Insolidaridad manifiesta

Los epidemiólogos alertan del riesgo de que la Sanidad se desborde y se inicie un rebrote de la pandemia si se incumplen las condiciones del proceso de relajación de las medidas de confinamiento, mientras la presidenta de Madrid alienta el incumplimiento, defendiendo las protestas de los vecinos del barrio de Salamanca contra el Gobierno central pese la prohibición del estado de alarma (https://federacion.republicanos.info/2020/05/15/ayuso-a-podemos-cuando-la-gente-salga-lo-de-nunez-de-balboa-les-va-a-parecer-una-broma/). En las actuales circunstancias, ¿esa actitud no es criminal? Pregunto. Creo que de lo que no se puede dudar, al menos, es de su manifiesta insolidaridad.

Esta gente no ha entendido nada. Da miedo.

**********

Al respecto de las “protestas” de los reaccionarios del barrio de Salamanca, Mayte Jiménez Romero ha publicado este artículo rotundo:

Parásitos

“Madrid es una ciudad que esta semana ha arrojado dos imágenes esclarecedoras de la realidad antagónica del momento. Por un lado, la dignidad de los desposeídos en el barrio obrero de Aluche, guardando la distancia de seguridad mientras esperaban que se les entregase una bolsa de alimentos. Por otro, los privilegiados, aquellos para los que no existen límites, los que todo lo obtienen por dinero.

Sí, esos, los vecinos del exclusivo Barrio de Salamanca manifestándose aglomerados desde la irresponsabilidad e impunidad que les otorgan sus privilegios. ¿Quién es Pedro Sánchez para decirles a ellos lo que tienen que hacer? ¿Cómo van a tener ellos que sacrificarse por el bien común? ¿Qué es eso del bien común?

Ellos son ellos, los de toda la vida, los herederos de aquellos a los que el bando nacional jamás bombardeó mientras el pueblo de Madrid, los obreros, los de abajo, la clase trabajadora, daba una lección de dignidad al mundo resistiendo al fascismo en pro de la democracia y la justicia. Libertad, ¿qué es la libertad? La que solo les atañe a ellos, la que les otorga el dinero, esa que jamás les ha negado nadie mientras ellos amordazaban, encarcelaban y fusilaban al resto del país. Ese es el problema, que Pedro Sánchez les ha venido a decir que el país no les pertenece y que hay causas comunes por encima de sus intereses particulares.

Y es que la pandemia también es cuestión de clases. Claro que lo es. Los que piden el fin del estado de alarma son los ricos, pijos y rentistas de siempre. Los que tienen el cochazo en su garaje y no saben lo que es una aglomeración en el metro o trenes de cercanías. ¿Qué más les da a ellos que los pobres tengan que ir hacinados a hora punta en un vagón de metro? Total, desde sus pisos de lujo lo único que les preocupa es poderse desplazar a su residencia veraniega o que la asistenta de turno pueda venir a servirles la comida por un salario abusivo.

Señoronas, señorones, niños y niñas pijos que desprecian el trabajo porque nunca, jamás, se han visto en la necesidad de ganarse el sustento.  Su cultura del esfuerzo es nula. Con sus apellidos ya lo tienen todo asegurado en ese capitalismo de amiguetes, de sobres en B y de nepotismo por el que durante décadas se han enriquecido a costa del trabajo ajeno. Ahora, además, lo hacen por encima del dolor ajeno. A ellos no les importan las víctimas, ni la pandemia, ni España. De importarles no habrían cometido semejante acto irresponsable desde la soberbia individualista y privilegiada de la derecha.

A ellos lo único que les importa es no poder imponer su voluntad, ellos, los autodenominados “generadores de riqueza” se están viendo tratados como los demás, como los pobres. Porque esperar, obedecer, ser disciplinado es de pobres. Y ellos no consienten, desde el barrio que representa a esa oligarquía económica del país, que un gobierno votado por los que habitamos el desierto de los nadie les venga a poner restricciones.

Lo cierto es que en esta pandemia cualquier limpiadora, enfermera, doctora o cajera de supermercado ha aportado más al país que toda esa legión de parásitos. Esos que manifestándose desde su transgresión acomodada faltan el respeto al esfuerzo colectivo de un país confinado. Porque después de cuarenta años de democracia aún no han entendido que España es la gente, no ese ente abstracto de las banderas al servicio de sus intereses particulares. Y que, traicionando a su gente, saltándose el confinamiento y aumentando el riesgo de contagio, no están perjudicando al gobierno, están traicionando a España.”

**********

Y más en la misma línea, esta vez escrito por Daniel Bernabé (@diasasaigonados):

“La minoría más inútil, parasitaria y egoísta del país poniéndote en peligro, jugando a la rebeldía, riéndose de ti, que llevas semanas en tu mini piso con piruetas para que la pasta te llegue a fin de mes y aun así has tenido una actitud responsable y cívica. No se lo perdones.

Son los mismos batracios que te han despedido, que te han subido el alquiler, que no han cogido el metro o no han pisado una Oficina del SEPE en su vida. Los mismos que decían que la sanidad pública era un despilfarro. Los que tienen el botín en paraísos fiscales.

Muchos no os acordaréis pq sois jóvenes. Pero a finales de los noventa un conocido comercio de esta zona se vio envuelto en un escándalo al descubrirse en la basura cientos de CV descartados con comentarios del tipo: “es de Móstoles y huele mal, es de San Blas y da asco”.

El episodio explica muy bien el asco que nos tienen, la superioridad de la que se creen partícipes. Esta gente desconoce Madrid de Colón para el sur. En su puta vida han pasado por Pan Bendito o Getafe. Somos sus mulas de carga, poco más.

Estoy harto y sumamente avergonzado que Madrid sea conocido en el resto de España por estos cuatro aristócratas de saldo, por estos hijos de la Gürtel, por estos especuladores de la ranciedad. Por un puto barrio donde no cayó una sola bomba en la Guerra.

Levantad la cabeza, madrileños, madrileñas, levantad la cabeza orgullosos y reclamad vuestra voz. Que esta ciudad y esta comunidad es mucho más que ese parque temático para una estirpe decadente surgida de la Escopeta Nacional. Os quieren con la cofia y el traje de botones.

Más os vale sacar la chulería de barrio, hostias, la arrogancia de clase obrera, el deje de la peri, hasta la forma de andar, o esta banda de pijos y señoritos no os van a dejar ni las sobras de lo poco que va a quedar del país como se salgan con la suya.”

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
Esta entrada fue publicada en Sociedad, economía y política. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Insolidaridad manifiesta

  1. Es indignante, José Luis.
    Efectivamente da más miedo que el virus.
    Un abrazo.

  2. riol.angel dijo:

    Más bien pena… pero pasa en todos los ámbitos… hay gente que ya está en fase 3…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .