Reflexiones post-atentados

A raíz de los horrendos atentados de estos días pasados en Francia, se nos insta desde varios foros a “enviar energía entre todos los trabajadores de luz del mundo para que, unidos, se desactive el poder oscuro y negativo de los sembradores de terror.” Cosa que, dicho sea de paso, no ha ocurrido cuando se han perpetrado otros atentados no menos horrendos en otras partes del mundo, como por ejemplo cuando los ejércitos de algún estado sudamericano han irrumpido en la selva para expulsar a los habitantes autóctonos, porque alguna multinacional con sede en Europa o EEUU ha comprado aquellas tierras.

Ciertamente, en cualquiera de los dos casos anteriores, la bondad y la buena voluntad son imprescindibles. Sin embargo, es de una ingenuidad pasmosa pensar que éstas puedan ser suficientes.  La misma frase anterior deja clara la visión de la vida cándida y poco realista que profesan quienes la asumen literalmente. Como he contestado en el foro del Vergel, el único al que me parece oportuno contestar, “creo que, para enfrentarse a la situación que tenemos encima, hace falta sobre todo saber reconocer con claridad cuáles son las causas próximas y últimas del terror, y después actuar con sensatez pero con determinación y firmeza. Quienes tienen el poder y no titubean en imponerlo no serán frenados por toda la luz que nosotros pudiéramos enviarles. Insisto en que es muy loable y conveniente que meditemos, que estemos en paz y que deseemos lo mejor a los sembradores de odios, engaños y terror; pero también lo es que estemos preparados para asumir lo que es evidente que ocurre, así como las consecuencias que muy probablemente va a traer la situación actual. El tiempo ha dado la razón en parte a Gandhi y a Luther King, si; pero, por desgracia, se la ha dado en parte también a Malcolm X.”

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A este mismo respecto, ayer recibí en un mensaje el testimonio tremendo, desgarrador, de un hombre con un hijo de 17 meses profundamente enamorado de su mujer y que le ha sido brutalmente arrebatada por los terroristas, que es de una belleza y de una altura humana tales que abruma:

“Antoine Leiris, periodista, perdió a su mujer en los atentados de París. Fue asesinada por los terroristas en la sala Bataclan. Antoine ha escrito esta emotiva carta:

No conseguirán mi odio

“La noche del viernes ustedes robaron la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero ustedes no conseguirán mi odio. No sé quiénes son y tampoco quiero saberlo, ustedes son almas muertas. Si ese Dios por quien ustedes matan tan ciegamente nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer habrá sido una herida en su corazón.

Así que yo no les daré el regalo de odiarles. Ustedes lo están buscando, pero responder al odio con la cólera sería ceder a la misma ignorancia que hace de ustedes lo que son. Ustedes quieren que yo tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con ojos desconfiados, que sacrifique mi libertad por la seguridad. Han perdido. Sigo siendo el mismo de antes.

Yo la he visto esta mañana, finalmente, después de noches y días de espera. Ella estaba tan hermosa como cuando partió el viernes por la noche, tan bella como cuando me enamoré perdidamente de ella hace más de 12 años. Por supuesto que estoy devastado por el dolor, les concedo esa pequeña victoria, pero esta será de corta duración. Sé que ella nos acompañará cada día y que nos volveremos a encontrar en ese paraíso de almas libres al que ustedes jamás tendrán acceso.

Nosotros somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. Y ya no tengo más tiempo para darles, tengo que volver con Melvil que ya ha despertado de su siesta. Tiene apenas 17 meses de edad. Va a comerse su merienda como todos los días; después vamos a jugar como siempre y, toda su vida, este pequeño niño les hará frente siendo feliz y libre. Porque no, ustedes no conseguirán que les odie.”

Soy incapaz de añadir nada.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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Una respuesta a Reflexiones post-atentados

  1. Es hermoso y necesario desearnos el bien, aunque sea a través de la distancia; sin embargo, como dices, es necesaria también una profunda visión para captar la complejidad de las problemáticas, así como desplegar las acciones más acertadas.

    Es verdaderamente conmovedor el testimonio que traes. A algunos parece que una madurez de tal grado sólo le fuera otorgada a quien racionaliza sus sentimientos con detenimiento, dedicando mucho tiempo a ello… incluso, casi toda una vida. Y a mí más bien me parece que es una forma de sentir, un ánimo, una tendencia vital que surge en situaciones terribles y se manifiesta como afán de supervivencia en último término. Hay quien se siente movido por el miedo, el odio y la venganza; y otros, lejos de ella, por el amor.

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