Verdades incómodas: conclusión correcta a partir de premisa incorrecta

Jorge Laborda Fernández, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Castilla-La Mancha, ha publicado un interesante artículo en La Tribuna de Toledo (http://www.latribunadealbacete.es/noticia/Z5B14F864-F0AD-0724-15F247381C24FE7E/20160124/ciencia/desigualdad/otra/verdad/incomoda) sobre agregación espacial en la distribución de sucesos naturales y su paralelismo en la distribución de la riqueza en humanos, con una conclusión a modo de moraleja: si queremos acabar con la desigualdad global debemos hacerlo desde el ámbito del acuerdo social, elaborando leyes que permitan fijar límites máximos de acúmulo de riqueza. Esta conclusión, que nadie que tenga una visión medianamente rigurosa y amplia sobre la realidad en que vivimos pondría en principio en duda, descansa sobre una premisa falsa, o cuando menos discutible: la ley potencial, según la cual la distribución de eventos naturales unitarios tiene un aspecto claramente agregado. Es decir, de acuerdo con dicha ley, unos pocos lugares del espacio muestral acaparan la mayor parte de las unidades muestrales, mientras que el resto de los espacios, que suponen una mayoría muy amplia, acumula muy pocas unidades muestrales. Así, la distribución suele estar enormemente sesgada, lo que se corresponde con niveles altos de desorden (o entropía baja). Esto implica, a su vez, estados muy alejados del equilibrio, que por lo tanto son propios de sistemas complejos muy dinámicos. Hasta aquí, todo bien. Pero ¿en qué supuestos se basa la ley potencial (nombre que, dicho sea de paso, hace referencia al ajuste de tipo potencial de la función de distribución), y por qué no puede aplicarse al caso del reparto de riqueza en humanos?

Jorge Laborda argumenta que “la ley potencial se cumple cuando la Naturaleza, o los seres humanos, siguen sus propias leyes de comportamiento sin que nadie haga nada por evitarlo, es decir, en completa libertad”. Y, tomando como punto de partida el informe Oxfam Intermon sobre la desigualdad económica en el mundo publicado hace unos días (que afirma que en 2015 62 personas poseían la misma riqueza que 3.600 millones y que solo el 1% de la población posee el 48% de la riqueza mundial, mientras que el 99% tan solo posee el 52% restante), postula que “la distribución de la riqueza en el planeta (y también en las diversas naciones) sigue la ley potencial, como lo hacen las estrellas, los ríos, las mutaciones en el cáncer, o la talla (sic.) de las ciudades”.

La distribución de la riqueza en humanos es, efectivamente, agregada, pero no se ajusta a todas las condiciones que operan bajo la ley potencial; la semejanza es solo aparente, porque no se cumple la premisa de la libertad de comportamiento. Ni los individuos tenemos libertad de acción para situarnos en un punto concreto de la función de acumulación de riquezas, ni siquiera somos “sucesos independientes” en el seno de la muestra total, puesto que ya desde el nacimiento nuestra condición socioeconómica es una concreta, de la que solo algunos sujetos pueden sustraerse en el transcurso de la vida. Es decir, nuestra historia personal está condicionada decisivamente por nuestra situación socioeconómica de partida.

¡Cuánto se agradecen los escritos de aquellos compañeros que no se limitan a contar la misma historia de siempre, sino que te ponen a funcionar la neurona!

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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