Miserias

Acabo de recibir el siguiente correo, que se comenta por si solo y deja clara la catadura de cada cual en el ambiente profesional en el que me muevo. Borro las pistas que pudieran hacer reconocibles a sujetos concretos, porque no se trata de criticar ad hominem, sino de poner en evidencia situaciones que nos degradan como universitarios, como vengo denunciando desde hace mucho tiempo.

“En la jornada de ayer fui designado por xxxxxxxxxxxx para controlar el desarrollo de las actividades lectivas durante el Día Internacional de la Mujer, tal y como nos pidió gerencia. No obstante, quien quiera hacer constar expresamente si hizo huelga de jornada completa o paro de 2 horas puede escribirme a lo largo de esta mañana para que lo informe. También lo puede comunicar directamente a gerencia.”

Controladores. Esquiroles. Miserables colaboracionistas. Rendidos. A mi contundente respuesta, se contesta (como es habitual) con evasivas y justificaciones. Todos encontramos justificaciones siempre para todo; es lo fácil. Como fácil es seguir las indicaciones de quien manda, por injustas o aberrantes que sean. Eso es lo que no compromete, no discutirlas (haciendo uso de aquellos rasgos que más se nos suponen a los académicos: el espíritu crítico y la valentía). Precisamente por eso está el mundo como está, y son necesarias huelgas como las de ayer.

Así estamos. Esto somos. Administrativamente sometidos. Así se manifiestan TODOS los que van satisfaciendo objetivos próximos porque viven pendientes de su objetivo último; así actúan quienes anteponen su promoción personal a cualquier criterio de tipo ético. Deben ser serviciales con el poderoso porque es quien en última instancia decide sobre su futuro, aunque eso lleve a poner en una situación delicada a los compañeros. Hay que amoldarse a lo que hay, y se amoldan al precio que sea. Incluso si con ello se contribuye a convertir en habituales comportamientos viles o aberrantes. Otros no pensamos en promoción alguna, sino en disfrutar del día a día, y en operar de tal manera que nadie nos pueda echar nunca nada en cara. Pero nuestra actitud, la de los dos o tres que divergimos, les resulta incomprensible a quienes viven pensando en la meta, y no en dibujar el camino. “Déjalo; es cosa del Yela. Ya sabemos cómo es”. Resultamos molestos. Y nos dan de lado. En las pasadas votaciones a Consejo de Gobierno, a las que me presenté para defender los derechos y puntos de vista de mis compañeros, recibí un mísero voto (https://joseluisyela.wordpress.com/2017/11/22/rancia-mediocridad-universitaria/). No quieren derechos; no quieren nada que no sea aquello que les haga puntuar en las escalas. Prefieren votar a personajes grises, irrelevantes, que por no levantar no levantan ni la vista del suelo. Viven en otra dimensión; la de la triste y cautiva realidad universitaria española.

Anuncios

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
Esta entrada fue publicada en Universidad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s