Miedo

A medida que el sistema de organización denominado “democracia social-liberal” caduca y demuestra su inviabilidad en las circunstancias históricas actuales, proliferan movimientos totalitarios de todo signo, igual que ha ocurrido en otros momentos de nuestra historia reciente. Acabaremos volviendo a ser víctimas de alguno de ellos, no parece posible zafarse de los ánimos redentores de quienes creen poseer las “llaves de la verdad”. En este sentido, cabe mencionar por un lado la brillante frase de Bertold Brecht:

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Y por otro, y a modo de ejemplo, cabe vincular el texto, aterrador, de mi por tantas otras causas admirado Gonzalo Rodríguez (“Gonzalo Toledo Mágico”; http://gonzalorodriguez.info/la-nueva-milicia/), a quien he respondido en esa entrada lo siguiente:

“Me da terror esta asimilación de lo espiritual con lo belicista, con lo jerarquizante y con la descalificación de los movimientos de liberación personal. Me horroriza que se puedan defender las dinámicas que suponen la esclavitud y el sometimiento de la mayor parte de individuos de una colectividad a las decisiones de una pequeña parte, porque la historia demuestra que esa pequeña parte ha estado compuesta invariablemente por los más duros y, casi siempre, por los que menos escrúpulos tienen. Lo que supone que los más sensibles o más inteligentes han de doblegarse a sus decisiones. De nuevo, la ley del más fuerte, por lo que parece. Me aterra que, además, este tipo de filosofía pueda estarse extendiendo a pasos agigantados en gran parte del mundo “civilizado”, como consecuencia del fracaso del sistema de organización “democrático” social-liberal. La condición eusocial, análoga a la de las hormigas y tan admirada por los defensores de los totalitarismos, no puede funcionar nunca en una especie con nuestras cualidades intelectivas y de conciencia, por más que algunos hipoteticen con la posibilidad de que esa vía haya comenzado a explorarse por los humanos en algún punto de su historia evolutiva.”

¿O si puede funcionar? ¿Soy yo mismo la consecuencia de una forma fallida de ver la vida, y he estado forjando la mía misma sobre la base de presupuestos erróneos? Asusta, igualmente.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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4 respuestas a Miedo

  1. Arhen dijo:

    Hola José Luis,

    sigo con bastante normalidad y mucho interés tanto tu blog como el de Gonzalo. Y lo cierto es que para mi mente y mis ideas, a veces es algo complicado. Sobre todo, porque no siento que haya alcanzado la profundidad de pensamiento que tenéis ambos, cada uno a su manera; a veces es algo difícil seguiros. Pero también, porque al leeros, al indagar sobre lo que escribís, siento o entiendo que estoy de acuerdo con ambos. Pero claro, también a veces pienso que hay contradicciones.

    Precisamente, esa “unión” entre lo espiritual y lo bélico, es una de esas contradicciones, esa ley del más fuerte también espiritualmente, me cuesta conciliarlas de manera que, personalmente, me sienta cómodo con tales ideas. Pero a la vez, creo que, sobre todo, por los gustos que he tenido durante mi niñez y otros hechos de mi vida, esa idea del “camino del guerrero”, también me atrae. Algo que creo que tiene que ver con la “identidad” de uno mismo tal y como hablabas de ella unas pocas entradas atrás.

    Me considero todo lo crítico posible (hasta donde llega mi conocimiento) con esta “democracia social-liberal” que mencionas, basada en el capitalismo, que me parece la raíz de la mayoría de males que nos asolan como sociedad. Y es mediante ella, como dice Gonzalo, que problemas (pues no puedo llamarlos de otra forma) como el cientifismo o la pérdida de tradiciones y conocimientos no científicos tomen tanta fuerza, junto con otras cosas que nos desdibujan como personas y hacen que las sociedades cada vez se encuentren en una peor situación. De esta manera, pienso que algunas de las formas para romper con dicho sistema, es evitar competir unos con otros, romper con las jerarquías que nos hacen tragar con lo que dictan unos pocos, y respetar la forma de buscar alternativas a esas cosas y a mejorar como personas de cada uno. Tal y como tú (creo) expones.

    Sin embargo, hay momentos que sí pienso que todo ello tiene un componente bélico, de guerra. No en el sentido de usar ejércitos y tanques, pero sí en el de que esto es una lucha (¿quizá estoy siendo reduccionista con este asunto?), que si se pierde (y por desgracia no llevamos las de ganar) nos va a hacer caer en una organización peor aún de la que venimos sufriendo actualmente. Una lucha interna dentro de cada persona en la que lo espiritual es importante pues nos va a dotar de un sentimiento de trascendencia que nos hace falta, para salir de lo que parece una rueda kármica de productivismo, de consumismo, y de olvido de nosotros mismos y del planeta, que no hace más que tomar velocidad.

