Contra los argumentos necios

Pues yo sigo con mi particular contienda verbal contra argumentos ñoños, buenistas y manifiestamente egoístas e insultantes. Acabo de leer el siguiente texto, en un blog amigo (https://conversares.wordpress.com/):

LA OPORTUNIDAD

“El talante con el que un ser humano acepte su indudable destino …le ofrece una singular oportunidad -incluso bajo las circunstancias más adversas- de dotar a su vida de un sentido más profundo…
En multitud de ocasiones, son las circunstancias excepcionalmente difíciles las que otorgan al ser humano la oportunidad de crecer espiritualmente más allá de
sí mismo.
En vez de aceptar las dificultades del campo de concentración como una prueba de su entereza, muchos de los prisioneros juzgaban su situación como un error o un paréntesis del destino, como algo privado de cualquier consistencia existencial.
Para estas personas la vida pierde todo su sentido…
Buena parte de los prisioneros creyó que la vida los liberaba de la tarea de la autorrealización, cuando en realidad allí se les ofrecía una oportunidad y un desafío.
Cada uno podía convertir esa tremenda experiencia en una victoria y transformar su vida en un triunfo interior; o bien, desdeñando el reto, limitarse a vegetar, tal y como hicieron la mayoría de los prisioneros. VÍKTOR FRANKL, “El hombre en busca de sentido”.

Y he contestado: “Pues por una vez voy a estar en desacuerdo. Creo que es inmensamente injusto tachar de desdeñosa la actitud de unos prisioneros en una situación tan límite como lo es la de estar recluido en un campo de concentración. “Limitarse a vegetar” es, precisamente, lo que suena desdeñoso, y muy hiriente para personas en semejante situación. No se puede pedir a las personas que sean héroes. Los sentimientos son reacciones ante la realidad, y ante una realidad semejante no tiene nada de extraño que los sentimientos sean de abatimiento. Creo que Frankl estuvo muy desafortunado por no hacer su lectura desde dentro, es decir, poniéndose en el lugar de los recluidos abatidos. Y más, teniendo en cuenta que él mismo estuvo preso. Para el resto de recluidos sus frases resultarían insultantes; para mí lo habrían sido.”

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a Contra los argumentos necios

  1. Buena contestación,
    “Responder a la realidad soñada no es realidad, solo un apunte mental.” (Tronken)

  2. O a veces incluso un aborto mental. Hay de todo.

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