Luz para los niños

Hoy, 20 de Noviembre, no solo se conmemora la muerte de Buenaventura Durruti, sino que se celebra el Día de los Derechos del Niño. Normalmente no hago caso de estas efemérides, pastelosas e interesadas propuestas de un mundo incapaz de estructurarse de otra forma más genuina y profunda. Pero me he encontrado este texto en el blog de mi prima Gloria (https://gmlopezalonso.wordpress.com/2015/11/20/20-de-noviembre-dia-de-los-derechos-del-nino/), que al parecer procede del muro de Facebook de Crianza Amorosa (https://www.facebook.com/crianzaamorosa.cl/), y no he podido menos que recogerlo aquí por su ternura y su claridad de ideas:

“Luz para los niños de Francia que desde anoche sufren el terror. Luz para los niños de Siria que desde septiembre sufren los bombardeos franceses. Luz para los niños refugiados de Medio Oriente que huyen del fuego cruzado entre el ISIS y el resto del mundo, que ya no tendrán entrada en Europa después de esto. Luz para los niños musulmanes que nuevamente serán segregados y discriminados.

Luz para los niños de cualquier nacionalidad, raza o religión, porque son siempre los que más sufren y los que nunca tienen ninguna responsabilidad.

Perdón también por ser un adulto hoy y no estar logrando dejarles un mundo digno de ser habitado.”

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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8 respuestas a Luz para los niños

  1. Es duro que, a nivel comunitario internacional, pesen más los intereses privados que el bien común… Muchos estaríamos dispuestos a todo por cambiar las cosas si dependiera de nosotros. Pero no es cierto totalmente que seamos adultos que no estemos logrando dejarles un mundo mejor. No podemos actuar a nivel global como quisiéramos, cuesta mucho cambiar el mundo, pero como sabes, sí podemos cambiar nuestro mundo. Podemos iluminar a los niños que tenemos cerca. Abrazarles, besarles cuando vuelven a casa. Escuchar cómo les fue en el colegio, cada día. Educarles en la satisfacción del respeto a las demás personas, aunque sean diferentes, que todos lo somos. Leer con ellos los libros que les apasionan. Llevarles al campo, jugar con ellos en el río, en la playa y en la montaña. Enseñarles la belleza que aún nos rodea, y alertarles de aquello que la amenaza. Dejarles que corran, se manchen y se caigan, no sin advertirles de los peligros, pero confiando en ellos. Eso cambia el mundo. Quizá no parezca mucho, pero lo cambia todo. Todo tu mundo, y todo el suyo. Y seguramente algún día, ellos iluminarán también a quien se lo propongan.

  2. Eso solo no cambia el mundo, desengáñate. Al menos, entendiendo “mundo” como colectividad total. Pero si es cierto que es aquello que podemos hacer como individuos, y que debemos hacer, si somos responsables. Desgraciadamente, aunque muchos lo reconozcan de palabra, no somos tantos los que estamos comprometidos con una tarea así, que es monumental. Porque, entre otras cosas, chocamos con al menos un impedimento muy serio, que consiste en la enorme cantidad de atención y energía que hemos de invertir en hacerles entender a los peques que la esquizofrenia existente entre el ejemplo que ven en nosotros y el que supone el mensaje general transmitido machacona y tenazmente por medios de difusión, textos y personas tiene un porqué, y que si quieren formarse adecuadamente como personas no solamente deben cultivar su espíritu crítico y elegir, sino que tendrán también que resistir. Porque el que no resiste, sucumbe.

  3. Obviamente. Eso es lo que he dicho. He dicho nuestro mundo, a nivel individual. A nivel colectivo ya ha ha quedado patente lo que hay. Para un cambio colectivo es necesario compromiso colectivo. No tengo nada que desengañar.

  4. No pasa nada, para eso estamos. Permíteme que vuelva sobre tus palabras, ahora que me he liberado de mi tarea campestre.
    Como en todo, son muchos quienes afirman estar dispuestos, y muy pocos los que de veras lo demuestran de forma factible.
    En mi opinión, debemos dirigir nuestros esfuerzos a constituir una figura ejemplar (y no para mal) en lugar de batallar con la esquizofrenia propia de las causas del abismo que mencionas, porque la palabra enseña y el ejemplo arrastra; porque el hecho supera al dicho; y si conseguimos transmitir valores verdaderamente humanos, el entendimiento de ese porqué estará implícito, lo encontrarán gradualmente al hilo de su aprendizaje.
    La psicología evolutiva ha estudiado profusa y detenidamente cómo, a partir de las referencias tomadas en la infancia, estructuramos nuestra futura visión adulta del mundo, por eso debemos hacerlo lo mejor posible, a pesar de las dinámicas agotadoras a las que estamos sometidos y dentro de nuestra naturaleza humana falible. Sin embargo, sabemos que la infancia no lo es todo, y estamos obligados a renacer una y otra vez por encima de nosotros mismos para seguir creciendo. Como decías, ser críticos y resistir es fundamental para mantener firme lo adquirido ante las múltiples amenazas y hostilidades; para no traicionarnos a nosotros mismos.
    (Esto es más o menos lo esencial que quería transmitirte, he tenido que reescribirlo porque se me ha borrado cuando iba a terminar y algún matiz se ha perdido por el camino, así que te pido disculpas).
    A mí me hace muy feliz dedicarle mi tiempo a mis seres queridos, a pesar de todo… Ya sabes, el tiempo: de eso está hecha la vida.

  5. No se trata tanto de batallar con la esquizofrenia propia de las causas del abismo, sino más bien de entenderla. Y es muy importante hacerlo para transmitir la información correctamente, porque en absoluto ésta viene necesariamente de la mano del aprendizaje, ni siquiera cuando éste se basa en modelos ejemplares. Estoy convencido de que el ejemplo es fundamental; pero tanto como éste lo es el cultivo del espíritu crítico, que es el que le permite a uno la separación del trigo de la paja. Los esfuerzos deben repartirse, en mi opinión.

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