Los resortes invisibles del poder global

Conversaciones mañaneras del invierno soleado sobre el poder y nuestras respuestas, individuales y colectivas, a éste.

 

AMJ: Formar ciudadanos dispuestos a perseguirse entre sí, y a legitimar represiones y castigos por injustos que sean, le es funcional a los macrocriminales que disfrazan el crimen de negocio. Sólo contestando el poder, cesando la perpetuación, educando en lugar de señalarnos y apalearnos, podremos cambiar la situación.

Sé que la prioridad habitual es el yo. Pero yo siento que dentro de mí, y por encima de mí, existe el bien común, superior a mis intereses particulares.

Sé que esto no se estila. Sin embargo, no necesito recibir retribución a corto plazo de mi esfuerzo. Para contribuir no preciso ver en vida los frutos de lo que siembre.

José Luis Yela: No se estila porque hemos perdido los principios de convivencia más elementales a toda marcha, y lo que queda está en peligro de extinción. Acabar con los resortes del altruismo, incluso con los formales, es funcionalmente favorable al poder que nos quiere ovejunos. Así que desde aquí llamo, una vez más, y a gritos, a cultivar el espíritu crítico y a tejer lazos de solidaridad, como condición indispensable para poder afrontar seriamente, y no a lo jipiguay-socioprogre, la imprescindible reestructuración social. Desde fuera, obviamente.

DZ: El yo no se contrapone al entorno. Para proteger el yo se hace imprescindible cuidar el entorno y contribuir al bienestar de cuantos le rodean. No lo digo yo, son las vías que la vida ha ido encontrando para disminuir la entropía y permitir así la perpetuación y evolución genómica de su ecosistema. Me refiero a que el bien común no se puede anteponer al yo, pues dejaría de serlo. Dicho de otro modo, si hay algo que se pudiera denominar como bien común, eso sólo se podría definir a partir de la suma de las necesidades de cada elemento de un sistema.

He creído que podía ser necesario señalarlo, por sí acaso, ya que el término del bien común ha sido uno de los más mancillados por la estulticia política imperante, y ha calado desfigurado en el imaginario colectivo (para beneficio de la satrapía). El bien común y el constructivismo social son contrapuestos.

AMJ: Gracias por tu aportación. Ya que profundizas, te diré algo: no es imprescincible cuidar el entorno y contribuir al bienestar para proteger al yo. Las políticas actuales están cada vez más encaminadas a aniquilar parte de la población como alternativa para lograr la supervivencia. Esa es, justamente, la idea que estoy verdaderamente contraponiendo. No anteponiendo el yo y el bien común, que por cierto, es lo que los anteriores manifiestamente sí hacen.

José Luis Yela: El nivel individual y el social forman dos esferas diferentes de nuestra componente de organización. No solo son diferentes, sino que manifiestan claramente propiedades emergentes. La salud de ambas esferas es indispensable, y la de cada una retroalimenta a la de la otra. Intentar anteponer la una a la otra es, creo, equivocarse totalmente. En ese sentido, la modita del “egoismo positivo” es una vía muerta, un brindis a la nada de la comunidad jipiguay-socioprogre, o como gustemos llamar al engendro. Brindis a la nada que es rasgo inherente a la secta postmoderna o new age, por cierto.

Y por cierto también, eso de “evolución genómica del ecosistema” suena como muy tal, pero como que me queda raro. Un ecosistema no tiene genoma. Al menos, que yo sepa…

AMJ: Efectivamente, son distintas. Y como dices, al no existir in vacuo, estancas, encuentran relaciones bidireccionales. Lo que he señalado es mi desprecio por aplastar valores éticos y humanos para satisfacer intereses privados, que no sé si ha quedado claro desde el principio.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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