Flores en el desierto

Estos días he andado por las playas de Levante, entre otras cosas en busca de Agrotis y sus plantas hospedadoras, Ammophila arenaria y otras herbáceas. Para mi profunda desgracia, ya di por perdidas completamente las pistas del Cantábrico, enterradas en un olvido oscuro y por siempre doloroso; pero para mi consuelo, estoy recuperando el sabor del Mediterráneo, el mar de mis recuerdos juveniles y la puerta de entrada del Oriente, desde tiempos íberos y fenicios.

La mayor parte de las playas levantinas están atestadas. Por ejemplo, en el entorno del Mar Menor, todo son construcciones más o menos apelotonadas y gente circulando de una parte a otra. Una de las consecuencias más inmediatas de este batiburrillo humano es la pérdida de las señas de identidad locales; otra, el alejamiento de las personas, que apenas se dirigen unas a otras a no ser que sea indispensable. Digamos que la urbideserta vegetal abre paso, de alguna forma, a un desierto social.

Por eso acaricia el alma encontrar todavía, o de nuevo, que no se sabe bien, algunos detalles pequeños que producen emociones profundas, a modo de flores en el desierto.

A un lado del puerto de Cabo de Palos hay un local de comidas llamado Baraka. En la carta se puede leer:

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Si, es una suerte providencial encontrar un lugar así, donde en otra carta lo que te encuentras es el artículo de Paco Nadal sobre la calidad del aceite (en concreto, éste: http://blogs.elpais.com/paco-nadal/2011/11/cata-de-aceites-oliva-jaen-por-que-enga%C3%B1o.html), en el que llama a las cosas por su nombre y contribuye a deshacer el mito del aceite de oliva refinado. Para que no nos engañen, o no lo hagan con tanto descaro. Los platos son deliciosos, todos caseros; se nota, además, el toque marroquí que proporciona la cocinera, que indudablemente ha contagiado a los dueños, gente cercana y amable.

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Té verde marroquí con pastas, cuidado al detalle. Como si se estuviese en casa.

Rondando en la oscuridad por el Paseo de la Barra de Palos, junto al mar rompiente en el mismo muro exterior de los patios traseros de las casas rurales, compruebo cómo el Ayuntamiento, con gran acierto, ha grabado pasajes relativos al mar o al lugar en las baldosas del pavimento. Algunos son realmente evocadores:

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Emocionante, ¿verdad?

En una panadería de La Manga del Mar Menor me encuentro este cartel en la pared:

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Y no puedo menos que fotografiarlo, claro. Leer algo así, y además colocado en un lugar donde todos los que acuden tienen que verlo casi forzosamente, reconforta en lo más profundo. En un tiempo de banalidades, en el que de lo que estás harto es de escuchar que no pienses en lo que te duele sino que lo dejes pasar porque el tiempo lo cura todo, que alguien reivindique de esta forma el papel de la voluntad y del ejercicio personal (¡en un entorno playero domingueril!) me parece fascinante. En el mostrador de la misma panadería me sorprendo de encontrar este otro cartel:

20150823_122500¡Toda una declaración en favor de la auténtica sostenibilidad y de la soberanía alimentaria, excelentemente documentada!

Quedan flores en el desierto. Estamos de enhorabuena.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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