Andando por la vida

Impartir clases puede ser algo rutinario y aburrido, o puede ser emocionante. Hoy ha sido un día particularmente emocionante para mí. Era el último día de clase con los alumnos de Zoología, de primer curso, y cuando he terminado se han puesto a aplaudir como se aplaude cuando a uno le sale de dentro. Con ganas. A duras penas he aguantado la lagrimilla. Gracias a esto, sobrevivir en un lugar tan maleado, inhóspito (para una mente inquieta) y ruin (para alguien que trata de ser leal) como éste en el que soy profesor puede llegar a compensar.

Hoy nos hemos planteado lo que es imprescindible plantearse cuando se imparte Zoología en Ciencias Ambientales y se prevé dar la asignatura de Conservación Biológica en tercer curso, la pregunta primordial: de dónde venimos y a dónde vamos. Así que, retomando el argumento en el punto donde lo dejé ayer, la radiación de los mamíferos que aconteció hace unos 60 millones de años como consecuencia de la desaparición de los dinosaurios tras la extinción masiva Cretácico-Terciaria, hemos abordado la evolución del linaje humano. Para empezar, nos hemos centrado en el origen y las relaciones de parentesco evolutivo del orden Primates, repasando sus principales rasgos morfológicos y etológicos en relación con el ambiente en que aparecieron. Hemos representado su filogenia más plausible, y hemos abordado la aparición de cada uno de los grandes linajes, para acabar con los Simios o Antropoideos. Tras describirlos someramente, y tras comentar brevemente los rasgos de los monos americanos o Platirrinos, hemos centrado la atención en los del Viejo Mundo, o Catarrinos. De éstos, hemos mencionado solo por encima a los Cercopitecoideos (mandriles, geladas, papiones), para centrar más la atención en la otra rama, la superfamilia de los Hominoideos. Una vez comentadas sus características y examinada muy por encima la enrevesada taxonomía de sus nodos basales, relativamente bien conocida por la riqueza de fósiles miocénicos del grupo, hemos repasado las evidencias que existen sobre dos eventos miocénicos de gran trascendencia: el fraccionamiento del tronco original de los Homínidos en dos (Ponginos -gibones y orangutanes-, desgajados hace unos 12 millones de años, y Homininos) y la separación posterior, dentro de los Homininos, de los linajes que condujeron a gorilas -Gorillini-, a chimpancés y bonobos -Panini- y a humanos -Hominini-. Abordamos las dos hipótesis fundamentales sobre el momento y las causas de la aparición del rasgo por excelencia de los antecesores humanos, el bipedalismo, y descartamos que fuese en relación con la aparición de las sabanas de África oriental tras la abertura de la fosa del Rift, la orogénesis de su margen occidental y el cambio de régimen predominante de lluvias, puesto que dicho evento geológico ocurrió hace unos 5 millones de años o algo menos y se conocen al menos dos restos de lo que se interpreta como antecesores humanos bípedos y primariamente vegetarianos asociados a bosques tropicaloides del África occidental, Sahelanthropus tchadensis y Orrorin tugenensis. A la vez que centramos la atención en el repaso de los rasgos de las especies australopitecinas ancestrales, de sus hábitos y de los hábitat que ocupaban, vamos rechazando todas las hipótesis planteadas para explicar el origen y evolución del bipedalismo, excepto una, que admitimos como la más plausible mientras no se demuestre lo contrario: la posibilidad de liberar las manos para acarrear alimentos o crías y fabricar utensilios, cuestión ésta última clave para explicar la evolución del comportamiento social humano más primitivo. En relación con éste, discutimos las modificaciones en el esqueleto (columna vertebral, cinturas escapular y pelviana y miembros marchadores) y sus consecuencias en el parto y en la organización de los núcleos sociales primigenios.

La evolución pliocénica de los homininos es fascinante, porque condujo a tres grupos: los australopitecinos gráciles (Ardipithecus, Praeanthropus y Australopithecus) con dentición especializada en triturar raíces y semillas y habitantes de la sabana, los australopitecinos robustos (Paranthropus), con dentición especializada en materia vegetal y habitantes de los bosques, a los que se readaptaron, y los prehumanos (Kenyanthropus platyops, Homo rudolfensis, Homo naledi y Homo habilis), éste último linaje de unos 3 millones de años de antigüedad. La consecuencia más importante de todo ello es que durante el Plioceno convivieron en África al menos cuatro especies de parahumanos (subtribu Australopithecina, gráciles y robustos) y de humanos ancestrales (subtribu Hominina). 

Hace unos dos millones de años, en el Pleistoceno, la línea hominina queda reducida a una sola especie, Homo ergaster, que habita África durante millón y medio de años: es el antepasado nuestro pleistocénico más antiguo. Un grupo de H. ergaster inició la primera aventura dispersiva hacia Oriente hace más de millón y medio de años, y se transformó en el colonizador asiático por excelencia: Homo erectus. Poco después, otra oleada migratoria se dirigió hacia el Cáucaso y Oriente Próximo, dando lugar a Homo georgicus. Éste último devino con el paso del tiempo Homo heidelbergensis, aparentemente la misma especie que H. antecessor y quizá que el propio H. georgicus), que a su vez dio lugar en Europa a Homo neandertalensis, la especie pleistocénica europea por excelencia. En África, por su parte, surgió Homo sapiens hace unos 200.000 años, que posteriormente colonizó todo el globo debido a su mayor eficacia biológica (mayor grado de socialización, mayor grado de desarrollo de la inteligencia simbólica, mejor tecnología lítica y por último de los metales). Durante casi 20.000 años (-40.000 hasta -23.000) cohabitaron en el área ibérica H. neandertalensis y H. sapiens, que al parecer hibridaron algunas veces. Una vez que H. neandertalensis se hubo extinguido, dejando como herencia algunos genes en H. sapiens, la única especie de todo el linaje que quedó sobre la Tierra fue la nuestra.

