Locos, pero vivos

unlocoenlacordura

José Luis Yela La cuestión crucial aquí es que los “locos” singulares, o al menos yo mismo lo vivo así, nos encontramos permanentemente en un balance entre divertirnos con nuestros universos, que lo hacemos, y la necesidad imperiosa de compartir nuestro mundo con los menos singulares, es decir, de vivir asimismo en esa realidad “única”, simple, predecible, segura, que brinda acomodo, en la que medran permanentemente los cuerdos de toda condición. El balance es complicado, y normalmente muy exigente en términos de gasto de energías; eso lo convierte en rechazable para todo espíritu carente de la tenacidad necesaria para la vida apasionada en libertad. Pero a nosotros nos mantiene vivitos y coleando. Jóvenes. Mientras que el resto va quedándose mustio y aplanado, postrado frente al televisor, sometido a las convenciones y las normas… muerto.

Alba Madrid Jordán En efecto, mi estimado amigo, divertirnos y compartir son necesidades comunes a todos. Sin embargo, algunos en dicho balance están dispuestos a renunciar a la primera parte. Para mí esto no es una opción. El universo que deseo compartir no está al alcance de los insípidos.

José Luis Yela Yo descartaría a algun@s más: cobardes, hipócritas y parásitos, quizá por ese mismo orden.

Alba Madrid Jordán Ardan todos.

José Luis Yela Ardan en la hoguera purificadora. Más que nada, por el daño que hacen. Consciente e inconscientemente.

Alba Madrid Jordán ¿Qué otra cosa podrían [hacer], si son muertos vivientes en el fuego consuetudinario?

(Del muro de Facebook de Alba Madrid. ¿He comentado alguna vez la admiración que me produce esta chiquilla?)

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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3 respuestas a Locos, pero vivos

  1. Me encanta ver el fragmento de mi buen amigo Víctor en este espacio tan especial para mí. Es un tío estupendo y le alegraría saber que compartimos su trabajo.

    Es interesante la cantidad de ideas estimulantes que me surgen en torno a este tema, no ajeno a mí. Es realmente complicado preservar la riqueza interior ante los continuos ataques que nos lanzan, ante los constantes comentarios derrotistas que nos instan al desaliento. Curiosamente, quienes se atreven a hacerlo con más ahínco son los más conformistas: nos ven como milicia quijotesca luchando contra molinos de viento. Por tanto, compartir nuestro mundo con estas personas nos genera una sensación de incomprensión y vacío insondable. Encontrar personas que nos aprecien, nos permitan brillar y quieran brillar con nosotros, es algo extraordinario que necesita, como bien señalas, de la firmeza propia de la valentía.

    El problema es siempre detectar a las personas tóxicas a tiempo. Sólo en los casos más evidentes es posible hacerlo. Cuando sus encantos ya han entrado en nuestras vidas y su persona ha adquirido en nosotros una importante dimensión emocional, es tarde para distanciarnos de ellos sin hacernos tremendo daño. Es muy llamativo que haya personas que irrumpan en nuestra vida como un auténtico torrente de osadía, y en lo íntimo descubramos su enorme cobardía. He encontrado algunos que juzgan como sentencioso el hecho de afirmar mi deseo de que ardan. Pero quienes detestamos las máscaras no podemos querer otra cosa cuando descubrimos el engaño y conocemos el alcance del dolor ocasionado.

    Sin duda lo más lamentable es el daño cuando es pretendido. Pero, como dices, no tiene por qué haber sido consciente. Realmente hay etapas en nuestra vida, sobre todo la adolescencia, en las que somos bastante inseguros y poco conocedores del alcance de nuestros actos, así como del daño que pueden ocasionar. Y dirás: es que aquí estamos hablando de adultos. Pues sí, pero quizá aquí concurre un fenómeno, especialmente dramático, al que asistimos actualmente: una creciente adultescencia, en la que características propias de la adolescencia tienen su continuidad durante la vida adulta, con consecuencias devastadoras en lo que refiere al establecimiento de vínculos sólidos propios del mundo adulto. Así, entrando aquí en el aspecto de compartir la propia vida, personas con edad considerable no presentan la madurez que sería la propia, pareciendo primeramente aptas para la convivencia, y lanzándose a vivir algo para lo que finalmente no están preparados. Teniendo en cuenta que a todos nos venden un modelo determinado de familia, no es de extrañar que al pretender perpetuarlo nos encontremos ante estas situaciones.

    Esta es sólo una hipótesis: lo cierto es que hay muchas posibilidades. Puede que no se trate de un cariz meramente madurativo, sino de toda una personalidad construida en base a pretensiones fuera del propio alcance: es decir, que su voluntad sea vivir intensamente pero no estén dispuestos a poner de su parte, o simplemente no estén capacitados. Hay gente que comienza siendo joven y valiente pero, tras profundo sufrimiento, optan por recluirse para evitar el dolor; pero la virtud está realmente en no sucumbir. Otros quizá no hayan logrado un conocimiento profundo de su persona: puede que ellos mismos se creyeran capaces de algo, lo intentaran de verdad, y finalmente fueran tan capaces; este aspecto sería fácilmente comprensible teniendo en cuenta que la reflexión y la introspección que brindan sabiduría y autoconocimiento, a menudo brillan por su ausencia.

    Todo ello al margen de que, a pesar de ser personas maduras, todos tenemos inseguridades que pueden ser confundidas eventualmente con cobardía. Pero si hemos comprendido la dinámica de las relaciones, tendremos el convencimiento de que la solución es comunicarlas con templanza. Nuestros compañeros deber ser refugios calmos, cálidos hogares. Claro que es una gran empresa compartir la vida; claro que asusta lo incierto del futuro; pero para construir algo grande juntos debemos atrevernos tomar nuestras manos en la oscuridad.

    Y si tú me admiras, cómo decirte cuánto te admiro yo por no rendirte tampoco…

    Me encanta la canción del final. Debes seguir “alive and kicking”, tienes que durarnos mucho a quienes te queremos.

    • Si he superado la última prueba, la más bestial de todas las que la vida ha querido ponerme delante, lo superaré todo. Estoy más vivo que nunca, y dispuesto a lo que venga. Sea lo que sea. ¿Fanfarronada? Me da completamente igual lo que el mundo piense. Ahí vamos.
      Por lo demás, qué decirte… Una vez más das completamente en el clavo. O tú me lees el pensamiento, o tienes experiencias paralelas a las mías. Que voy sabiendo que es así, si.
      Ay, la adultescencia…
      Venga, menos quejitas que se hace tarde y hay que recoger los pimientos para hornearlos. 😀

      (Se me olvidaba: ❤ ❤ )

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