¿Qué es el proceso educativo?

«La educación empieza por uno mismo.» (César Bona, 5-2-2021, «Jornada en línea #DesafiosEducacion (5 febrero 2021): «Inclusión y Alfabetización Digital para reducir las desigualdades y cambiar el mundo»).

Si no lo entendemos así, no llegaremos muy lejos. Y la dinámica habitual general que yo observo, tanto en la educación secundaria como en la universidad, es justo la contraria; el alumno actúa como receptor de aquellas ideas y recetas técnicas que el profesor le transmite, que a veces se ve obligado a expresar en el examen de la misma forma incluso en que el profesor las ha transmitido. Lo que convierte a la educación en lineal y unidireccional: el profesor enseña y el alumno aprende. Que es lo que el profesor, y en definitiva el modelo educativo, impone en realidad; todas las soflamas y justificaciones que tratan de negarlo no son más que eso, soflamas y justificaciones, muy propias del mundo en que vivimos. El proceso educativo tendría que ser necesariamente biunívoco; el alumno debería recibir instrucción -técnica, conceptual y filosófica- y ejemplo (sobre cómo comportarse en relación con otros y sobre cómo manejar los conocimientos en su entorno laboral y social), y el profesor tendría que ser una esponja, que estuviera permanentemente atento al desarrollo de la clase para incorporar al discurso los resultados de la retroalimentación. Cuando esto ocurre, el profesor acaba por darse cuenta de que aprende más incluso de lo que puede enseñar.

¿Y qué requisito básico es imprescindible para que te llegue a motivar más conseguir una dinámica biunívoca en clase que no la satisfacción de un temario o tu propia promoción personal, o por decirlo en palabras de Bona, para conseguir adaptar el currículo a la vida, en vez de someternos al desgraciado sometimiento que conlleva adaptar nuestra vida al currículo? Pues el enfrentarte a ti mismo y darte cuenta de que si la educación no empieza por tí, y desde ahí va extendiéndose progresivamente a tu entorno cercano, no vas a poder desmarcarte de la tendencia general, que actúa como un vórtice, y en realidad no vas a poder abandonar el modelo autoritario, vertical y que acaba en si mismo, cuyo fin primordial es formar técnicos, personas hábiles para resolver una gama estrecha de problemas mediante una serie limitada de herramientas conceptuales y prácticas, pero incapaces responderse con alguna solvencia las cuestiones más importantes de la vida, entre las cuales el trato con los demás, a través de la escucha, es quizá la fundamental.

El docente que se ha enfrentado consigo mismo y que busca un modelo de docencia biunívoco es aquel que estará proporcionando a sus alumnos el ejemplo necesario para actuar con sentido. Y que, tras haber proporcionado a sus alumnos las claves para hacerlo, estará en condiciones de exigir que las apliquen. Por ejemplo, exigirles que usen el idioma de manera que cumpla su cometido esencial, que no es expresarse uno de cualquier manera, sino hacerlo de forma que te puedan entender todos con el menor esfuerzo. Exigirlo sin haberse entregado antes tiene un nombre: fraude. Consciente o no; pero fraude. Por mucho que nos hayamos acostumbrado a él.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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