Ecologismo, animalismo, veganismo y conservación biológica

El ecologismo es la filosofía vital y la estrategia de acción social que trata de defender el mundo natural frente a la desmesurada presión humana, propugnando formas sostenibles de vida basadas en el uso racional de los recursos naturales y de la energía renovable y no contaminante. Aunque hunde sus raíces en los albores del siglo XX, empieza a cobrar cuerpo a mitad del pasado siglo. De alguna forma, la disciplina científica de la Conservación Biológica se fundamenta, además de en la ciencia ecológica, en el ecologismo activista, que le brindó oportunidad coyuntural; el comienzo de su desarrollo es algo posterior al del primer auge del ecologismo, en la década de los años 70.

La Conservación Biológica se ha convertido en la ciencia cuyo objetivo fundamental es preservar la máxima cantidad posible de biodiversidad en el contexto de extinción masiva de origen antrópico que está sufriendo nuestro planeta, diagnosticando y previniendo las causas próximas y últimas que están produciéndola. Como consecuencia de la amplia popularización de las ideas ecologistas durante las últimas dos décadas, y en parte también como resultado del avance de nuestra comprensión acerca del funcionamiento de los sistemas naturales y de los organismos, han surgido otros movimientos de corte naturalista que se han extendido mucho entre algunos sectores de la población, como el animalismo y el veganismo.

El animalismo es una ideología igualitaria entre todas las especies animales, incluida la humana. Como toda ideología, admite en su seno tendencias radicales y moderadas. Las radicales tienden a no distinguir entre especies animales y a considerar que cualquiera de ellas tiene derechos, siendo éstos iguales para todas; en su versión más extrema cae en la falacia antropomórfica o patética, que atribuye a cualquier animal las mismas características que a los humanos. Las moderadas ponen su énfasis primordialmente en el bienestar animal y en la justificación del valor intrínseco de las especies no humanas. El animalismo, como tendencia general, ha tenido el mérito de hacer recapacitar sobre el papel de los animales como acompañantes nuestros sobre el planeta Tierra, y no como meros instrumentos a nuestro servicio (como propone la doctrina judeo-cristiana). También ha llamado la atención sobre los evidentes desajustes y abusos que afectan a las prácticas ganaderas intensivas y al consumo desmesurado de proteína animal en los países ricos. Aparte de eso, una de las razones por las que es importante y necesario evitar la pérdida de biodiversidad tiene un fundamento claramente animalista: se basa en la consideración de los valores intrínsecos de las especies no humanas, a las que se concede el mismo derecho a existir que a la humana. Este argumento se recoge en los principales libros sobre Conservación.

Por otro lado, el veganismo es una forma de animalismo radical. No es simplemente una colección de hábitos alimenticios, como lo es el vegetarianismo, sino una manera de concebir la vida. La ética vegana promulga el respeto absoluto hacia la vida de cualquier animal, y no admite su muerte, aunque sea digna, ni aun para ser consumido, aunque a este respecto incurre recurrentemente en contradicciones. Puede ser despreciativo o incluso agresivo con quienes usan o consumen derivados animales, y cae muy a menudo en falacias antropomórficas al ignorar consciente o inconscientemente cuestiones biológicas elementales (como, por ejemplo, que muchos Carnívoros se alimentan de manera natural principal o exclusivamente de carne, y que si se les alimenta de otros materiales, vegetales o sintéticos, no solo puede debilitárseles, sino que cuando menos estarán siendo sometidos a la tortura de no poder degustar su alimento consustancial).

Los biólogos de la conservación, como yo mismo, tendemos a valorar muy positivamente las posturas ecologistas no radicales, y muchos incluso estamos involucrados de alguna forma en ellas (https://joseluisyela.wordpress.com/2016/04/15/la-situacion-actual-y-las-vias-de-solucion/; https://joseluisyela.wordpress.com/2011/12/04/agrotransgenicos-intensivismo-e-insostenibilidad-la-misma-cara-de-la-moneda/; https://joseluisyela.wordpress.com/2016/12/23/ecosocialismo/; https://joseluisyela.wordpress.com/2016/12/03/solastalgia/; https://joseluisyela.wordpress.com/2016/08/27/quien-tiene-la-culpa-del-fracaso-del-arroz-dorado-transgenico/; https://joseluisyela.wordpress.com/2016/05/01/biocombustibles-agrotransgenicos-o-cambio-de-modelo-agrario/; https://joseluisyela.wordpress.com/2015/06/26/david-tilman-la-biodiversidad-y-la-agricultura-2/; https://joseluisyela.wordpress.com/2016/01/20/desigualdad-creciente/; https://joseluisyela.wordpress.com/2016/02/09/la-amenaza-no-nos-hace-cambiar/). A mi parecer, además, cualquier ecologista comprometido simpatiza con el animalismo, así como con cualquier otra tendencia igualitaria. Con lo que no simpatizamos, al menos los científicos, es con las posturas que no se basan en la realidad empírica sino en creencias poco o nada fundamentadas, que dan pie a comportamientos pintorescos y a veces hasta absurdos. Naturalmente, cada cual es muy libre de adorar al becerro de oro que quiera; pero eso no le convierte en admirable para todos de manera automática. Ni siquiera en agradable.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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