El símbolo y la mentira

¿Y si todo es mentira?

El símbolo fundamental de la sociedad occidental europea es el del Cristo (https://joseluisyela.wordpress.com/2013/12/02/diciembre-2/), sin cuyo modelo no se habría construido el entorno europeo tal como lo conocemos. Ni, obviamente, tendría sentido ni justificación un engendro como el del Vaticano. Pero ¿y si la apología de la buena voluntad no es en el fondo más que una estrategia de sometimiento? Ningún proyecto político de largo alcance se puede levantar si no es en torno a algún símbolo potente que cohesione al tejido social. ¿Qué símbolo más poderoso que el del Cristo, es decir, el del amor incondicional (“ama al prójimo como a ti mismo”)? ¿Qué mejor manera de controlar a un pueblo que despojándole de su capacidad de respuesta, tras haberle convencido de que la figura a seguir es la de la entrega de su misma identidad personal en favor del bien de todos? ¿Y si Saulo de Tarso -verdadero fundador del cristianismo-, Constantino, Glicerio, Recaredo, Carlomagno o Tomás de Aquino no fueron sino defensores de ideas preconcebidas, fabricantes de una senda que acomodase a las masas en torno a un cuerpo doctrinal que, partiendo de la idea primigenia del amor incondicional, se fuera haciendo cada vez más elaborado para someter, de manera oportunista, a todo el orbe?

Porque, ¿hay en realidad prueba histórica inequívoca de la existencia de Jesús de Nazareth? Pues no, no hay ninguna realmente seria. En Navidad, ¿celebramos la venida al mundo de un hombre sin par o el nacimiento de un mito político y religioso que, a la vez que cohesionarnos, nos ha castrado en nuestra esencia más radical como individuos? La idea del Cristo, ¿es solamente símbolo, o es además una gran mentira?

Pues está bastante claro.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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4 respuestas a El símbolo y la mentira

  1. jlrubiorojo dijo:

    Las religiones monoteístas prometen la salvación si eres bueno en un tiempo eterno posterior a la muerte. Si eres bueno, es decir, si sigues las normas establecidas. Prometen el paraíso allí con la condición del sometimiento aquí. El cristianismo es, no me cabe duda, un potente instrumento de dominio.

  2. Sin ninguna duda. El hecho de que las religiones monoteístas tengan todavía tantísimos seguidores no deja de ser sociológicamente fascinante.

    • jlrubiorojo dijo:

      La legitimación del poder se basa en la religión. Los detentadores del poder necesitan una religión para amedrentar en el presente prometiendo felicidad, pero después de la muerte.

  3. Pingback: Emoción en estado puro | Anarchanthropus crapuloideus (Al fondo a la izquierda, por favor)

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