Holismo frente a reduccionismo

¿Se deben abordar los problemas de la salud desde un punto de vista holista, como propone la llamada medicina integrativa, o desde un punto de vista reduccionista, como propone la medicina convencional? El debate es serio y antiguo. Pero está sujeto, como todo, a alguna aproximación sencilla y sintética.

En principio, todos estaríamos de acuerdo en que una aproximación holista es mucho más recomendable, por cuanto tiene en cuenta al organismo como un todo e intenta buscar solución a una enfermedad en el contexto del funcionamiento de todas las partes del cuerpo. La idea es atractiva. Pero, como ocurre tantas veces en la vida, choca con la realidad de los hechos. Lo que es deseable, muchas veces no es factible. Y, exactamente por esta razón de fondo, se fue abrazando cada vez más el enfoque reduccionista en ciencia, aquel que focaliza la acción sobre una parte concreta del todo, es decir, sobre el órgano dañado o la función no satisfecha en este caso, de manera que pueda arreglarse o corregirse mediante la aplicación de la lógica hipotético-deductiva, que es virtualmente inaplicable a la aproximación holista mediante los métodos analíticos actualmente disponibles, al margen de lo que pueda estar ocurriendo con el resto de los componentes del cuerpo.

¿Ambas aproximaciones tienen ventajas e inconvenientes? Si. La primera tiende a abusar de supuestos no demostrados para explicar los diagnósticos clínicos, no pocas veces resultantes del consenso basado en evidencias singulares, no generales, que se adoptan como dogmas de fe. De ahí que desde la ortodoxia médica reduccionista se tilde a la medicina integrativa de pseudocientífica o magufada, no pocas veces con una falta de respeto impropia. La segunda cae casi invariablemente en la linealidad causa-efecto, es decir, tiende a diagnosticar un efecto patogénico y, mediante observaciones o experimentos sencillos, trata de relacionar el síntoma con una causa concreta, y actúa sobre alguno de ellos o sobre ambos. Como es frecuente que actúe sobre el síntoma, y esta aproximación suele brindar efectos positivos más o menos inmediatos, independientemente de que conlleve efectos secundarios (dado que el organismo no es una simple suma de sus partes, sino una interacción compleja de éstas), la industria farmacéutica se ha volcado mayoritariamente a promocionar, prácticamente sin límite, los productos que propone la medicina convencional, con lo cual los partidarios de la medicina integrativa acusan a la convencional de servir fundamentalmente a los intereses comerciales de las farmacéuticas, aparte de que deja supuestamente al margen el hecho de que el cuerpo no funciona por partes.

En el fondo, el problema es de falta de comprensión sobre lo que significa una aproximación o la otra. Lo más fácil es acusar a los otros de pseudocientíficos (cosa cierta, en gran parte) o de vendidos a la industria y al comercio (cosa cierta, también en gran parte). Pero por esa vía se avanza poco. A veces nada.

Estudiad, chicos. Leed. No os dejéis manejar. Abordad el acercamiento a la realidad con inteligencia crítica, situando cada caso en su contexto histórico y en el marco del conocimiento general. No caigáis en el reproche fácil; documentad adecuadamente vuestros puntos de vista. Eso marca la diferencia entre los profesionales eficaces pero mediocres, que hoy día son abrumadora mayoría, y los eficaces y brillantes. No os quepa la menor duda.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a Holismo frente a reduccionismo

  1. Rebe Miau dijo:

    Buena exposición. Es un tema interesante. Abrazos ^^

    • Yo creo que sí, es un debate que lleva muchas décadas en el candelero. Aunque desgraciadamente las posturas estén muy polarizadas, en general por poca comprensión (y menos empatía) por quien profesa una visión diferente. Gracias por comentar. Un abrazo.

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