Reflexiones sobre el “hilo rojo”

Es cierto, como dice Gema Albornoz (https://emocionesencadenadas.wordpress.com/), que hay muchas variantes del mito del hilo rojo del destino, aunque todas ellas coinciden en lo fundamental: se trata de un cordón mágico entre dos personas que se puede estirar o enredar, pero nunca romperse. Claro que ella misma se pregunta: ¿Será verdad?

Yo creo que, lamentablemente, no es verdad, en contra de lo que me venía pareciendo hasta hace bien poco tiempo. Solo en contados casos el hilo rojo, que podía haberse supuesto irrompible, no se acaba de romper. En muy contados casos. El resto… se lo lleva el viento.

A esto, Gema me responde que la mía es una creencia más a la que aferrarse o dar la espalda. Pero no. Lamentablemente, de nuevo, al menos en mi caso no se trata de una creencia, sino de lo que me habla mi propia experiencia.

Eso si; a pesar de los innumerables fracasos, sigo buscando el hilo rojo. El verdadero. E interpreto destino no como fuerza desconocida, sobrenatural, que algunos creen que actúa sobre las personas determinando su vida necesaria y fatalmente, sino simplemente como sucesión de los episodios vitales de un individuo.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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9 respuestas a Reflexiones sobre el “hilo rojo”

  1. Las experiencias, sin duda, determinan que las cosas que esperemos tengan unas características o algo común.
    La causalidad de las vivencias también nos llevan por caminos que pueden dirigirnos hacia lo que buscamos aunque a veces no sepamos el qué. Quizás nos ayude saber el qué no.
    Un abrazo y preciosa reflexión. 😀

  2. Gracias, Gema. Un placer. Otro abrazo para ti.

  3. susicroft dijo:

    Quiero creer que dos amigos puedan llegar a serlo para siempre y que, aunque lleven historias diferentes, siempre tengan ese nexo de unión rojo o invisible para el resto, de modo que puedan siempre contar el uno con el otro para lo bueno y para lo malo.
    A veces dos amigos, hombre y mujer, pueden llegar a tener tal afinidad y confianza que, a pesar de faltar el deseo de uno de ellos, o de ambos, su nivel de comunicación haría envidiar a muchas parejas que se dirían estables. Es difícil mantener ese hilo de todos modos, pero no imposible. Hay que reforzarlo con mucha paciencia y comprensión.
    Si a esa unión le añadimos la magia del deseo, de la pasión y del amor, estamos ya hablando del amor eterno que se promete y que envidiamos tanto.

  4. Si, Susi, pero el contexto deja claro que no se habla de amigos, sino de amantes. A ellos se refiere el símbolo del hilo rojo.
    Amor “eterno”… ¿Eso existe?

    • Susicroft dijo:

      Gracias, desconocía la leyenda pero al final de mi comentario sí hago alusión a ese tipo de relación. Casos hay, desde luego, y que existan nos debe animar por lo menos a intentarlo. En cada intento entregamos y recibimos mucha ilusión y esos momentos son muy placenteros.
      De todos modos, las historias de amor nunca deberían terminar en tragedia, sino en comprensión mutua y amistad. Y sería de desear que un cambio de color en el hilo no nos produjese tanto daño. Pero la lámpara se ha quedado sin genio y los deseos suelen quedarse dentro. ¡¡Saludos!!

  5. Alba dijo:

    Sí, los lazos que unen también pueden romperse. Deja de ser mera creencia cuando se convierte de facto en real.

    La propia experiencia condiciona, modela, configura; más que determinar, como destino cerrado y fatal sin propia elección nuestra.

    ¿Amor eterno? Existe, vencejo. Pero definitivamente depende del concepto de eterno.
    Si eterno es hasta el fin de tu propia existencia, claro que es posible: habrás amado hasta morir y seguramente la otra parte te ame aunque mueras. También existe aunque acabe lo eterno con el fin de la vida de ambos, que a veces sucede por sincronía, una muerte seguida a la otra.

    Tras ser disuelto este vínculo quedan testigos de ese amor: ese amor sigue viviendo en nuestros hijos al recordar cómo nos quisimos. Sigue vivo en los poemas que un día nos regalamos. Ya no vive quizá en nuestro cuerpo muerto. Pero todas las miradas profundas lo sienten. Y los ecos nos lo recuerdan.

    El amor eterno existe en esta vida. Pero, como somos polvo de estrella, quién sabe si no lo trajimos de allí, o si nos lo llevaremos también. Al fin y al cabo, en nuestra lengua, la definición canónica de eterno es “que no tiene principio ni fin”, como dice la cuántica acerca del universo.

    El amor es el motor de una vida que nos fue prestada. No porque no nos pertenezca, sino porque es parte de algo mucho más grande.

    Con la vida no acaba el amor. Sólo acaba la vida.

    Abracitos chillados.

    Buen día.

  6. Susi: Lo que dices sobre que “las historias de amor nunca deberían terminar en tragedia, sino en comprensión mutua y amistad” es muy bello y responde a los deseos que tenemos las personas de buen corazón de no actuar mal ante ninguna circunstancia. Pero es bien sabido que en la mayor parte de las ocasiones no es posible, porque se hace extraordinariamente difícil sanar el corazón dañado si se mantiene viva la presencia de la persona que ha abandonado la relación. Muchas veces, incluso, es difícil, o imposible, olvidar el daño recibido, haya sido éste producido por inexperiencia, torpeza o simple egoísmo. Así que, en la realidad, cuando un amor esencial acaba, acaba la vida de alguna forma, porque se extingue sin remedio una llama que antaño fue tan inmensa que lo llenaba todo.

    Alba: estoy totalmente de acuerdo con que existe, antes he planteado la pregunta como una especie de reto (me gusta ser provocador; es una virtud esencial del buen docente, aunque haya personas que no lo entiendan o no lo soporten). Ya ves que digo que “solo en contados casos el hilo rojo, que podía haberse supuesto irrompible, no se acaba de romper. En muy contados casos.” Es decir, que aunque no es frecuente, puede pasar que el hilo rojo no se rompa. Como creo que también es posible el amor eterno; aunque la mayor parte de las parejas se mantengan unidas por razones ajenas al amor en cualquiera de sus manifestaciones, como son el acomodo o el miedo a la soledad, quién no ha asistido extasiado a esa emocionante situación que se da cuando dos viejitos de mi edad, o algo mayores, se miran con ternura, se cogen las manos y se abrazan… Ocurre. Poco, pero ocurre. Y yo lo busco.

    Y si, somos parte de algo mucho más grande, que ni siquiera llegamos a pergeñar. No sabemos nada…

    • susicroft dijo:

      El amor es siempre joven. Esos viejitos de los que hablas son jóvenes de mente y de corazón y por eso lo mantienen. El amor que envejece deja su propia esencia, ya no se le puede llamar amor.
      Cuando un “Te Quiero” va más allá y significa “Te Amo”, deseas que eso se mantenga hasta el final de los días. A veces no ocurre, es una pena y puede llegar a ser un verdadero drama personal. Todo depende de la sensibilidad de cada cual.

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