En relación con la evolución pliocénica, se discute el hecho de que los australopitecinos no experimentaron ni un desarrollo notable de la socialización ni un aumento concomitante de la capacidad craneana, que no sobrepasa los 500 cc. Es en la línea hominina donde se experimenta un crecimiento muy notable de la capacidad craneana de acuerdo con los restos fósiles, desde algo más de 500 cc en las especies primigenias de Homo hasta los 1.750 cc actuales, pasando por los 1.200 cc de H. ergaster-H. erectus. Se relaciona esta encefalización con los cambios de dieta, que de eminentemente herbívora (semillas, raíces) pasó a omnívora pero con tendencia a consumir carroña (consumo facilitado por el uso de utensilios de piedra). Se redujo el tubo digestivo y la dentición, dejando energía disponible para el desarrollo del cerebro (del neocórtex, típico de mamíferos). La evolución del lenguaje hablado, pareja a la del pensamiento simbólico, se relaciona con el desarrollo del área de Broca cerebral; los primeros indicios se observan en H. habilis (impresiones en la calota o parte interna del neurocráneo), pero se hacen especialmente notables a partir de H. ergaster. La encefalización, sin embargo, tiene sus límites, que impone el diámetro del canal del parto. Se discuten los múltiples cambios ocurridos en el esqueleto axial por efecto del bipedalismo y cómo las suturas craneales (derivadas de las fosetas craneales reptilianas) permiten a los huesos del cráneo imbricarse para favorecer el proceso del parto, que a medida que el neurocráneo fue haciéndose mayor presentó mayores problemas. De esta forma, el concurso de la abuela materna durante el parto se fue haciendo esencial, contribuyendo este hecho a un grado de socialización mayor (al favorecer el aumento de los grupos sociales nómadas). El hecho de que las crías nazcan cada vez más comparativamente retrasadas y desvalidas las fuerza a pasar por un periodo de desarrollo postnatal más dilatado hasta independizarse, periodo en el que es esencial el concurso tanto de la madre como del padre y que es clave como favorecedor de la transmisión de la cultura. Numerosos rasgos sugieren que la especie humana actual es monógama funcional, y este comportamiento debió evolucionar durante el Plioceno. Nuestros antepasados debieron formar grupos relativamente numerosos para buscar alimento y protección, observándose una división del trabajo para maximizar la eficacia. Los machos debían desplazarse para buscar alimento, mientras que las hembras y crías permanecían en asentamientos temporales, solas o en compañía de otros machos, en general jóvenes o inválidos. En estas condiciones, los machos desplazados no podían estar seguros de su paternidad a no ser que aparezcan mecanismos adicionales de vínculo de pareja. Como tales se interpretan la pérdida de las señales externas del estro en las hembras humanas y la posibilidad consecuente de copular frecuentemente no solo para asegurar la fecundación, sino también para fortalecer el vínculo personal macho-hembra. En este sentido, la psicología evolutiva ha propuesto modelos complejos para explicar el comportamiento amoroso en humanos, compuestos de cuatro fases (dos explosivas y de corto recorrido, pasión erótica y pasión romántica, y dos de largo recorrido, compromiso y complicidad). La aparición del orgasmo femenino, sin parangón en el resto de los primates, puede haber jugado un papel importante en la estabilidad de la pareja.

Por último, recopilando la información expuesta, se recalca que la evolución humana, y la evolución en general, es impredecible en sus detalles y contingente, y se resalta el valor adaptativo y el carácter radicalmente nuevo de la consciencia elaborada y predictiva en los humanos y del lenguaje simbólico. Hemos abordado someramente la cuestión acerca de de dónde venimos. Considerando que los avances de la revolución industrial nos han situado a los humanos prácticamente al margen de los efectos inmediatos de la selección natural, nos toca preguntarnos hacia dónde vamos, como paso inevitable para poder plantearnos seriamente cual es nuestro papel sobre el planeta Tierra, a qué presiones la estamos sometiendo y qué condiciones deberían darse para lograr frenar la crisis de biodiversidad. Es un hecho constatado que se están produciendo dificultades de asimilación de la circunstancia de extrema superpoblación, traducida en tasas exageradas de demanda de recursos, debido a la adaptación del comportamiento humano durante casi 2 millones de años a situaciones de población muy poco densa (comportamiento acaparador-derrochador). Es conveniente plantearse, pues: 1. ¿qué consecuencias puede tener la superpoblación (o la demanda exagerada de recursos) sobre nuestra especie y sobre el resto?; 2. ? ¿Es inevitable nuestra extinción inminente? Y 3. ¿Qué situación es esperable que ocurra en la Tierra si nos extinguimos?

“Suerte, y nos vemos en tercero”.

dig

(Y qué hermosote que me he puesto…)

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a Andando por la vida

  1. Javier dijo:

    Que buen resumen sobre evolución humana. Para un diletante de las ciencias es un placer leerte. Abrazo desde el otro lado del océano.

  2. Pues muchas gracias. Es un hiperresumen del tema de evolución humana del curso de Zoología. Seguramente lo complemente algo durante los próximos días, porque me dejé cosas importantes fuera.

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