos, de fondo, y el bosque en galería a sus pies. De alguna forma, esta ha sido una manera particularmente emocionante de saldar la deuda que tenía con los habitantes de Trillo, tras mi accidentada marcha primero en 1991 y ya definitivamente en 1993. Muchos sabían de mis andanzas, pero en general las relacionaban con alguien medio extravagante que, allá por los 70 y 80, iba por la noche de una bombilla a otra con un cazamariposas. Así que se merecían una explicación de lo que he hecho toda mi vida, en un lenguaje llano aunque pretendidamente riguroso. Personalmente, no he podido quedar más satisfecho. No se vieron sillas libres, y la gente estuvo extraordinariamente participativa. Y aunque fue en jornada laborable y a las 18:30 de la tarde, en un día de julio en que el termómetro rondó los 40ºC, no solo estaban allí mis amigos y conocidos y algún alumno que otro; había bastante gente del pueblo e incluso desconocidos, cuya presencia supongo que se debió a la publicidad del acto, promovida por Hugo.

Tras la presentación y el agradecimiento, incluido el recuerdo de rigor a quienes ya no están físicamente pero tuvieron una importancia clave, planteé los objetivos de la charla: divulgar el trabajo realizado en relación con las mariposas; resaltar (sobre todo, para los más jóvenes) que un trabajo así, aparentemente tan “poco serio” y con tan escasa proyección laboral, puede acabar siendo el eje de tu vida profesional; y, no menos importante, pasar un rato agradable. Y así, fui comentando cronológicamente los acontecimientos más señalados: los juegos con animales de plástico, mi primera visita al Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (primavera de 1963), mi primera colección de mariposas (verano de 1963), mi segunda visita al Museo Nacional de Ciencias Naturales, que esta vez incluyó una subida a la sección de Entomología (primavera de 1964), la preparación de mi segunda colección de mariposas (verano de 1964), las lecturas de los primeros libros de divulgación entomológica (1964 y 1965), la confección del álbum de naturaleza “Vida y color” (1965), el comienzo de la tercera y definitiva colección de mariposas (1965), mi primer y fortuito contacto con las mariposas nocturnas, al dejarme una luz encendida por descuido y el despertar de mi interés por los noctuidos (1967), mi primer cuaderno de campo (1968), mi tercera visita al Museo Nacional de Ciencias Naturales, esta vez de la mano de mi profesor de ciencias, Julio Álvarez, a conocer a aquella figura mítica y que despertaba tanto temor, Ramón Agenjo (invierno de 1970), mis primeras recolecciones de orugas en la Casa de Campo (primavera de 1970), el regalo de la gran enciclopedia de lepidópteros centroeuropeos “Die Schmetterlinge Mitteleuropas” de Forster y Wohlfahrt por parte de mi padre (invierno de 1971), la adquisición de la primera gran bombilla (500 w) para recolectar mariposas nocturnas (primavera de 1971), la primera “expedición”, con 15 años, a Orihuela del Tremedal (Teruel) y alrededores (verano de 1971), año en que ya prospecté regularmente en el jardín de casa con la bombilla de 500 w, la adquisición de la segunda bombilla, ésta de vapor de mercurio (invierno de 1971), la sustitución de las bombillas del alumbrado público de Trillo, de luz visible y de no más de 60 w, por otras de vapor de mercurio de 100 w y mis visitas regulares a éstas (1972) y la captura de la primera “isabelina” en Trillo, en mi propio jardín (10 de mayo de 1972), momento en que aprovecho para mostrar una caja con machos de isabelina de por aquel entonces y para explicar cómo y por qué reaccionan las polillas a la longitud de onda del ultarvioleta cercano, poniendo a funcionar una trampa de luz actínica de las que utilizo hoy día.

A continuación, sobre la pregunta de a qué condujo todo aquello, planteé la célebre -y bienintencionada- frase de mi abuela paterna: “Niño, deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer”. Y describí muy concisamente los hitos de mi trayectoria profesional, empezando por el periodo de licenciatura y terminando con mi participación en la obra monumental Noctuidae Europaeae y por el trabajo desarrollado actualmente en el marco de los dos proyectos financiados que dirijo, Fauna Ibérica XII (Noctuoidea) e Iberartro, más mis colaboraciones en otros proyectos y los resultados del proyecto no financiado que desarrollo en la propia parcela donde vivo actualmente, en Toledo, con trampas de luz de diferentes tipos y trampas de cebo. De cara a los más jóvenes, recalqué que simplemente a base de dedicación, sin interés alguno en obtener réditos ni sometiéndome a las imposiciones de la dictadura de la promoción personal, he acabado representando diferentes papeles de cierta relevancia en el ámbito académico. Así que terminé contestando a mi abuela en voz alta: sí, las mariposas me han dado de comer, sin excesos pero con holgura, y si yo he llegado hasta aquí, cualquier persona tenaz puede lograrlo igualmente.

El turno de preguntas fue uno de los más interesantes y completos que recuerdo en alguna charla mía. ¡Se me preguntó hasta sobre la manera en que nuestros datos pueden contestar a cuestiones sobre el cambio climático, o cual es el proceso de obtención de fondos para la realización de proyectos de investigación! Al cabo de una hora, justo cuando observé los primeros síntomas de movimiento del personal en sus sillas, dí por concluido el acto, y mandé a todo el mundo a tomar cervezas frescas, que era lo que el cuerpo nos estaba pidiendo a gritos.

Hugo (Ayuntamiento de Trillo), los pinchitos de después de la charla, una pasada. Así es imposible guardar la línea, ni aunque sea curva.

Y Román (Unidad Científica y de la Innovación de la UCLM), extraordinaria iniciativa. Aunque haya quien la aproveche para autopromocionarse; contra eso, en este mundo en que vivimos, poco se puede hacer, como no sea dar ejemplo.

Mi agradecimiento más sincero a todos.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a Una vida entera

  1. ¡Enhorabuena por una vida entera! Por una vida con sentido y propósito.
    Me conmueve que alguien tenga una pasión, y pase lo que pase, pueda desarrollarla y dedicarse a ella.

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