Los jefes de los clanes

La Consejería de Educación está preparando una convocatoria de ayudas a proyectos de investigación, de la cual ha publicado ya las bases reguladoras (https://joseluisyela.wordpress.com/2017/07/12/igualdad/). Por las fechas que son, o la convocatoria saldrá en septiembre o directamente en agosto; ya sabemos que la agostidad es compañera de la alevosía, en el mundo universitario español y en su entorno. Un compañero catedrático me envió ayer un correo electrónico avisando de que “en la universidad se ha elaborado un escrito para enviar a la prensa en relación con la probable publicación de la convocatoria de proyectos i+D de la JCCM”. Según el proponente del escrito, “entre varios compañeros, todos catedráticos e investigadores principales de proyectos, hemos preparado la nota adjunta”. ¡Para protestar!

Todo perfecto, ¿verdad? Qué bien, por fin el profesorado plantándose ante la sempiterna dinámica caciquil de la JCCM.

¿Si?

Ya. Vale. Todos catedráticos. Los jefes, enarbolando la bandera. A la que se supone que debemos seguir los que no somos jefes. Al resto, ejerzamos la función que ejerzamos, nadie nos ha preguntado nada, ni nos ha pedido ningún tipo de opinión antes de lanzarse al enfrentamiento con la JCCM. Vamos a ver, ¿quién es ese catedrático, y quienes son los que le secundan? He preguntado. Nada, silencio; no se puede preguntar. Tabú. Vaya, qué cosas, lo mismo de siempre, secretismo y misterio… ¿No interesa que se destape a qué facción pertenece? ¿Es de los que están a favor del rector actual o en contra? Porque esto funciona así. Jerarquía y sumisión al clan. Aquí cada uno en su sitio.

Pensemos. ¿Cuándo he visto yo, en los 17 años que llevo en la UCLM, que un grupo de señores catedráticos se haya puesto en pie para reclamar algo que sea de interés común, incluyendo a los “de abajo” (en su mismo léxico)? Jamás. Cada vez que ha habido que ponerse firme para evitar alguna cacicada, muy particularmente que afectase a “los de abajo”, todo el mundo miraba para otro lado, cuando no mandaba callar a los escasos díscolos. Aquí, cuando alguien reclama algo es porque le interesa para sus objetivos particulares. Ahora coincide que esos objetivos favorecerían a dichos cátedros e investigadores principales de manera colectiva. Que, para mayor ironía, y de acuerdo con las bases reguladoras, podrían solicitar los proyectos que se denominan “de excelencia”, dotados con hasta 300.000 euros durante tres años. Y se quejan. Estando el patio como está. ¿Cómo es posible? Porque ven peligrar o bien sus posibilidades de éxito en la convocatoria o, quizá, sus vacaciones. O, más probablemente, su ansia de dirigir el mayor laboratorio de todos. Si, todos estamos convencidos de que nuestra investigación es la más importante de todas, y que sin nosotros el mundo no sería capaz de moverse. [Aclaro: yo soy uno de esos investigadores principales, así que sé perfectamente de qué hablo]

Bueno, pues esto es lo que hay. Ya pueden esperar sentados a que yo firme. Vamos a ver cuántos pringaos entran al trapo y muerden el anzuelo. ¿Cuánto nos apostamos a que me vuelvo a quedar solo?

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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