La dirección equivocada

“Debemos orientar los estudios escolares hacia las necesidades de nuestras empresas”. Marcial Marín, vicesecretario de Educación, ex-consejero cospedaliano (hace un momento, en la Cadena SER).

Horrible. Esta es la dirección que se marca desde los órganos de poder, que responde a una visión instrumental y productivista de la vida, y que encaja perfectamente con las propuestas y decisiones de eliminar las artes y la filosofía de los currículos escolares. Si a esto se une la progresiva desaparición de los núcleos artesanos y de pequeños productores y el creciente y pavoroso deterioro ambiental, ¿qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos?

Llevamos una dirección equivocada, porque nos aparta cada vez más de nuestras esencias. Tanto, que muchos ya no reconocen ni el significado de la palabra esencia.

¿Cuándo nos quitaremos las vendas de los ojos y aprenderemos a reconocer los hechos que nos conforman y permanecen? ¿Cuándo orientaremos las necesidades de nuestras empresas hacia nuestros valores más íntimos y profundos?

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He recibido un comentario en Facebook sobre esta entrada que no me puedo resistir a recoger:

Alba Madrid Jordán: “Desde que la crisis ambiental se puso de manifiesto y se hizo consciente a nivel global, llevan años tratando de convencernos de que podremos luchar contra ella manteniendo este sistema.
Que la economía tiene que crecer y que eso es positivo, es el et
erno discurso que enmascara los intereses de las élites. Pero una sociedad fundada en el capitalismo es una ruina que augura un final desastroso. Ya no se produce para vivir, sólo para enriquecer a unos pocos y empobrecer al resto.
Pocas empresas son respetables desde el punto de vista ético, a nivel de capital humano y valores de responsabilidad social corporativa; la mayoría se han prostituido y puesto al servicio de un modelo económico en el que prima la codicia desmedida.
Crece sólo la economía de quienes menos lo necesitan, quienes menos lo merecen, y lo hace en detrimento del patrimonio natural y otros muchos bienes preciados dignos de conservar. Además, amparados por mecanismos legales, elaborados por los ricos para los ricos.
Pero por encima de la legalidad está la legitimidad, y nuestros derechos sociales y ecológicos son legítimos y exigibles. Es profundamente indignante que la política nos desgobierne en lugar de ponerse al servicio público, atacando vilmente tantos avances logrados. En saco roto cae toda la sangre derramada por nuestros ancestros para lograr la democracia social, no la impuesta neoliberal.
Nuestro país es paradigmático del esquema a seguir para satisfacer los intereses privados por encima del bien común.
La desfachatez alcanza su cúspide cuando culpan a la ciudadanía de ser quien contamina, cuando en realidad no se facilita el desarrollo sostenible, sino que se persigue, se condena y se castiga, a la vez que se promueve el consumismo exacerbado.
No hay justicia social sin justicia ecológica. Y no habrá justicia mientras la guerra sea una prioridad.”

¿Qué más se puede añadir?

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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