Maestro: el valiente

Me he sorprendido aportando una solución, por simple que pueda parecer, al dilema del “Árbol de la Ciencia” barojiano, tras muchas décadas, cuatro, de darle vueltas sin avance aparente.

Mi colega y amigo Manuel Sánchez ha escrito amablemente su opinión sobre mi propia descripción en este blog, y entre otras cosas dice “… lo de la felicidad siempre lo he asociado a tontos o a ignorantes. Pero en el buen sentido, entiéndaseme. Cuando uno empieza a saber y profundizar… malo. No intentes identificar la mariposa o entrarás en una espiral autodestructiva. Y esa no tiene fin… La madre de tu amiga tenía razón, lo que se consigue buscando respuestas son más preguntas…” [Por eso, precisamente, el Dios judeocristiano prohibe a Adán -machista él- que coma del árbol del bien y del mal: porque abriría los ojos a la luz del conocimiento, añado yo]

A lo que le he respondido: “Eso a lo que estás llamando felicidad no es otra cosa que satisfacción en la propia ignorancia, que es el caldo de cultivo sobre el que los manipuladores y tiranos operan para someternos. Y no hay nada más patético que un esclavo feliz. Ni más dañino, porque favorece que el tirano nos acabe sometiendo a todos. La adquisición de conocimiento y la dinámica intelectual suponen esfuerzo; pero el esfuerzo forma, nutre y te cultiva. Evidentemente, también producen inquietud, como dices. Y miedo. Y angustia. Por eso, maestro es quien ha aprendido a dominar esas sensaciones, entre otras cosas al poner a disposición de los demás los resortes para controlarlas. No se puede ser un buen maestro si no se ha aprendido a ser valiente, es decir, a mirar a la inquietud de frente.”

Parece que hay algo de cierto en eso de que la madurez viene acompañada de cierta sabiduría. Parece; no me quiero echar el pisto, solo expresar lo que siento (suene arrogante o no).

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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3 respuestas a Maestro: el valiente

  1. Ahora va a resultar que la culpa de todo la tiene el esclavo feliz. Pobrecillo, no hay derecho a que sea feliz, ¿o era a que sea esclavo? ¿o…?
    ¿Y no sería mejor arremeter contra el tirano? ¿y dejar que el esclavo sea feliz? ¿o el ignorante? ¿o el tonto?
    ¿Por qué molesta que sea feliz el esclavo, o que sea esclavo el feliz…? vaya lío.
    Estamos en época de guerras y, claro, todo el mundo tiene que ser guerrero. Pero no todos pueden ser héroes… Ahora sí que me he liado ¿qué venía después?

    Me parece que estamos destinados a no comprendernos, porque ni tú te has enterado de lo que para mí es un momento de felicidad, efímero, esquivo. Ni yo acabo de entenderte (y me lo he leido ya tres veces).

    En fin, mañana nos vemos.
    Un placer.

  2. Si, “la culpa de todo” la tiene el esclavo feliz, usando tu misma frase. Por simplificar, la existencia de abuso “desde arriba” en una sociedad jerarquizada viene posibilitada por la de individuos “de abajo” que miran para otro lado y dejan hacer, con la esperanza de que esa actitud les proporcionará mayor protección por parte del “de arriba”. Es la estrategia evolutiva que han seguido los perros respecto de los humanos, pero también es un fenómeno intraespecífico (característico de los primeros pasos de la estrategia evolutiva llamada eusocialidad). El problema de que existan “perros” dentro de las sociedades humanas es que obligan al resto, a los “no perros”, a organizarse para deshacerse de la tiranía, favorecida por los “perros”. Esa es la razón de que a los “no perros” nos moleste tanto la felicidad del “perro”, que además es una falsa felicidad (porque es dependiente del “de arriba”).
    ¿Qué época no ha sido de guerras? Independientemente de que hoy día “todo el mundo tenga que ser guerrero”, que me parece básicamente cierto (por la generalización y glorificación de las estrategias competitivas), creo que hay que distinguir entre el espíritu guerrero y la simple acción. Si no hay dinámica, un sistema está muerto y no puede haber evolución. La adaptación o la acomodación a nuevas circunstancias exige movimiento. Personalmente, ése es el tipo de acción que reivindico: organización, movimiento, discernimiento, valentía. Que no tiene nada que ver con la guerra ni con los héroes; los héroes y los madelmans que se queden en casita, que bastantes jaleos nos crean a los demás.
    Claro que me he enterado de lo que es un momento de felicidad; es más, no existe otra felicidad que la que has descrito. Simplemente, hemos usado la palabra en distintos contextos y con distintas acepciones, pero obviamente es como dices en el contexto en que lo dices.
    Nos vemos dentro de un rato.

    (¿Estamos tan lejos en lo que decimos como para no entendernos? Yo no lo veo…)

  3. Pingback: El camino de la luz intelectual | Anarchanthropus crapuloideus (Al fondo a la izquierda, por favor)

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