Feminismo y radicalismos viscerales: cuestiones espinosas

Cualquier tipo de violencia es rechazable, al menos en principio. Pero equiparar la que ejercen los hombres sobre las mujeres con la que éstas puedan ejercer sobre los hombres es tanto como equiparar la que ejercen los poderosos sobre los débiles con la que éstos puedan ejercer sobre los poderosos al ser aplastados por estos, hablando en general y sin entrar a examinar casos concretos. Mujeres y hombres no estamos en igualdad de condiciones en una sociedad que es machista y patriarcal. No reconocerlo es una torpeza o una iniquidad, y la equidistancia es señal de conformismo y deseo de sacudirse la responsabilidad de encima. Si uno está por defender la armonía y el igualitarismo entre los humanos, uno ha de ser necesariamente feminista. Al igual que ecologista.

Sin embargo a mi, que defiendo sin ambages la igualdad de oportunidades y derechos de todos, cada vez me cuesta menos identificar a las feministas radicales, aquellas que parecen asumir que cualquier hombre es machista mientras no demuestre lo contrario, que de todo hay. Pueden desplegar un discurso muy elaborado pero singularmente sesgado, ignoro si por estar basado en una experiencia personal traumática difícilmente superable o simplemente por sustentarse en una androfobia visceral, pero en todo caso ignorante de una parte importante de la realidad. Desde mi punto de vista, hacen un flaco favor al feminismo como movimiento igualitario. Tan flaco favor como los cientifistas y tecnólatras a la ciencia y a la tecnología o los buenistas simplificadores a la resistencia pacífica y la vida personal sana, en general. Obviamente no lo reconocen, y responden airadamente cuando se sienten aludidas. Lo que ignoran completamente, adrede o no, o incluso desprecian en sus diagnósticos sobre la realidad social en relación con la llamada “lucha de géneros”, son los condicionantes biológicos inherentes a la historia evolutiva de nuestra especie, que ha ido conformando nuestros patrones y mecanismos de acción básicos (véase, por ejemplo, PB Gray & JR Garcia, 2013: Evolution and human sexual behavior, Londeon: Harvard University Press; véase, también, argumentos complementarios en http://www.revistadelibros.com/articulos/la-evolucion-de-la-sexualidad-humana). Si dejas de lado una faceta tan importante de nuestra realidad, ¿qué clase de diagnóstico puedes elaborar?

En relación con todo esto, un amigo de toda la vida, Pablo Guinot, se cuestiona con gran acierto si “no es la razón la encargada de ponerle palabras a la emoción, de buscar respuestas que, en parte, nos “salvan” de actuar como lo hace el resto de la naturaleza”. Pues sí, así es. La palabra, es decir, la formalización verbal de nuestras ideas, nos permite evitar actuar como lo hacen el resto de nuestros parientes animales, es decir, respondiendo en primer lugar a procesos instintivos. Esto es algo que los deterministas ambientales estrictos, entre los que se cuentan las feministas radicales, no tienen en cuenta. El ser humano es esencialmente social, y si no entendemos la evolución de su comportamiento social, aunque sea por encima, no podemos entender bien por qué actuamos como lo hacemos. Evidentemente, la evolución del comportamiento social va aparejada a la estrictamente biológica, que impone múltiples restricciones, y para interpretarla correctamente hay que tener alguna idea de en qué consiste y qué significa la evolución por selección natural. Al final, y como resultado de nuestro proceso evolutivo, somos lo que hemos llegado a ser; pero una clave de nuestro éxito adaptativo, en sentido amplio, se debe a nuestra capacidad de modular nuestros comportamientos de base innata en función de criterios morales, es decir, acordados. Un ejemplo, explicado de forma muy simple (aunque las cosas no son casi nunca tan sencillas), es el que afecta al uso de la fuerza, que es norma común en el reino animal. Los humanos, sin embargo, proponemos que ha de regularse para que el más fuerte no aplaste por sistema al más débil (es decir, aplicamos nuestra inteligencia para potenciar el comportamiento altruista). Otra cosa es lo desarrollado que esté ese mecanismo de control, que como se sabe no lo está demasiado y admite muchas excepciones y matices. Y el fuerte sigue intentando, y consiguiendo muchas veces, aplastar al débil. Pero tendemos a no verlo con buenos ojos, incluso a escandalizarnos por ello (como pasa, por ejemplo, con la violación). Estas cosas tan elementales se ignoran por sistema, y en su lugar lo que se tiende es a simplificarlas en extremo y a adoptar esquemas mentales parcialmente falsos, aunque convenientes para uno mismo, que dan lugar a escuelas de pensamiento cargadas de prejuicios y de sesgos. La ignorancia acerca de lo que significa la evolución biológica está muy extendida, y esa ignorancia, que para quien está inmerso en el estudio de sus mecanismos a veces resulta escandalosa (porque no se le presta apenas atención en la enseñanza básica), tiñe de un matiz determinista y dogmático a las interpretaciones de la realidad más extendidas. Por supuesto, no solo al feminismo.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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