Espacios seguros: la demagogia de lo políticamente correcto

La universidad no puede ser un “espacio seguro”. El que lo busque, que se vaya a casa, abrace a su osito de peluche y se ponga el chupete hasta que se encuentre listo para volver. Los estudiantes que se ofenden por escuchar opiniones contrarias a las suyas, quizá no estén preparados para venir a la universidad“. Richard Dawkins.

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No puedo estar más de acuerdo con esta frase de Richard Dawkins, que no he leído en su contexto original sino en una entrevista a Clint Eastwood (http://www.vozpopuli.com/opinion/Clint-Eastwood-razon-sociedad-adolescente-correcion-politica_0_973103229.html), donde la pregunta latente es si vamos hacia una sociedad adolescente.

En realidad, nada realmente importante en la vida debe considerarse un espacio seguro, o al menos sujeto al tipo de estabilidad que conduce al acomodo y, en definitiva, al abandono. Y llevamos mal camino en este momento. El modelo de organización sociopolítica occidental por excelencia, la llamada “democracia representativa”, adolece de vicios estructurales graves, el peor de los cuales probablemente sea el que conduce a quienes desean instalarse en los puestos de supuesta representatividad se dirijan a los supuestos representados en aquellos términos que a éstos les resultan más agradables y que les permiten imaginar un mayor grado de acomodo, puesto que eso hace más probable que se les vote una y otra vez. No hay nada mejor para perpetuarse en el poder que decir lo que los demás quieren oir. Este proceder, tan extendido a todas las escalas sociales, suele denominarse hablar en lenguaje “políticamente correcto”, expresión que está viciada de raíz.

Mal camino llevamos, si, porque la dinámica de lo “políticamente correcto” disfraza la realidad y contribuye a asentarnos en el mundo de las apariencias. O en el de la “postverdad”, como ahora se dice. Y así, se confunde democracia con metriocracia (el poder de los mediocres), virtud esencial con apariencia de integridad, mérito con oportunismo productivo, sensatez con sumisión, y un larguísimo etcétera. Esto explica que acabemos otorgando el poder de decisión antes a quien nos promete imposibles hábilmente envueltos en terciopelo, aunque sea a cambio de obediencia acrítica, que a quien nos estimula a la crítica personal desde la libertad de conciencia. Esto explica, también, que estemos construyendo una sociedad acomodada a aquella ideología que menos nos compromete y de favor debido a quien hemos vendido nuestra dignidad. Este tipo de sociedad es el mejor sustrato para que quienes mandan hagan con nosotros lo que se les antoje. Estamos enfermando de la mente y de la voluntad sin poner remedio alguno, y casi nadie quiere reconocerlo. Es mejor quedarse con el chupete puesto, abrazando el osito de peluche.

Y es que, volviendo a citar a John Lennon (Strawberry fields forever), “living is easy with eyes closed, misunderstanding what you see”.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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