Davos: la antesala del terror

[Carlos de Castro Carranza] El pensamiento e intenciones de las élites económicas que dirigen el mundo y las cruciales conclusiones que podemos extraer de ellos.
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El análisis que se lleva a cabo en el texto vinculado es muy bueno, en mi opinión, pero hiela la sangre. Y, a mi parecer, la hiela sobre todo el terrorífico hecho de que, a pequeña escala (ayuntamientos, universidades, etc.), los representantes legales recurran invariablemente al mismo discurso que se denuncia aquí, lo que demuestra hasta qué punto nuestro futuro está hipotecado. El informe habría de ser discutido con todo detalle en el seno de todo grupo de acción social, y me parece especialmente relevante para personas que viven en sus mundos de Yupi, desconectados de la cruda realidad, engañándose con argumentos tan pintorescos como que “si piensas en positivo, nada de esto ocurrirá, porque el poder de la mente hará que las cosas cambien” o, en el otro extremo, aquellas otras que viven alegremente fiàndolo todo a la tecnología, “que ya encontrará la solución a cada problema”. Ignorancia e ingenuidad son peligrosas para todos.

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Comentarios en Facebook:

AMJ: Así que el futuro depende de jóvenes y mujeres; de los sectores precisamente más perjudicados por el abuso de poder adulto y la dominación masculina; esto sitúa el asunto en un punto catastrófico.
Muy llamativo que se reitere la idea de la ausencia de empatía y se señale su aprendizaje diferencial. Si bien sé de las numerosas alusiones a la presencia de rasgos psicopáticos entre quienes ostentan el liderazgo, creo que es una cuestión delicada por lo siguiente: si partimos de que no tienen empatía, quedan así definidos como sujetos que ‘no pueden’ sentirla. Así que ¿hasta qué punto son culpables? Es decir, hay que ser cuidadoso con esto, porque según valoremos su capacidad, podremos valorar su responsabilidad. No sé hasta qué punto carecen de ella o la poseen en bajo grado. Verdaderamente, si son incapaces de sentir empatía, no podrían sentirla con nadie; pero ¿no la sienten entre ellos, cuando establecen sus férreos vínculos? ¿hasta dónde el egoísmo, el afán de poder, y la empatía entre poderosos? ¿No será que existe una empatía endogrupo?

José Luis Yela: Muy oportuno, tu cometario. Precisamente ayer estuvimos discutiendo en otro sitio sobre la base biológica, heredable, de la empatía, como rasgo del comportamiento dependiente de los procesos cerebrales. De lo que yo he leído, me parece que están suficientemente claras dos cosas: 1. La empatía es un atributo individual, pero que tiene repercusiones muy importantes en los grupos sociales, de forma que se puede hablar de una empatía social. Hay individuos que son especialmente sensibles, que expresan la empatía de manera particularmente fuerte (puesto que hay una correlación positiva entre sensibilidad y empatía). Aunque en algunas publicaciones se hable de que solo un determinado porcentaje de los humanos exhiban el síndrome de sensibilidad aguda, es sumamente improbable que un rasgo tan complejo se ajuste a una determinación genética cualitativa, mendeliana, sino que debe ser un rasgo poligénico, de expresión cuantitativa. Es decir, como suele ocurrir casi siempre, no hay empáticos y no empáticos, sino una distribución gradual del rasgo a través de los sujetos. 2. No se es empático en un grado concreto a lo largo de toda la vida, sino que la expresión del rasgo es modelada por el efecto del ambiente, de manera que en ciertos momentos un individuo puede ser más empático que en otros, y más en unas circunstancias (o con determinadas personas) que en otras.
Corolario: parece claro que el poder “corrompe”, es decir, modula fuertemente el comportamiento, entre otros el comportamiento empático. Los individuos que alcanzan el poder, que casi invariablemente muestran una serie de rasgos (asertividad, decisión, oportunismo, capacidad de centrar la atención en lo positivo), sufren cuando lo ostentan (detentan, en ciertos casos) una presión muy fuerte por parte de los grupos sociales con mayor capacidad de decisión, o de poder, de manera que no tiene nada de extraño que su carácter empático cambie. No son incapaces de sentir empatía “hacia fuera”; simplemente priorizan, centran su atención en una parte de la realidad (Rajoy es incapaz de admitir la corrupción rampante de su grupo, exhibiendo de forma patética un comportamiento manifiestamente defensivo), dando muestras evidentes de que la única empatía que sienten en esos momentos lo es hacia los de su mismo gremio. ¿Eso les hace menos culpables? De ninguna manera, me parece a mí. De hecho, tienen asesores de todo tipo, incluso psicólogos y sociólogos. Deberían estar al tanto, y actuar como corresponde al que luego tanto cacarean “interés general”. Eso si, debe ser dificilísimo, a juzgar por lo que han acabado haciendo TODOS los gobiernos españoles de la “democracia” post-78 excepto el primero, el más abierto y más coherente.
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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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Una respuesta a Davos: la antesala del terror

  1. Añado: no es sólo tu perspectiva, es que no son en absoluto inocentes, ni culpables sólo a medias, porque son conscientes de lo que hacen y podemos asegurarlo desde una base sólida. En consecuencia, son culpables en mayúsculas y con todas las letras.

    Es urgente y crucial desmontar el mito, tan extendido, que asegura que para hacer el mal ‘hay que estar enfermo’, o ‘carecer de empatía’. Por más que nos cueste admitirlo, la maldad existe. Y es legítimo combatirla, a pesar de que el poder quiera monopolizar todo y a todos.

    Gracias como siempre.

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