La modita del “egoismo positivo”

Los “inventores” del “egoísmo positivo”, término engañoso y de intención poco clara, y que tan de moda se está poniendo, no han inventado nada nuevo. Pero nada: https://joseluisyela.wordpress.com/2014/01/11/el-altruismo-o-la-cruz-2/

No merece la pena darle más vueltas. Lo que escribe Giorgio Nardone es interesante (por ejemplo, http://detbe.com/2013/08/01/giorgio-nardone-sobre-el-egoismo/), pero no supone otra novedad que no sea la meramente léxica. Aparte de eso, su idea general está fundamentada en premisas incorrectas, puesto que mezcla argumentos aplicables solo a determinadas escalas de organización (el egoísmo es básicamente un atributo individual, mientras que el altruismo no se entiende si no es en un contexto social). Además, malinterpreta totalmente, en mi opinión, la máxima cristiana del amor incondicional. En fin, eso; que mucho ruido por todas partes, y muy pocas nueces por casi ningún lado.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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3 respuestas a La modita del “egoismo positivo”

  1. La alarmante cifra de Todólogos que puebla las redes y el mundo, junto con la huella que dejan a su paso, tienen consecuencias más serias de lo que parece.

    No es infrecuente encontrar personas deseosas de conocimiento que dan con informaciones peligrosamente sesgadas. Su falta de prudencia les lleva a no contrastar la información, que consideran suficientemente fundamentada como para hacerla objeto de duda; cuando no incluso legitimada por provenir de un “experto” (a menudo autoproclamado, esta es otra). Así, creen haber aprendido algo, y lo que es peor: lo elevan a categoría de verdad absoluta (lo niegan de palabra, pero lo afirman de hecho). Eso no es todo: no pocos –conste que a menudo desde la mejor intención– se dedican a extenderlo y pretenden “ayudar” a los demás proponiendo la aplicación de estos planteamientos a su vida propia, o incluso culpándole si no lo hace (esto ya clama al cielo). Pero este es sólo un grupo; otros replican la información sin filtro ni ansia alguna por saber ni ayudar.

    Desconozco al autor que aquí se cita, pero no me es ajeno el planteamiento del “egoísmo sano” o “positivo”. En todo caso, es erróneo que recibamos de vuelta lo que damos, aunque obviamente una predisposición positiva a la apertura hacia los demás pueda repercutir más seguramente en recibir colaboración en lugar de competencia. El lógico-matemático tampoco es un sistema adecuado para fundamentar la conducta social, ya que el modelo costes-beneficios no opera en la totalidad de la toma de decisiones individuales en relación con la sociedad, ya sean estratégicas o no, sino que toda una surtida gama de factores emocionales ejerce su acción y a menudo escapa a nuestra consciencia, no digamos ya a la lógica.

    Aun así, no sé si es falacia o simple engaño lo que hay detrás de la difusión este tipo de planteamientos.

    Llamar “sano” al egoísmo, definir el altruismo como “forma perversa de egoísmo” y otros disparates, desgraciadamente se han puesto de moda. Ello unido a buscar las respuestas y no las preguntas, creer que es negativo dudar de uno mismo en todo caso, y en definitiva la escasez generalizada de capacidad crítica y autocrítica, repercute a nivel colectivo con resultados catastróficos, véase la perpetuación de nocivos sistemas sociopolíticos; en el ámbito relacional, con rupturas que de otro modo podrían ser salvables; o a nivel individual, resultando el sujeto en objetivo fácil de manipulación –aunque los ilustrados tampoco se salvan, pero son menos proclives–; por citar sólo algunas formas de tiznar el mundo.

    Yo soy fiera defensora del acceso al conocimiento, precisamente por su capacidad para conformar una ciudadanía más libre. Por eso al principio, desde la ignorancia, cuando alguien trataba de “guiarme” por estos caminos, intentaba de hacerle entender lo aquí expuesto. Finalmente, entendí que no puedo emprender a nivel personal una cruzada para batallar todas esas personas que llegan a mí con estos argumentos. Son necesarias auténticas políticas educativas eficaces a nivel comunitario; para ello se precisa previamente un gobierno que las favorezca y, por tanto, no esté interesado en la incultura para mantenerse en el poder. Mientras no exista, seguirán aplicándose meras actuaciones aisladas que resultan insuficientes; pero por otro lado, lograr un gobierno así sólo parece posible si es reclamado por una ciudadanía con ciertos valores.

    Conclusión: estamos apañaos. Un saludo.

  2. Pingback: Inteligentes, listos y degradación ética: confesiones de un fantasma | Anarchanthropus crapuloideus (Al fondo a la izquierda, por favor)

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