Cretinismo cainita chupiguay: todos caemos, pocos aprenden

Un artículo que ya tiene casi tres años, publicado en El País (https://elpais.com/elpais/2017/12/13/ciencia/1513156051_250460.html), ha dado lugar a algunos comentarios sobre el sistema investigador español. Con gran acierto, me parece, algunos investigadores de prestigio fuera de toda duda han puesto algún énfasis en el escaso nivel de autocrítica que, en general, manifiesta el colectivo investigador español, que desde siempre -esto no es novedad- ha sido pasivo y sumiso y se ha doblegado sin apenas crítica no ya al clientelismo tan en boga a todos los niveles sociales, sino también a las voluntades de las autoridades políticas correspondientes, voluntades que percolan sin apenas resistencia en amplias capas de la esfera investigadora.

Autocrítica sigue habiendo poca, desde luego, excepto en ciertos sectores y por parte de algunos investigadores concretos. Sin embargo, cretinismo y descalificación de todo lo que no casa con su interpretación cuadriculada de la investigación, que son indicadores de niveles ínfimos de lo que podríamos llamar sabiduría, son moneda de cambio, muy especialmente entre los más sumisos con las exigencias del sistema, que suelen ser casi siempre los más jóvenes y arrogantes. Y, en muchos casos, productivos.

Eso si, la cualidad de sentirse en posesión de la verdad y de exhibirse como el sumum de la sapiencia no es exclusiva del colectivo académico; es común al cuñaísmo hispano, a cualquier escala de la biodiversidad cuñada que se enfoque. Sentirse superior es muy propio de quienes solo han alcanzado un nivel primario de madurez. Y volvemos al mismo punto de siempre: las causas hay que achacarlas a que el sistema educativo es errático, la capacidad crítica está castrada y el interés y la curiosidad se machacan en la enseñanza media. Y la universidad se ha convertido en una factoría de técnicos hiperespecializados, semianalfabetos en todo lo que se sale de su ámbito de competencia. Lo más parecido a las humanidades que se enseña o pone en práctica es esa neopedagogía grandilocuente y vacua de los portfolios, las competencias transversales, los eceteses, las rúbricas y demás parafernalia, que no sirve más que para despistar.

Y así andamos.

Adjunto modelo hipotético de la variación del grado de cretinez medio en personas que van madurando (en azul), incluido un sector del gremio investigador, que alcanza su máximo hacia el momento álgido de la productividad, y en investigadores competitivo-chupiguays-fashion-asertivo-despectivos (en rojo), en función de la variación a través del tiempo de las habilidades exclusivamente técnicas (en ocre) y de la madurez (o sabiduría; en verde). Vamos, que evitar ciertas actitudes en algún momento de la trayectoria investigadora es poco menos que imposible, porque vivimos inmersos en el mundo real; pero hay quien aprende. Algunos.

Just for fun, Vicentito, no te me mosquees, tú que andas ahora en la cresta de la ola pero necesitas destacar desesperadamente (como yo mismo, en su día):

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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