El idioma

¿Para qué se nos hacen estudiar tanta Lengua en el bachillerato, si luego no tenemos cuidado a la hora de manejar el idioma? Estos días se me trataba de discutir, con justificaciones traídas por los pelos, el uso del anglicismo irrelevante «educacional», que es una transposición directa del inglés «educational» llevada a cabo, como tantas otras, en el entorno iberoamericano. Fútil. Esta noche me estoy enfrentando a la lectura de un trabajo precioso, muy bien pensado, dirigido y escrito, sobre la tolerancia de determinadas especies a ciertas condiciones ambientales. Bueno, pues se insiste en el uso de la expresión «nicho realizado», que suena fatal y que en realidad es, de nuevo, una mera transposición del inglés, donde se usa, correctamente, «realized niche». Realized significa, en castellano, entendido, comprendido…conocido. Nicho conocido, es decir, conjunto de situaciones en las que se conoce o se sabe que un organismo puede vivir, que se traducen en un patrón de distribución conocida. ¡No realizada, por favor! 

Ahora váis y me llamáis sabidillo.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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5 respuestas a El idioma

  1. ¡Ni sabidillo ni leches! Las cosas hay que escribirlas y decirlas como debe ser; de otro modo, no estaríamos hablando de lo mismo, que es lo que ocurre en el caso que cuentas.

    La verdad es que habría que promover que denunciemos estas situaciones: quien no sabe inglés, no podrá traducir correctamente dicho idioma al castellano, de modo que se acaban produciendo situaciones absurdas, como esas supuestas «traducciones» de las que hablas, que en realidad son engendros que se debían haber quedado en nasciturus y no ir más allá.

    Enhorabuena, e insisto: ¡Hay que seguir denunciando!

  2. ¿Y…?
    ¿De verdad alguien piensa que todo eso de las «revistas científicas de prestigio» no es un camelo? ¿Otro más?

    • Bueno, no del todo. Indudablemente, hay revistas científicas de gran prestigio. Es indudable. Otra cosa es luego el tinglado que se monta sobre eso para comerciar con los índices de «impacto» y para sacar ventaja sobre otros por ser más hábil publicando en revistas mejor situadas. Todo eso es vomitivo. Pero no hace de menos a las revistas buenas, claro. Ni a los científicos honestos que publican en ellas.

  3. Eso sí, por descontado. Junto al interés crematístico, hay sin duda grandes valores dignos de reconocimiento. No lo dudo.

    Pero, como pasa con el deporte, la exigencia y la presión por obtener «resultados» lleva a situaciones inconfesables.

    En cualquier caso, y repito: no te quito la razón de que existen personas, organizaciones y revistas incuestionables.

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