Abusos de autoridad

Las actitudes chulescas y prepotentes por parte de la Policía vuelven; ya son otra vez algo relativamente habitual (por ejemplo, https://www.youtube.com/watch?v=KJ6i4I1B5fc). Lo verdaderamente preocupante es que esto ha estado muchos años sin pasar. Yo, que corrí de mozo delante de los grises, y que no me fiaba ni un pelo de la policía durante los primeros años de la cosa esa tan divertida que llaman transición, luego me fui relajando y llegó un momento, hacia los años 90, en que me encontraba tranquilo en la calle porque actitudes así se habían vuelto impensables. No sé lo que ocurriría en las comisarías ni en los calabozos, no tuve ocasión; pero en la calle ya no se podía ver un policía cometiendo un abuso de autoridad como el del energúmeno de arriba. Ni siquiera en tiempos de Aznar se vivió nada parecido. Ha sido en estos últimos años, coincidiendo con la llegada al Ministerio del Interior de ese personaje ultramontano y siniestro llamado Jorge Fernández Díaz, con su malhadada “ley mordaza”, cuando hemos vuelto a sentir miedo de la policía en la calle simplemente por cruzarte con ella, especialmente si participas en alguna manifestación.

Pero yo creo que si esto ha sido posible aquí es porque en todo el mundo se vive una situación general de retroceso de derechos elementales y de abuso de poder por parte de los que lo detentan. Y creo adivinar el comienzo de este retroceso: la manifestación de 1999 en Seatle, la primera gran manifestación antiglobalización neoliberal, donde la Organización Mundial del Comercio se había reunido en el marco de la llamada Ronda del Milenio para, bajo la excusa de corregir desequilibrios comerciales entre países ricos y pobres, impulsar los tratados del mal llamado “libre comercio”. Las oligarquías en el poder no soportaron nada bien la respuesta de las organizaciones ciudadanas, y la policía actuó con inusitada violencia. Hasta el presidente Bill Clinton llegó a ponerse de parte de los manifestantes. Pero el poder en la sombra ya estaba organizado; las nuevas oligarquías, bajo la bandera ideológica del neoliberalismo económico, se habían hecho fuertes, y desde entonces hasta ahora no han dejado de ganar terreno en todos lados a lo largo y ancho del mundo y han arrastrado tras de sí, cuando no barrido del todo, a movimientos obreros y partidos de izquierdas, que ahora representan una pantomima entre patética y trágica (no hay más que fijarse en el PSOE). Y se han rearmado: en el exterior luchan contra enemigos que ellos mismos han contribuido a crear (el terrorismo islamista) y en el interior, contra toda disidencia. Leyes como la “mordaza”, pues, no son exclusivas de este país, sino que proliferan por muchos lugares. El que manda, manda; y ya nos habíamos tomado demasiadas libertades.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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