Un día en la vida

Sin haber terminado aún de abrir los ojos, me enfundo las babuchas en los pies y me acerco a la cocina. Los gatos me reciben alborozados, o más bien excitados ante el desayuno que saben que les espera. Mientras caliento el café y mordisqueo una manzana, miro a través de la ventana. Fuera hace frío, pero el sol empieza su ascensión diaria por la bóveda celeste, inundándolo todo de luz y color.

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Voy hasta la sala de estar. Deposito un manojo de ramillas sobre los rescoldos del día anterior, y sobre ellas un par de ramas gruesas. El fuego comienza a aparecer, y poco a poco se convierte en un baile de lenguas ascendentes. El aire crepita, y la estancia se llena de un matiz anaranjado y se entibia.

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Abro la puerta de entrada y salgo afuera. Me dirijo hacia la huerta, a recoger un ramillete de perejil, unos rábanos y un repollo para el puchero. Ya de paso recojo los últimos tomates, berenjenas, melones y pepinos, y me traigo una calabaza, unos brotes de romero y unas flores de madroño.

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Bajo hasta el gallinero. Por el camino voy sintiendo las chinitas del suelo en las plantas de mis pies, a través de las blandas suelas. El agua del cubo que les bajo a las gallinas chapalea contra la pared de aluminio, y a veces me salpica ligeramente. La gallinas me reciben del mismo modo que los gatos, nerviosas ante la comida que llega. Comen y beben con avidez. Tres huevos que descansan en el ponedero pasan a formar parte del botín que subo a la casa.

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De vuelta, paro en el banco de madera y me siento un momento a ver las nubes pasar. El blanco sobre el azul me inunda de calma.

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Una curruca pasa veloz por mi izquierda y se posa sobre un pequeño granado, mirándome curiosa; torcaces solitarias surcan el cielo una y otra vez. Subo a la casa.

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Lleno la regadera y salgo a la terraza a remojar los geranios, las petunias, las aloe y las plantas aromáticas. Cada una tiene un relato que contar, de insectos que acuden a sus flores o a sus hojas, de momentos de crecimiento rápido o lento, de sequías y tormentas. Cuando termino, dedico un rato a las plantas del interior de la casa, en especial a la pequeña selva del cuarto de estar y a las prímulas, calanchoes y violetas africanas del dormitorio.


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Acabo sentado en mi estudio, con el lápiz en la mano. ¿Qué historia habrá de salir hoy de mis dedos?

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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4 respuestas a Un día en la vida

  1. Arhen dijo:

    Qué bonita forma de empezar el día. Me he sentido abrazado por esa sencillez, y hasta me he emocionado. Gracias por compartir estos pequeños momentos.

  2. kutukamus dijo:

    Sounds like a day in the life of a big happy family.. 🙂 Cheers!

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