¿Hasta dónde es tolerable el cinismo?

Hace un par de días oí en la radio algunas frases del discurso pronunciado por Felipe VI ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Tengo que reconocer que empecé a escuchar con cierto interés, pero que en seguida apagué la radio incapaz de soportar tal grado de cinismo. Comprendo que en ocasiones es inevitable un cierto grado de cinismo, porque de lo contrario la vida en sociedad sería imposible. ¿Pero hasta estos niveles? Hoy he encuentrado el siguiente texto de Luis Gonzalo Segura, militar apartado del servicio por su reconocido carácter insobornable, que me parece tan acertado y valiente en esta sopa tibia de confusión y amedrentamiento en que vivimos, que quiero copiarlo íntegramente:

20Sep 2016

El infame discurso de Felipe VI

(http://blogs.publico.es/un-paso-al-frente/2016/09/20/6049/)

“Uno de los mayores reclamos de Nueva York es la sede de las Naciones Unidas, pero Felipe VI no se conformó con el pack turístico, sino que tenía que despacharse con un discurso y hacerse la foto. El clásico japoneseo de las altas autoridades al que solo le faltó un selfi. Esta vez, ni más ni menos que ante más de cien jefes de Estado y ochenta jefes de Gobierno. Sabido es que la ONU es una organización fallida, como esos estados que dejamos al invadirlos y expoliarlos, como el mundo que habitamos… Pero no había razón para más desprestigio.

Cambiar el mundo en los próximos quince años

Eso sí, Felipe VI ha demostrado que de tartamudear nada, aunque la ocasión merecía tartamudeos, sudores y tembleques. No se amedrentó por nuestra infamia y pidió, como un Zapatero cualquiera, “actuar como un solo mundo” y transformarlo “en los próximos 15 años” para “librarlo de la pobreza extrema y del hambre que todavía hoy afligen a buena parte de la Humanidad”. Si no le conociera, hasta lloraría de emoción al creer que El Preparao es un gran humanista. No lo es. Y como no lo es, no puede realizar aseveraciones tan gruesas cuando visitó Arabia Saudí en su primer año de mandato y tuvo que anular otro viaje en el segundo año de reinado por la presión mediática.

Es comúnmente aceptado que El Preparao va más sobrado de conocimientos e inteligencia que El Campechano, por lo que se supone que no es necesario recordarle lo complejo que resultaría cambiar el mundo de la mano de los sauditas. Este país lleva años cometiendo obscenos crímenes de guerra en Yemen y nosotros, sus amiguitos, les estamos vendiendo todo lo necesario para ello. Si a ello le añadimos que en la fanática dictadura se decapitaron a más de doscientas personas en los últimos dos años por delitos tales como homosexualidad, adulterio o ateísmo y que se han encontrado armas españolas en casi todos los últimos conflictos internacionales (Libia, Yemen o Siria), las palabras se convierten en un grotesco insulto.

Ciertamente, es una broma de muy mal gusto presentarse como promotor del desarrollo a la vez que se apoya a un régimen con estrechos vínculos con el Estado Islámico, más de 5.000 cadáveres en Yemen, muchos de ellos civiles, y varios miles de decapitados y encarcelados en su propio país.

Refugiados

Y siguió, total, las palabras se las escriben: “Estamos aquí para comprometernos, en nombre de nuestros pueblos, a transformar el mundo”. Si semejantes palabras las hubiera pronunciado el monarca sueco habrían supuesto un momento de reflexión en mitad de la sangrienta vorágine que supone la silenciosa guerra mundial que ya cuenta con más de 65 millones de desplazados. Pero no las hizo él.

Suecia ha acogido a 163.000 refugiados desde 2015, dedica un 1% del PIB a los mismos y el 16% de los habitantes de dicho país nacieron en el extranjero. Llegaron al límite de sus posibilidades e hicieron todo lo que pudieron, y si se vieron forzados a reducir el flujo migratorio se debió al repugnante comportamiento de la mayoría de Europa, España incluida. Un sueco no tiene nada que reprochar a su estado y puede sentirse orgulloso, pero Suecia no es España ni Carlos Gustavo es Felipe VI ni su monarquía es machista como la nuestra (la heredera es Victoria de Suecia) ni fue restaurada por un sanguinario dictador fascista.

España solo ha acogido a 480 refugiados de los más de 17.000 a los que se comprometió [http://www.publico.es/politica/espana-acogido-ano-al-refugiados.html], por lo que si el compromiso al que se refiere Felipe VI es semejante, el mundo no se cambia ni en quinientos años. Si a ello le añadimos que Suecia tiene 9,5 millones de habitantes y España 46,7 millones, el esfuerzo sueco sería comparable a que España hubiera acogido a 800.000 refugiados… Así pues, el discurso de Felipe VI no es más que un chiste borbónico, uno más de los muchos que acumula la historia, ante un auditorio responsable de lo que acontece. Al mundo le iría mucho mejor si la alocución se hubiera pronunciado en una prisión, al menos existirían más posibilidades de cumplirse los vaticinios realizados.

Papá Juan Carlos I y la ‘princesa’ Corinna cambiarán el mundo

Felipe, ya crecido, como el amigo que se toma tres cervezas de más y se convierte en el amo de la fiesta, se lanzó: “Lo vamos a cambiar entre todos y para todos. La agenda para el cambio que hoy adoptamos es fruto de una negociación entre iguales y recoge la voz de millones de ciudadanos. Son ellos quienes nos han dicho lo que esperan de nosotros. Lo hacen en nombre de la generación que está ahora viendo la luz y que cumplirá 15 años en el año 2030”. Entre todos no sé, pero seguro que el mundo no lo cambian entre papá Juan Carlos I y su amiga entrañableCorinna ejerciendo de intermediarios en las ventas de más de 250 carros de combate a Arabia Saudí. Papá Juan Carlos I debió pensar que sería una buena forma de cambiar el mundo que los sauditas contaran con más de doscientos cincuenta carros de combate Leopard y el ministro Morenés que contaran con todo el arsenal de su bazar. Por desgracia, parece que papá Juan Carlos I no podrá cambiar el mundo porque se encuentra perdido en el glamour de los hoteles y restaurantes más exclusivos (a costa de todos nosotros).

Las debilidades reales

“Nadie es inmune a las debilidades de un modelo de crecimiento que ahora hemos de corregir y perfeccionar preservando sus fortalezas y eliminando sus excesos”, fue la guinda del pastel. Otro insulto más a la decencia si tenemos en cuenta el tugurio corrupto en el que vivimos, la lamentable situación de las Fuerzas Armadas, la mera existencia de la justicia militar, la ley mordaza, los recortes en derechos y libertades o gastos sociales, los medios de comunicación menos fiables de Europa, el segundo país del mundo con más desaparecidos… ¿No existen suficientes excesos en España?

Aunque la ONU sea una organización fallida y desprestigiada, no merecen una patochada tan lamentable como la acontecida, para eso están los circos y, si fallan estos, los medios de comunicación españoles.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra.”

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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