Limando aristas, abriendo puertas

Gonzalo Rodríguez es un tipo fuera de lo común. Le conocí hace un tiempo, como coorganizador de una de esas iniciativas heterodoxas tan sugerentes como andan proliferando por el trasfondo toledano: el Museo de la España Mágica (http://www.paseostoledomagico.es/museo-de-la-espana-magica/). Además, anda detrás de La Forja y la Espada (http://gonzalorodriguez.info/blog/), un blog muy interesante donde se discuten, desde un punto de vista singular -y con el que discrepo abierta pero cordialmente la mayor parte de las veces-, sucesos de la época hispánica prerromana. Hace unos meses ha echado a andar otra iniciativa más, El Aullido del Lobo, “un canal para gente que a pesar de todo, está decidida a ser fuerte, libre e indómita” (http://elaullidodellobo.com/), plataforma donde da cabida a sus entrevistas con personajes pintorescos y auténticos, sin caretas, que yo diría que son un filón de información sociológica y antropológica, digna de reflexión y estudio sosegado. Con relación a la última, he creído oportuno comentarle:

“Me parece una entrevista extraordinariamente interesante, que aparte del asunto de los espigados toca muchos otros palos, y por la que (una vez más) te felicito, Gonzalo. Me parece un privilegio poder escuchar este tipo de argumentos, tan alejados de los míos; no hay manera mejor de aprender y de someter a crítica y análisis los postulados propios. Ya sabes que soy un eterno buscador de terceras vías sintéticas y de nexos de unión entre lo que parecen esferas disyuntas. La verdad es que se me ocurren tantos comentarios, que no sé por dónde empezar. Se va haciendo casi necesario hacer acopio de cervezas una tarde de estas… Déjame, sin embargo, hacerte una breve, pero creo que importante, observación, que dejo aquí porque creo que merece la pena que todos reflexionemos sobre ella. El mundo positivista y el mundo espiritual, por decirlo brevemente aunque suene simplista, no se llevan bien, ni se han llevado bien nunca. Existe la tendencia entre los espiritualistas de todo tipo a rechazar de plano las aproximaciones positivistas, que muchas veces es directamente despreciativa. Sin embargo, yo distinguiría dos grandes esferas de pensamiento dentro del positivismo: aquella que rechaza de entrada cualquier fenómeno no demostrado (positivismo radical, cateto, limitante, dominante hoy día) y aquella otra que no lo rechaza, sino que lo considera digno de estudio y lo mantiene como hipótesis, mientras no se demuestre lo contrario. Si yo estoy aquí, escribiendo esto, es porque me asocio a esta segunda esfera, por más que tenga que soportar sornas en sentido contrario de quienes no quieren o pueden asimilar las cosas con mayor precisión y lucidez. Y a mi, y a quienes interpretamos la vida como yo, nos duele que se nos confunda con los que niegan, cortan, olvidan e ignoran de manera sistemática. Creo que tenemos que profundizar en esto.
(Firmado: otro indómito. 🙂 ).”

La respuesta de Gonzalo, persona dialogante, no se ha hecho esperar: “Te doy la razón amigo. Un sano positivismo nos previene de supersticiones y desvaríos y en realidad hace parte de la sabiduría tradicional. Otra cosa sería el dogmatismo positivista de nuestra época y su cerrazón y cerrilismo. En todo caso queda pendiente tomarnos esas cervezas…”

Las espero con entusiasmo.

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Gonzalo Rodríguez (Gonzalo Toledo Mágico), a la derecha, junto a otro de esos individuos para echar de comer aparte que he tenido la fortuna de conocer durante los últimos tiempos: Jesús Silverio Cavia (Neonymus), a la izquierda. (Foto de Internet)

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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