A mis compañeros científicos

No solamente hay un número creciente de personas que ignoran con detalle lo que es la ciencia como método y como proceso, sino que incluso odian visceralmente, de una manera completamente injustificada y pueril, “lo científico” y a “los científicos”, como si fuésemos todos la reencarnación del mismísimo diablo. Compañeros, tenemos una ardua labor por delante. Supongo que estaremos todos de acuerdo en que es imprescindible que el ciudadano entienda el verdadero significado de ciencia; solo así podrá pararse esta espiral creciente de exabruptos basados en la ignorancia y de adhesiones sin sentido a ideologías y cosmovisiones delirantes basadas en el capricho, en el interés personal o sectario, en la conveniencia, en la comodidad o en la ingenuidad. Asimismo, es necesario que nosotros respetemos el afán de tantas otras personas, lícito y encomiable, por encontrar razones sustanciales más allá de lo real y material, cuando este afán no es sectario o beligerante a favor de la ceguera de la mente. Es decir, que respetemos la búsqueda de razones sobrenaturales. O construimos vías de encuentro, o nos pasará igual que está pasando con la riqueza material, que lo científico estará cada vez más divorciado y alejado del ciudadano común, y el rechazo visceral a lo razonable, por más que sea absurdo, seguirá extendiéndose.

(Naturalmente, como personas que somos, los científicos no estamos al margen de las miserias humanas. Pero con el comentario anterior no estoy queriendo insinuar que se deban hacer esfuerzos por entendernos a nosotros, sino a la ciencia como proceso y como método. Eso es lo que la gente debe conocer con detalle. Eso, y que ciencia y tecnología no son lo mismo, y que la tecnología se puede usar de muchas maneras diferentes, en lo cual tienen más importancia las decisiones políticas que las de los científicos.
Aparte de eso, y como argumenté en mi charla del día 11, a grandes rasgos y para simplificar hay dos gremios de científicos, lo que también sería importante que la gente supiera diferenciar bien. Los que financiamos nuestras investigaciones con dinero público, que somos en general independientes (aunque, claro está, entre nosotros hay engreídos, ególatras e individuos que se sienten por encima del resto) y aplicamos el método científico con rigor porque no sentimos presiones (que no sean las de la dinámica productivista vigente); y luego están los que son financiados por corporaciones privadas, cuyos resultados pueden estar sesgados y cuyas interpretaciones están generalmente mediatizadas por el interés de quien les mantiene económicamente. Éstos últimos, cada vez más frecuentes porque ése es el camino que nos impone la ideología dominante, hacen también un daño enorme a la ciencia, porque socavan sus mismos fundamentos de rigor independiente.)

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a A mis compañeros científicos

  1. No puedo estar mas de acuerdo contigo, a lo que añadiría que no estaría de mas que los que buscan razones sobrenaturales, no entiendan que la única manera de estar en este mundo es buscando esas razones y que las vías de encuentro deben tenderse desde los dos “lados”, no solo desde lo científico. Basta con que se acepte y no se descalifique a los que no buscan ni usan esas razones sobrenaturales y ya tenemos una vía desde este, digamos sector.
    Por otro lado lo científico no debe tampoco tener complejos (ni siquiera de culpabilidad), y una de las vías de encuentro que se me ocurre ahora es precisamente la divulgación de la ciencia como método y proceso. Divulgación que, por cierto y soy testigo, has demostrado saber hacer al “gran público” de manera clara, entretenida y rigurosa.

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