    Desde luego es una lucha que no debe(ría) hacerse armada ni comandada, si no desde la cooperación y la educación (una de verdad). En la que la opinión de nadie valga más que la de otra persona. Esto es algo que me recuerda mucho a una parte de las normas del hombre-monje de Neønymus, que se me quedó grabada: “no es lo mismo hablar a un niño pensando en que es un niño, que hablarle pensando que es un proyecto vital con un futuro absolutamente desconocido por delante”. Aunque según el contexto original no tiene mucho que ver, para mí tiene mucha relación. Una persona no puede dominar sobre otra como si no tuviese en cuenta que esa otra persona también tiene una vida, unas ideas y unos intereses propios que desarrollar. Aun así, siempre habrá gente que tenga más conocimiento que otras, y gente que sepa aplicar su conocimiento con mayor sabiduría. Pienso que escucharlas y comprender su pensamiento es fundamental si queremos que nuestra forma de vida cambie. Quién sabe si esas personas no podrían ser una especie de guías o de portavoz de un grupo de personas con esas ideas. Pero eso sí, sin cederles un poder absoluto sobre ello. Sin creer a pie juntillas sus palabras e ideas. Es aquí donde se hace indispensable educar, aprender y pensar, para poder debatir esas ideas y buscar la mejor opción para todos y para cada uno sin que ello merme la libertad individual, pero tampoco el bienestar común.

    En fin, creo que es necesario ese sentimiento de lucha, pero sin esa ley del más fuerte, que puede llevar a mal término, sino desde una “ley” de unión, de cooperación, en la que escuchemos a voces sabias, pero pensemos y nos desarrollemos como auténticas personas entre todos.

    Creo, incluso, que una vez más, la naturaleza puede servir de gran ejemplo 🙂 https://www.ted.com/talks/suzanne_simard_how_trees_talk_to_each_other?utm_source=facebook.com&utm_medium=social&utm_campaign=tedspread

    • Hola.
      Muchísimas gracias por tu larga contestación, y perdona que haya tardado tanto en responder.
      Gonzalo y yo tenemos algunas cosas en común, pero yo creo que sobre todo dos: decimos lo que pensamos y compartimos muchos objetivos, o ideales, de vida, aunque nuestras vías para intentar alcanzarlos sean tan radicalmente diferentes, en general. Ambos tenemos una formación sólida en nuestras respectivas áreas de conocimiento, y aunque trabajamos con la palabra, y se nota, seguramente a veces es difícil seguirnos, si, sobre todo cuando no escribimos específicamente para divulgar, para un público heterogéneo.
      Desde luego, como dices, la “verdad” no se puede imponer, puesto que cualquier imposición nos convierte en déspotas. Así es. Y lo es independientemente de cual sea la cualidad de esa verdad, ya sea absoluta o relativa (https://joseluisyela.wordpress.com/2016/08/24/el-bien-y-el-mal-y-las-especulaciones-infinitas/).
      Quienes profesamos cierto tipo de convicciones, basadas tanto en la evidencia material como en la realidad no tangible, liberamos esa batalla contra el descreimiento nihilista y la pérdida de raíces. Solo que los métodos son dispares entre unos y otros. Yo descarto los belicismos, las jerarquías que suponen dominio y los absolutos no cercanos, es decir, no acordados como tales por los miembros de la comunidad. De ahí que descarte completamente ningún tipo de asociación entre lo espiritual y lo bélico. Es mi forma de evitar la contradicción. Ello deriva de un larguísimo proceso de “filtro” de todo lo que me fue enseñado de pequeño, que me condujo a quedarme con aquello que me parece aprovechable y a rechazar aquello a lo que no encuentro sentido ni utilidad.
      Yo también considero problemas, y muy serios, al cientifismo, a la pérdida de valores tradicionales y a la proliferación de supercherías de todo tipo. Y también pongo el énfasis en la colaboración entre los individuos, con objeto de superar esas y otras dificultades, y no en la competencia, que es hoy día el motor fundamental de nuestra sociedad productivista, consumista, instrumental (de ahí que rechace como superflua toda tradición o valor secular, y lo tache arrogantemente de anticuado), positivista extrema y reduccionista (de ahí que amplios sectores desprecien toda interpretación de la realidad no obtenida mediante el método científico). Así que si, es tal como yo expongo, dices bien. La cooperación proporciona un sentido diferente a la educación, que se convierte en una acción de servicio. Y que, si es auténtica, contribuye a rechazar los sectarismos y las ideas preconcebidas, al basarse sobre todo en el desarrollo del espíritu crítico, algo clave para acabar con dogmatismos y arrogancias de cualquier signo.
      Sobre el “componente bélico” que mencionas, pues sí, yo también lo interpreto en términos de lucha interna, de superación personal, lo que tiene un reflejo en tu grupo social. Pero ahí se acaba la alusión a lo bélico, en mi caso. Igualmente, rechazo, y por la misma razón, las imposiciones, y me parece muy oportuna (y muy bella) tu alusión a Neønymus, un tipo de una calidad humana fuera de lo común (aparte de un músico muy original e intenso).
      Sobre el ejemplo que la naturaleza nos ofrece habría mucho que hablar. Frecuentemente se confunden los términos, al interpretar lo que ocurre entre los elementos de las comunidades naturales con exceso visión antropocéntrica. Lo que, de nuevo, supone falta de capacidad crítica. Esto daría para otro larguísimo debate…
      Gracias, una vez más.

      • Arhen dijo:

        Gracias a tí por tan buena respuesta. Le daré varias vueltas para pensar bien sobre ella, pues hay mucho que sacar de lo que has dicho.
        Aún así, sería estupendo poder seguir debatiendo sobre este asunto y sobre la visión antropocéntrica de la naturaleza algún día por Toledo (cuando pase por allí). E incluso si se da la oportunidad, poder contar con Gonzalo, aunque a él no lo conozco personalmente. Sin querer sonar complaciente, quien os lee mínimamente en serio puede aprender mucho y contrastar muchas ideas.

      • Pues entonces servimos para algo, aunque sea mínimamente; de eso se trata. 🙂

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