Sobrepoblación y educación

Ninguna frase ha de ser interpretada fuera de contexto, o corremos el riesgo de confundirnos de manera radical. Aun así, esta mañana hemos tenido un breve cambio de impresiones acerca de una célebre sentencia de Robert McNamara, secretario de Defensa de Estados Unidos con Kennedy y Johnson, y en parte responsable de la guerra de Vietnam: “Hay que tomar las medidas para la reducción demográfica del globo terráqueo, aun en contra de la voluntad de sus respectivas poblaciones. La reducción del índice de natalidad ha sido un fracaso. Por eso tenemos que aumentar la tasa de la mortalidad por medios naturales, por el hambre y por la inoculación de todo tipo de enfermedades”.

José Luis Yela: Una frase demoledora para un asunto tremendo. La enorme, desorbitada densidad poblacional de humanos sobre el planeta Tierra es absolutamente insostenible. Eso implica que es imperativo reducirla. ¿Cómo? Ahí vienen los dilemas. El asunto ha sido objeto de toda clase de estudios sesudos y se han tratado de desarrollar diferentes estrategias políticas para el control de la natalidad, pero con resultados bastante pobres hasta ahora. Además, la mayor parte de esas políticas tienen un fundamento moral deleznable, el mismo que se desprende de la frase de McNamara. El problema de fondo es que la inmensa mayor parte de los humanos no piensa ni en las condiciones de habitabilildad futuras ni en el bienestar de la humanidad en conjunto, sino en satisfacer su propio anhelo de tener descendencia, entre otras cosas porque la descendencia te asegura razonablemente bien una vejez llevadera. Una buena proporción de la clase dominante no tiene reparos en admitir monstruosidades como la que espetó McNamara. Que muchos de los políticos más cercanos a nosotros piensan así lo demuestra cómo actúan en el día a día (deshaucios, reforma laboral, etc.); de hecho, la ideología neoliberal se guía por principios como ese. No es de extrañar, pues, que no se ponga fin a la guerra de Siria, o que se invadiera Irak de la manera más execrable con las justificaciones más inicuas. Esto es el ser humano. No reconocerlo es vivir con una venda en los ojos.

Charo Les: Así es. Triste y miserable, pero como bien apuntas, no se pueden cerrar los ojos a las realidades. Habrá que seguir luchando e intentando educarnos y cambiar todo lo que podamos mientras las fuerzas y el tiempo nos lo permitan.

José Luis Yela: ¡Por eso es tan importante la educación! Obviamente, la educación en valores, acompañada de una formación sólida en el espíritu crítico y de la idea de que documentarse y manifestar interés por las cosas es clave para poder tener criterio fundamentado. Y también es importante la fuerza, si, para aguantar el tirón…

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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