David Tilman, la biodiversidad y la agricultura

Volviendo esta tarde de Madrid, de una reunión muy interesante para unir esfuerzos para escribir un libro de divulgación riguroso pero asequible a todos sobre el río Tajo, he puesto la radio, con la enorme fortuna de que estaba empezando una entrevista a David Tilman, con motivo del premio de la Fundación BBVA “Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación” que se le ha concedido. La verdad es que se lo tiene merecido, porque no en vano ha sido uno de los investigadores que más ha contribuido a descifrar algunos de los misterios más importantes de la biodiversidad, especialmente funcionales, allá en su laboratorio de Minnesotta (en el que trabaja también uno de los individuos más interesantes que conocí en mi estancia en Silwood Park, Shahid Naeem, colaborador estrecho de Tilman).

Tras resaltar su pasión por la matemática como lenguaje cuantitativo universal de la naturaleza, Tilman asegura con tono firme pero característicamente pausado que el problema más grave al que se enfrenta la biodiversidad terrestre es, en su opinión, el efecto devastador de la agricultura convencional, de tipo intensivo. En el llamado mundo occidental, Tilman reconoce como máximamente perniciosas las prácticas agrarias intensivas mecanizadas y la adición masiva de insumos, sobre todo plaguicidas; en el llamado mundo subdesarrollado o en vías de desarrollo, el problema es la deforestación galopante y la baja productividad de la tierra cultivada, debido a las prácticas indiscriminadas y altamente dañinas de las grandes empresas radicadas en el mundo desarrollado y a las prácticas agrarias primitivas y poco eficaces de los habitantes indígenas, que tras pocos años de usar un parche deforestado deben seguir deforestando porque la tierra se empobrece rápidamente. Por esa razón, Tilman argumenta con gran sensatez que lo mejor que podemos hacer para proteger la biodiversidad es ayudar a las naciones en desarrollo a aumentar su propia producción de alimentos de una forma ambientalmente amigable, es decir, minimizando el uso de prácticas intensivas. Puesto que la productividad media en tierras agrarias tropicales y ecuatoriales es alrededor de un 20% de la posible, habría que aumentarla hasta un 80% adicional mediante prácticas sostenibles y éticamente aceptables. Tilman otorga un papel crucial a la ética; en este sentido, parece desmarcarse de aquellas corrientes de acción y pensamiento, cada vez más generales, que dejan las consideraciones éticas de lado.  Respecto a los transgénicos, en general, destaca el papel que tienen aquellos que se usan en confinamiento para cuestiones de salud humana y otras, y resalta el papel clave de la investigación biotecnológica para la comprensión de la mecánica  molecular y para su aplicación práctica en el futuro; sin embargo, afirma que el uso de agrotransgénicos no ha contribuido, hasta ahora, a aumentar la productividad de los campos de cultivo, en contra de lo que quieren hacer creer sus defensores, y deplora las inmensas extensiones de monocultivo que dominan el paisaje de cada vez más zonas del mundo. Los inmensos avances científicos y técnicos de las últimas décadas nos han permitido dotarnos de las herramientas para resolver los problemas ambientales del mundo, pero no lo estamos haciendo porque los mecanismos de organización y regulación social no han avanzado a la misma velocidad. El gran reto para los próximos años, dada la importancia crucial de la biodiversidad en el funcionamiento del mundo natural, es precisamente éste, como Tilman admite implícitamente: conseguir acuerdos globales vinculantes que permitan trabajar para conservar la biodiversidad a escala local. ¿Hay otra vía que lleve a la sostenibilidad, o al progreso consciente y la evolución responsable?

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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6 respuestas a David Tilman, la biodiversidad y la agricultura

  1. Pedro Jordano dijo:

    Excelente resumen y síntesis José Luis; impecable y muy claro. Tilman está entre esos pocos ecólogos que combinan a la perfección contribuciones conceptuales claves y pasión por los aspectos de conservación de la naturaleza. Uno de los grandes. Gracias por el post.

    • Muchas gracias a ti, Pedro. A veces tiene uno la fortuna de estar en el sitio adecuado en el momento justo para recibir un torrente de frescura y sensatez, que fue exactamente lo que me pasó viniendo de Madrid. No oigo la radio casi nunca, pero tuve el acierto de encenderla… Qué gran suerte para todos que queden personas como Tilman (mejorando lo presente, que no es cuestión de insistir en eso ahora). Desde luego, uno de los grandes. En todos los sentidos.

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