Los espejismos

Yo quería ser investigador desde muy pequeño. Me fascinaban las mariposas y su vida. Quería saber más sobre ellas, por el mero hecho de saber, exactamente igual que ahora. Lo que no me podía imaginar, aunque algo sospechaba, es hasta qué punto el investigador desempeña un papel de colaborador necesario en un modelo vertical y opresor, independientemente de sus cualidades como buena persona, comprometido y competente. Al fin y al cabo, somos pequeños empresarios manteniendo un sistema insostenible, incluso desde una perspectiva ética. Sé que hay quien no participa de la farsa, pero habría que preguntar cuántos colegas no ofrecen verdaderos contratos de mierda a estudiantes, con la excusa de que lo son, para que les hagan el trabajo más duro en sus proyectos de investigación. Y eso, por solo poner un ejemplo.

Más tarde, yo aspiraba a una plaza fija porque asumía que así podría dedicarme sin presiones a tareas creativas. Lo que no sospechaba es el trasfondo servil que acompaña a la vida acomodada y mentalmente sometida del funcionario al uso, obediente y disciplinado frente a la orden superior, sea ésta la que sea.

Mi frustración es grande, especialmente hoy día en que dedico gran parte de mi tiempo a tareas administrativas, como consecuencia del desastre organizativo propiciado por la dictadura de los incapaces y medrosos. Y estoy preso: no puedo hacer como quienes rompen con todo y se dedican a aquello que realmente les llena, porque tengo una hipoteca que desgraciadamente asumí hace ya mucho tiempo y toda una serie de compromisos muy difíciles de reconducir. Y muchos años ya sobre mis lomos.

Me creí lo que no era. Incauto de mí.

(Que conste que soy plenamente consciente de que vivo el privilegio de trabajar en lo que más me gusta, de lo cual se aprovecha de manera inmisericorde el entorno en el que me desenvuelvo. Pero nuestro trabajo está tan pervertido, que aun así te planteas si merece la pena lo que supone de renuncia de ciertos principios que deberían ser irrenunciables. Me persigue la sensación horrorosa de que he claudicado en aspectos fundamentales de la vida para lograr ocupar el puesto que ocupo. Y me interesa mucho que quede bien claro, para que todos los que están en la misma situación en la que estuve yo mismo allá por los 80 del siglo pasado puedan empezar desde la consciencia del papel que quieren aceptar. Que luego, al cabo de los años, no tengan que sentir una frustración como la mía. Sobre todo, que no sean tan ilusos de someterse al sistema explotador de la usura, que te anula y te ata de por vida en el momento en que pides un crédito del tipo que sea. ¡No tiene sentido gastar lo que no se tiene, excepto en casos concretos! Y que sean conscientes del papel del investigador en el contexto actual, en que toda la generación de bienes pasa por la comprobación científica de su eficacia, y del estado de ánimo que eso crea en el tejido social, que tiende hacia una tecnolatría devastadora).

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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