Dialéctica agnóstica y dialéctica atea

Como reacción a la entrada “Vitalismo, emergentismo y agnosticismo (https://joseluisyela.wordpress.com/2015/03/21/vitalismo-emergentismo-y-agnosticismo/)”, se ha suscitado una conversación interesante en Facebook con Juan Domingo Sánchez Estop, que no quiero dejar en el olvido:

Juan Domingo Sánchez Estop: La pregunta que me plantea tu texto es la siguiente: en qué condiciones tendrías argumentos para algo “trascendental” o trascendente? Me temo, que, por método, nunca podrían darse esas condiciones, pues de lo que se trataría sería de buscar algún fenómeno cuyo fundamento fuese claramente “incondicionado”, esto es extranatural, ya que la naturaleza es un espacio de relaciones y condiciones donde no existe por definición nada incondicionado (aunque sí muchas cosas cuyas características y condiciones de existencia ignoramos).

José Luis Yela: Para mí que ese razonamiento adolece de una pequeña trampa conceptual, la misma que usan los ateos para intentar demostrar la inconsistencia de los argumentos de los agnósticos, y es que es autolimitado. Es obvio que, por métodos en los que intervenga la razón, no puedes encontrar nada extranatural. Y es que no se trata de eso, como admite el agnóstico; se trata de admitir que nuestra lógica es limitada, y que al margen de ella puede existir otra, u otras, realidades, totalmente fuera de nuestro alcance intelectual. Si es cierto que el llamado multiverso existe, y que está compuesto de múltiples universos en cada uno de los cuales opera una realidad física diferente, como postulan algunos físicos de muchísimo prestigio, entonces la naturaleza no sería ese espacio de relaciones donde no existiría nada incondicionado; eso quedaría para la naturaleza de nuestro universo. De ahí que esté llamando constantemente a la prudencia. Si “no sabemos nada”…

Juan Domingo Sánchez Estop: Que hay cosas y posiblemente incluso dimensiones de la realidad que no conocemos es algo que no puedo negar, pero sí puedo negar que la única consistencia de eso que no conocemos coincida con nuestra propia ignorancia. Nada hay cuyas determinaciones sean solo puestas por la ignorancia humana. Ignorantia non est argumentum.

José Luis Yela: Pero es que si seguimos esa lógica, aquí se acaba la discusión. O admites nuestra ignorancia no como argumento, sino como hecho incuestionable, o nos limitamos a la esfera autocontenida de lo abarcable por la mente humana. Suena pretencioso, ¿no?

Juan Domingo Sánchez Estop: De todas formas, eso, como se diría en anglo-español moderno: “no es una opción”. De la esfera de lo abarcable por el entendimiento humano no saldremos nunca. Lo pretencioso sería considerar que podemos darle entidad a nuestra ignorancia, decir que un OVNI no es un objeto no identificado, algo que ignoramos, sino un vehículo extraterrestre. Asumir nuestra ignorancia como tal es condición del avance de nuestra razón.

José Luis Yela: No es lo mismo, ni mucho menos. Una cosa es afirmar que no sabes qué es aquello a lo que llamas OVNI y otra que es un vehículo extraterrestre. La primera opción es la del agnóstico; la segunda, la del creyente. Por aquí no veo al ateo.

Juan Domingo Sánchez Estop: Por aquí andamos los ateos, y no con tan mala salud. El concepto mismo de un Dios omnipotente y trascendente es el más potente obstáculo epistemológico que la humanidad haya conocido, pues reduce la realidad a efecto de una voluntad oscura e indeterminada. Reitero mi pregunta: en qué condiciones aceptarías que un fenómeno de la naturaleza apunta a la trascendencia? Sigo sin verlo. Otra cosa es aceptar un Dios inmanente e infinito que se expresa en el conjunto de relaciones que constituye el universo y, particularmente en las relaciones que nos constituyen a nosotros mismos, lo cual permite acoger la ignorancia sin entificarla. Esto, por lo demás, permite no bloquear mediante ilusiones basadas en la ignorancia el trabajo de la razón humana.

José Luis Yela: ¿En qué condiciones? Pues en las que he dicho antes: imagina el supuesto del multiverso. Por no dar más vueltas.
No veo que la única posibilidad de no entificar la ignorancia sea la de la aceptación de un Dios omnipotente y trascendente. Ni siquiera veo la necesidad de justificar que nuestra ignorancia no tenga que ser entificada. ¿Qué obstáculo puede eso significar para el trabajo de la razón, siempre y cuando no seas de aquellos que usan el subterfugio de la ignorancia para justificar su falta de interés en los asuntos de la razón y el intelecto (creyentes y holgazanes mentales)? Para mí no significa obstáculo alguno.

Juan Domingo Sánchez Estop: Entonces podemos estar de acuerdo: el Dios de Spinoza consta de infinitos atributos de los cuales no sabemos nada, salvo que existen necesariamente y no introducen en sus dinámicas ningún aspecto arbitrario y derivado exclusivamente de nuestro deseo o de nuestra ignorancia. Es eso el multiverso? Podríamos conocerlos de alguna manera en alguna circunstancia humana no incluida en nuestra condición humana actual? Serían estos atributos los espacios de nuevas ciencias?

José Luis Yela: Cualquiera sabe…

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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