Alerta

Dicen que, en definitiva, el amor te devuelve lo que tú le das a él. Dale todo; no regatees. Pero no acabes de creerte lo que dicen; solo ocurre a veces que te devuelve algo. La vida es mucho más dura y difícil, y ni el amor más grande se debe dar por garantizado jamás. La persona más querida, aquella por la que puedes renunciar incluso a tus mayores logros, aquella por cuya compañía lo darías todo -menos el amor de un hijo-, a quien además has considerado el paradigma de la bondad y la rectitud de comportamiento, puede distanciarse de ti sin razón aparente que no sea el miedo; puede hasta abandonarte, en muestra inequívoca de cobardía e inanición espiritual, por alguien de quien se pudo haber separado anteriormente, haciendo uso hasta de falsedades o ambigüedades mortíferas. Puede parecer mentira, pero no lo es. Ocurre. Debes estar preparado. Y alerta, para no ser tú mismo quien traicione los ideales y las ilusiones más grandes.

Aprende de los errores de tu padre (VI). (Y, en cuanto seas capaz, perdona cualquier afrenta; pero no olvides nunca).

[Aclaración, por comentarios: no estoy sugiriendo contención, en absoluto; defiendo la entrega total y permanente, hasta el momento en que se llega al límite de la tolerancia. Lo que estoy sugiriendo es fortaleza de ánimo para afrontar cualquier tipo de traición, canallada, despecho o abandono]

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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3 respuestas a Alerta

  1. Es cierto, dicen que el amor que entregas vuelve a ti cuando te aman también. Pero no basta con amor. Para sostener el pulso en el tiempo que es una relación a largo plazo, es necesaria también una profunda amistad, que mire más allá de vuestro bien como pareja: que mire por el bien de ambos como persona, por supuesto desde una visión alejada del egoísmo, capaz de mirar más allá de su bien propio.

    No se puede garantizar la reciprocidad, de acuerdo. Sólo podemos aproximarnos a hacerlo alimentando el amor mutuamente. Si no lo hacemos, a buen seguro, tarde o temprano morirá, fruto del distanciamiento.

    La persona amada, la más querida por ti, si te ama de verdad también, jamás te pedirá que renuncies al amor de un hijo. Lejos de planteárselo como probable, estará encantada de que disfrutes de él; te apoyará en tu rol de padre; y será feliz compartiendo vuestra felicidad. Si para ti tu hijo es tu prioridad, lo será para ella también. Entonces habrá entendido cómo amar a un padre y cómo amar a un hijo. Quien te invite a separarte de tu hijo o lo pretenda de algún modo, no merece tu amor.

    En segundo término, tampoco te requerirá que renuncies a tus mayores logros: será feliz de verte brillar, se sentirá afortunada de que brilles junto a ella.

    El amor de verdad no se aleja de forma deshonesta, porque no puede. La persona que encarna un amor así prefiere morir antes de hacer tanto daño. Y mucho menos se aleja para volver sobre sus propios errores. Eso sólo puede hacerlo quien no cierra capítulos. Si un amor te abandona de esa forma, es sólo amor canalla, cobarde, vacío… falso.

  2. Ofú, mi niña… Sin comentarios. No quiero remover el cieno. Está donde tiene que estar. Ahora luce el sol allá arriba, y yo voy camino de las nubes con mi guitarra a las espaldas. Hacia delante.

    • Yo tampoco he venido a remover nada. Te hablo a conciencia desde la amistad sincera y, haciendo honor a esta categoría, no te digo nada que no le pudiera decir a Mateo también.
      Estoy aquí para verte volar. Seguiré tu guitarra. Te encontraré entre las nubes.

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