Cuñaos y extinción

Como ya he comentado otras veces, se ha propuesto el término «cuñao» para describir a la persona que 1) habla habiendo oído campanas pero sin saber exactamente dónde, y 2) descalifica a continuación a quien emite un juicio razonado y apoyado en el conocimiento contrastado . Así que, aun a riesgo de que caiga sobre mí la maldición, cosa a la que estoy más que acostumbrado, intentaré resumir muy brevemente qué es eso de extinción, o desaparición de especies, sobre la que se repiten lugares comunes constantemente. Como tal, la extinción es un proceso tan habitual como la aparición de especies nuevas. Pero el nombre de extinción cubre dos fenómenos completamente diferentes: la extinción de fondo, o sustitución lenta y paulatina de unas especies por otras (por pseudoextinción o transformación o por competencia), que es el fenómeno opuesto a la diversificación o especiación, y las extinciones masivas, que se sobreponen ocasionalmente a la extinción de fondo y ocurren en periodos relativamente cortos de tiempo (menos de 1 millón de años a 10 m.a., aproximadamente) en los que, por causas endógenas a la Tierra o exógenas a ella, desparecen «de golpe» más del 50% de las especies vivientes. Los mecanismos biológicos subyacentes no son los mismos. Confundir lo uno con lo otro trae como resultado interpretaciones pintorescas, particularmente en relación con la extinción masiva a la que asistimos, y que nadie duda de que está directamente causada por la acción humana.

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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Una respuesta a Cuñaos y extinción

  1. ¡Pues de «cuñao», nada!
    Está claro como la vida misma, y efectivamente es así.
    Lo que sucede es que —no sé si a propósito— en cuanto aparecen cuestiones técnicas, al común de los mortales se le lía fácilmente, porque —reconozcámoslo de una vez— es más fácil que explicar las cosas tal como son, ya que requiere mayor esfuerzo.

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