¿Un chollo?

Con frecuencia se oye o se lee que el trabajo de profesor universitario es un chollo. Nada más lejos de la realidad. Al menos en muchos casos. Cierto es que hay compañeros que dan sus clases sin preocuparse mucho de si están o no al día y luego se dedican a pasear o a leer el periódico; por culpa de ellos, en buena parte, tenemos el resto la fama que tenemos. Pero la mayoría no entramos en ese saco. Independientemente de que seamos buenos o malos profesores.

Como debería saber todo el mundo, a diferencia de lo que ocurre a otros niveles de la enseñanza un profesor universitario tiene tres funciones básicas: la docencia, la investigación y la gestión. Para no extenderme demasiado generalizando, voy a hacer un simple bosquejo de lo que suponen esas tres funciones para mi mismo, porque debe ser una aproximación a lo que se supone que debería hacer cualquier colega.

Docencia: en el grado, llevo una asignatura de primer curso entera, con teoría y prácticas (tres o cuatro grupos, en función del número de alumnos matriculados), la Zoología. Eso supone tres horas a la semana durante un cuatrimestre cuando no hay prácticas, y 18 horas semanales cuando las hay. Además, comparto otra asignatura, la Conservación Biológica, con los botánicos, así que además de lo anterior tengo otras tres horas de clase durante medio cuatrimestre cuando no hay prácticas y 18 durante la semana en que tengo prácticas. Como además imparto partes de dos asignaturas de un máster, hay que añadir tres horas más durante el primer cuatrimestre y otras siete durante el segundo. Estar al día de todo ello exige leer decenas de artículos y libros todos los años, aparte de retocar las trasparencias, tener al día la página en la red, actualizar constantemente los blogs, preparar el material de las prácticas, tener a punto preguntas para discutir en clase y para los exámenes, estructurar bien éstos y después corregirlos, preparar y llevar a cabo las salidas de campo y no sé cuántos detalles más, que cuando el número de alumnos ronda los 130 no es tarea sencilla, si uno es mínimamente minucioso. Además, raro es el curso que no dirijo menos de cuatro proyectos de fin de grado de otros tantos alumnos.

Investigación: si solo tuviera que atender a la docencia, quizá si se pudiera hablar de chollo, aunque el sueldo de los profesores titulares de universidad es bastante miserable. Pero es que además en la Universidad se investiga, o para ser más exacto, se puede investigar. En mi caso, coordino un grupo de investigación que suele tener activos dos o tres proyectos, aunque algún año (como el pasado) ha llegado a dar cobertura a siete. De al menos uno soy desde hace unos años el investigador principal, lo que quiere decir que además de organizar las actividades propongo diseños experimentales u observacionales, llevo adelante trabajos de campo y de laboratorio, analizo datos y escribo artículos y libros, para lo cual de nuevo hay que leer decenas de publicaciones, escribir decenas de correos y mantener reuniones y conversaciones prácticamente a diario con otros investigadores. El proyecto que llevo actualmente me exige viajar no solo al campo, sino a Madrid, al Museo Nacional de Ciencias Naturales, dos veces por semana, donde paso las mañanas trabajando en las colecciones de insectos. Además de lo anterior, las muestras animales que se van recogiendo en el marco de los diferentes proyectos de investigación quedan depositadas en la Zooteca del Instituto de Ciencias Ambientales de Toledo, de la que soy el responsable. Es decir, hay que cuidar de su orden y del buen estado del material que contiene. Por último, estoy asociado a otro grupo de investigación que trabaja en aspectos ambientales y sociales del río Tajo. No debe dejarse de mencionar la tarea de evaluación de proyectos de investigación y de manuscritos enviados a revistas, que en ocasiones supone una dedicación bastante intensa.

Gestión: las tareas que un profesor debe realizar a diario relacionadas con la gestión de la vida académica son (exageradamente) numerosas. Sólo voy a nombrar las más relevantes de las que desarrollo actualmente:

  • Vocal de la Comisión de Proyectos de Fin de Carrera (Trabajos de Fin de Grado, actualmente) (2002 en adelante). Acciones: colaboración en la coordinación de las medidas encaminadas al ajuste anual de la Normativa de Proyectos; revisión formal de las memorias de proyectos antes de ser trasladadas a los tribunales correspondientes; elección de los tribunales por sorteo.
  • Vocal de la Comisión de Actividades Complementarias y Culturales, dentro de la Subcomisión de Visitas y Trabajos de Campo. Acciones: elaboración de la Normativa de dichas actividades y colaboración en la organización de alguna de ellas.
  • Vocal de la Comisión de Calidad Ambiental y Seguridad, dentro de la Subcomisión de Conservación del Campus y Educación Ambiental (2006-2012). Acciones: elaboración del plan de gestión integral de los recursos naturales del Campus Tecnológico, seguimiento de comunidades vegetales y animales, asesoramiento en tareas de poda, jardinería y gestión ambiental, en general. Organización de jornadas sobre temas ambientales.
  • Presidente de la Comisión de Selección y Contratación de personal a cargo de los proyectos de investigación en el Campus de Toledo, dependiente del Vicerrectorado de Investigación (UCLM) (2012-2015).
  • Representante de la UCLM en la Junta Rectora del Parque Natural de las Hoces del Cabriel (2013 en adelante).

Las tareas de gestión académica no se limitan a la Universidad. Además de lo reseñado, colaboro con numerosas iniciativas relacionadas con la consultoría ambiental, y participo activamente en varios grupos ambientalistas y de defensa ecológica (especialmente, la Plataforma de Defensa del Tajo en Toledo). Formo parte del comité científico de varias revistas entomológicas y de la editorial Heterocera Press Ltd., y soy miembro del Comité Científico para el Catálogo Español de Especies Amenazadas, dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, como responsable de los artrópodos.

A todo esto hay que agregar la actividad que desarrollo como profesor en diferentes cursos y reuniones, y las charlas, conferencias y mesas redondas en las que participo (no menos de una decena por año, de media), todo lo cual exige de una preparación concienzuda, especialmente teniendo en cuenta que se me invita a hablar de muchos temas en los que no soy verdaderamente un especialista. Puesto que, además, considero que la docencia tiene una dimensión que va mucho más allá de la mera formación técnica del alumnado, estoy asociado a grupos de discusión y plataformas de mejora educativa, entre ellos Pedagogía Libre Toledo (que puso en marcha una iniciativa tipo Waldorf en Toledo el curso pasado, con la cual colaboré muy activamente).

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No puedo estar seguro de si mi nivel de compromiso con mi tarea es mayor o menor que el de la media. Probablemente sea algo mayor. Pero desde luego, los profesores que simplemente pasean y leen el periódico son ya minoría. Sean nuestro nivel y orientación los que sean, la mayoría trabaja con gran intensidad. Así que me temo que aquí no hay ningún chollo…

Creo que me voy a trabajar este texto un poco más y lo voy a intentar publicar en algún periódico de tirada nacional. Veremos.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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