¿Acción o precaución? El dilema entre políticos y científicos

De acuerdo con el último comunicado del Grupo de Trabajo sobre Plaguicidas Sistémicos  de la UICN, se acumulan los datos sobre la peligrosidad de los plaguicidas neonicotinoides para la biodiversidad. Por eso, algunas personas se preguntan por qué se siguen usando si los informes científicos advierten del daño que están produciendo.

Como miembro de ENSSER, la Red Europea de Científicos en favor de la Responsabilidad Social y Ambiental, me he tenido que enfrentar ya muchas veces a debates semejantes. Cada vez existe un cuerpo de datos más amplio que documenta que los neonicotinoides ejercen un impacto negativo sobre la biodiversidad, básicamente porque se abusa de su uso en una esfera agraria ya de por sí muy castigada por la gran presión que los humanos ejercemos sobre ella. La ciencia lo documenta, pero no tiene competencia sobre la gestión. Son los políticos quienes deciden si toman esos resultados en consideración o no. Y eso depende básicamente de dos circunstancias: uno, de la ideología subyacente al partido al que pertenecen, que parece el indicador fundamental de la dirección de la toma de decisiones a escala local; y dos, de los intereses económicos, fundamentalmente de los de las grandes corporaciones que producen y comercializan los plaguicidas, y de los de la macroeconomía (en el mundo hipercapitalista neoliberal, no se puede contradecir la voluntad de quienes manejan la mayor parte del capital; de ahí que se defiendan los grandes tratados de “libre” comercio como el CETA o el TTIP). ¿La ciencia no se toma en consideración? Si, se toma; pero cuando entra en conflicto con los intereses de los grupos dominantes, se tiende a ignorar arguyendo que los resultados de los experimentos no son concluyentes. Eso es exactamente lo que pasa con los agrotransgénicos, caso paradigmático en el que la fracción de científicos (más bien tecnólogos) que los defienden tienen algún vínculo con la industria que los fomenta, industria que no se cansa de propalar la falacia de que el resto de los científicos estamos en contra a causa de efectos ambientales que no se han documentado fehacientemente, cuando ellos saben perfectamente que estamos en contra por los nefastos efectos sociales y ambientales que provoca la agricultura intensiva que les da cobertura y por las potenciales consecuencias ecológicas derivadas de la diseminación de recombinantes potencialmente no controlables en la naturaleza. El conflicto se da entre quienes sabemos pero sabemos que no sabemos lo suficiente y quienes actúan como si no precisaran saber más; dos formas de concebir el mundo, dos estrategias de vida. Ser demasiado prudente puede llevar a la inacción; ser demasiado audaz puede llevar a la hecatombe. ¿Dónde situar el balance correcto?

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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