Mente y energía: entre lo razonable y lo irracional

Hablando de la naturaleza humana y de la realidad que nos rodea, una conocida me dice: “Creo que hay cosas que aún no entendemos sobre la energía y el poder de la mente que llamamos magia, brujería y que está ahí”.

Naturalmente que hay cosas que no conocemos sobre el poder de la mente. Es más, no hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que es infinitamente más lo que no sabemos que lo que sabemos. Sobre la “energía”, sin embargo, la cosa es diferente, y depende de a qué llames energía.

Si con ese nombre te estás refiriendo a la propiedad física que tiene la materia para producir trabajo en forma de calor, movimiento, luz, etc., entonces también puede decirse que sobre ella hay infinidad de cuestiones que no conocemos y a las que es interesante prestar atención.

Pero si con energía te refieres a la capacidad que tiene una supuesta fuerza o sustancia inmaterial, sobrenatural (cósmica o cuántica, como se dice ahora con no poca candidez), para producir cambios en la materia o en la propia energía, entonces no sabemos si tenemos mucho o poco que conocer, sencillamente porque acerca de lo sobrenatural no podemos conocer nada que no sea intuitivo y estrictamente personal, es decir, nada que no sea asimilado a través de la revelación. Como tampoco podemos demostrar nada sobrenatural a través de la razón que sea extrapolable a todo humano o a cualquier situación cualitativamente comparable.

Lo natural y lo sobrenatural pertenecen a dos esferas disyuntas, y nosotros pertenecemos a la esfera de lo natural. Nadie ha podido nunca constatar lo contrario, por más esfuerzos que se hayan hecho. Lo sobrenatural podemos intuirlo, sentirlo o imaginarlo, pero no examinarlo mediante el raciocinio. Lo cual representa no poco problema, porque a quienes creen en lo sobrenatural no se les puede replicar nada (creen y ya está, sea o no verdad aquello que creen, y con eso dan por satisfechas sus expectativas; pueden, pues, montarse el castillo de colores que más les guste, por rebuscado o fantasioso que sea, que nadie les va a poder replicar. Eso explica la inmensa proliferación de grupos sectarios por todos lados, que crece además exponencialmente en estos tiempos de trivialidad y nihilismo).

Por el contrario, a quienes no creen no se les puede convencer de que no sabemos si lo sobrenatural tiene entidad real o no; ellos lo rechazan por indemostrable.

En medio, como siempre, estamos los agnósticos, a los que nos llueven los palos desde ambos lados. ¿Y qué sabemos, más allá de lo que supone nuestra realidad aprehendida por nuestros sentidos e interpretada por nuestra razón?

Anuncios

Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
Esta entrada fue publicada en Reflexiones y escritos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s