César Bona: maestro

Escuchar para educar. Este es el título de la charla a la que he tenido la inmensa fortuna de asistir esta tarde, por boca y alma de César Bona, el profesor de Primaria propuesto para el “Nobel” de la educación (Global Teacher Prize ). ¿Profesor? Bueno, eso puede poner en los papeles. Pero es mucho más que eso: es maestro. Porque no solo ejerce: lo vive. Intensamente. Y con eso está todo dicho. Porque es cuestión de vivir la enseñanza como una parte de tu misma esencia, al margen de todas las piedras que pueda haber en el camino. Que son muchas. Entre ellas, las que siembran “los rancios”, como él mismo los denomina, a cada esquina. Rancios que, en un ambiente como el universitario, proliferan por doquier, obligados como estamos a producir para competir, lo que genera dinámicas de horrendo clientelismo y favor debido al mandamás del clan, con objeto de sobrevivir o escalar puestos.

Pero esta tarde el discurso no iba de rancios, sino de propuestas para vivir la enseñanza como la actividad casi sublime que es, cuando se realiza con amor y entrega. Cuando el objetivo no es tanto aportar datos técnicos sino abrir caminos para la vida. Lo cual, obviamente, no está al alcance de cualquiera; se requiere de compromiso, tenacidad y entrenamiento, mucho entrenamiento. Y yo diría que también de una cierta sensibilidad.

La Facultad de Educación de la UCLM ha organizado la Jornada de Innovación Educativa Innova, nombre un tanto pomposo que, tengo que reconocerlo, me hacía recelar. Pero la charla de Bona me atraía, porque había leído de sus dotes y métodos. Poco que ver con lo que había leído; Bona supera todas las barreras. Su hablar suave, fluido, transmite un torrente de vida, y lo hace con una sinceridad y claridad pasmosas. Como me he atrevido a decirle tras su charla, transido como estaba, “yo también me he enamorado (de él, claro); hay personas que se expresan, otras que transmiten, otras que emocionan y otras, por fin, que lo llenan todo.”

Necesitaba esto. Y con urgencia. De pronto, se me han despejado todas las dudas sobre mi propia actividad. He recuperado el hilo, aquel que se había deshecho tras perder el camino de la luz. Mi hilo conmigo mismo, ese que solo llegué a vislumbrar de nuevo tras los sucesivos toques que Neonymus me dio en lo más hondo. He de reconocer que no he parado de llorar, de pura emoción. Y lo que es más significativo; me daba igual, a pesar de que el salón de actos de Envases de Cartón estaba abarrotado. Eso si; no había más que un solo profesor de mi misma Facultad, María José Ruiz, y creo que ninguno de ninguna otra que no fuera Educación. No saben lo que se han perdido. No tienen ni idea.

César Bona nos ha dejado mensajes potentísimos. Para empezar, nos ha introducido en esas claves que todos conocemos, pero que tanto nos cuesta aplicar: es imprescindible hacer que tus alumnos se sientan únicos, porque lo son; es necesario dejarte guiar por el buen corazón; es inexcusable abrir caminos, pero no elegir por ellos cual es el más apropiado. Es crucial transmitir más emoción y devoción por lo que se hace que no contenidos técnicos. Y esto es común para toda la enseñanza, independientemente del nivel a que nos refiramos.

En su visión de la enseñanza, hay una serie de objetos que no debemos olvidar nunca de llevar con nosotros: la oreja (para saber escuchar), la antena (para saber comunicar), el tubo (para conectar con el niño, adolescente o joven que fuimos), la brújula (para saber hacia dónde vamos y no dejar nunca de educar para la vida), las gafas (para ver bien el camino y el color, para andar distendido y divertido), la balanza (para situar en su lugar los pares de rasgos exigencia-cariño y seriedad-confianza) y la puerta (para abrirla hacia fuera y hacia dentro; en realidad, los docentes somos abrepuertas).

Los ejes del discurso de Bona son, aparte de los ya nombrados, la necesidad de buscar el compromiso social basado en el respeto; la invitación permanente a los alumnos a participar, a comunicar en público; la incitación a usar los medios tecnológicos actuales, pero sobre todo a mirar por la ventana; la consciencia de que es inevitable servir de ejemplo a los alumnos; y la necesidad de aprender a gestionar las emociones. En realidad, son los ejes del discurso de todos los que sentimos la docencia de esta forma especial. Con la diferencia de que él los transmite de forma primorosa.

“El verdadero reto de la educación es hacernos mejores, individual y socialmente. Siempre habrá piedras en el camino, y éstas marcan la diferencia entre quienes perseveran y quienes pierden la ilusión. Retiremos la vista de ellas; sorteémoslas, a pesar de su tamaño. Es indispensable.”

Aprender, compartir, aportar. Gracias, César; gracias, maestro. Me has devuelto la luz. Ojalá pueda conservarla con intensidad y transmitirla a otros como tú haces.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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