Conversaciones filosóficas sencillas, II

 AA: En Madrid se abrió un registro en el que cientos de personas se apuntaron para acoger refugiados.

Tengo un piso vacío, puedo acoger una familia. Mis hijos ya se fueron de casa, puedo acoger dos niños el tiempo que haga falta. Estoy jubilada y viuda, puedo… Una lista hermosa, llena de gente que no pedía nada, ni subvenciones, ni medallas, solo que les dejaran ayudar, que no les obligaran a mirar la tele y cruzarse de brazos.

Listas inútiles, como esta, se abrieron por toda Europa. Europa, que ha decidido que le sale más barato dejarlos morir. Más barato incluso que permitir que miles de ciudadanos libres se hagan cargo, a título personal, de uno de estos críos, o de dos, o de veinte si les dejan. Porque en mi casa, veinte niños, aunque muy apretados, no pasarían hambre, ni tendrían precio, ni acabarían en manos de adultos que los usan, los abusan, los rompen y los tiran, habría mantas, cereales y una oportunidad para todos. En mi casa y en la de miles de personas corrientes y buenas, tienen sitio. Pero en Europa no.

Cada niño desaparecido en nuestra amada Europa debería dolernos, avergonzarnos como otro Auschwitz.

 YV: Me parte el alma… no entiendo esta frialdad.
 José Luis Yela:  Es fácil de entender. Quienes tienen el poder máximo saben que somos demasiados habitantes sobre la Tierra y que amenazamos la estabilidad ambiental y social. Esta ocasión es inmejorable para deshacerse de una parte. En otros lugares del mundo se están favoreciendo otros procesos de depuración parecidos, aunque como nos pillan lejos y los medios no dicen ni mú no nos enteramos. Esto no es nuevo en la historia de la humanidad (los hunos de Atila acabaron con la mitad de la población global), y aunque pensáramos que estas formas de actuar bestiales ya habían sido erradicados, siguen tan vigentes como hace miles de años. Conviene ser consciente y no dejarse engatusar ni por quienes todo lo fían al terror ni por quienes creen que rezando o no pensando en ello se van a solucionar los problemas. Hay que enfrentarse a ellos con ddcisión, mente clara y corazón abierto.

 YV: Totalmente de acuerdo contigo José Luis…

 José Luis Yela: Gracias, YV. Es un alivio sentirse comprendido en momentos de caos, donde uno se encuentra justo entre dos aguas, en medio de unos y otros, que además se dan las espaldas entre si en vez de mirarse a los ojos.
 YV: Así es José Luis. Menos mal que nos tenemos entre nosotr@s, los nadie, los inadaptados jejeje.
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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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