Gestión ambiental: ideas claras

«Las montañas necesitan sensibilización social y mecanismos de retorno económico para sus habitantes en compensación por contribuir a su conservación»

Excelente entrevista a mi amiga Rosa Fernández-Arroyo.

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Rosa Fernández-Arroyo siente un amor incondicional por las montañas, a las que admira y de las que disfruta como buena montañera y alpinista (fue instructora de escalada y alpinismo en la Escuela Madrileña de Alta Montaña), y a las que defiende con pasión y sin peros en la lengua como bióloga, máster en gestión ambiental y presidenta-directora de RedMontañas. Esta última es una asociación nacional conservacionista surgida en 2005 con el propósito de educar, sensibilizar y recordar a las distintas administraciones qué deberes deben hacer para proteger y conservar las zonas de montaña de manera adecuada.

Para Rosa Fernández-Arroyo, «la biodiversidad y el desarrollo urbanístico en las montañas pueden ser compatibles siempre que sea a escala moderada, en altitudes bajas, con baja ocupación de suelo y con exigentes criterios de sostenibilidad y evitación de irreversibilidades».En esta entrevista, resume los más y los menos por los que ha pasado RedMontañas en su década de vida, revela cuáles son las aspiraciones de su entidad a corto, medio y largo plazo y realiza un diagnóstico claro de qué dolencias padecen nuestras montañas, qué “medicinas” ya suministradas deben dejar de tomar a toda costa para que no empeoren y qué tratamiento necesitan para curarse.

Mercados de Medio Ambiente.- ¿Cómo y cuándo surgió la idea de constituir RedMontañas?

Rosa Fernández-Arroyo.- En junio de 2005, trascurridos ya tres años desde que las Naciones Unidas alertaran en 2002 (Año Internacional de las Montañas) sobre la urgencia de preservar y proteger las zonas de montaña del planeta, dos años después de que en 2003 el Ministerio de Medio Ambiente presentara la Carta Española de las Montañas, y un mes después de que en mayo de 2005 el Congreso de los Diputados ordenara al Gobierno de España agilizar la aprobación de dicho documento, un grupo de personas (conservacionistas, científicos, expertos, montañeros…) constatamos que todo lo anterior no estaba sirviendo de mucho, y que las amenazas y presiones sobre las áreas de montaña de nuestro país no solo no disminuían, sino que continuaban creciendo.

Esta situación nos llevó a constituirnos en asociación para educar, sensibilizar, realizar acciones demostrativas y presionar a las distintas administraciones para que cumplieran con sus obligaciones de proteger y conservar estas zonas. Pero sobre todo, nuestro propósito inicial fue generar una plataforma o soporte de confluencia y trabajo conjunto y ponerla a disposición de todas las iniciativas de conservación de las montañas en nuestro país.

MMA.- Desde que arrancó el proyecto, ¿qué momentos destacaría por haber significado un punto de inflexión en la evolución de RedMontañas (tanto positivos como negativos)?

R.F.A.- Un clarísimo punto de inflexión negativo para el desarrollo de los objetivos de nuestra entidad fue el cambio de Gobierno a principios de 2012. La llegada del Gobierno del PP eliminó la línea de trabajo colaborativo que RedMontañas había venido desarrollando durante varios años con el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) del gobierno anterior, y en el que desde el Grupo de Trabajo sobre Montañas de la Red Rural Nacional coordinamos distintas iniciativas de desarrollo rural y protección de la biodiversidad para las zonas de montaña a escala estatal. Con la desaparición de esta vía de acción a escala estatal, y a la vista de la demoledora regresión de las políticas ambientales de este gobierno, decidimos renunciar a todo vínculo con las administraciones y centrarnos en un ámbito más local y en acciones que pudiéramos desarrollar de modo autónomo, con nuestras propias fuerzas.

MMA.- ¿En qué situación se encuentra ahora RedMontañas y hasta dónde quiere llegar?

R.F.A.- Por coherencia con nuestros valores y principios, en el momento actual trabajamos a escala local y con un estilo y filosofía muy sencillos, minimalistas, con actuaciones locales, demostrativas, de bajo coste pero elevada eficiencia ambiental y capacidad educativa, con nuestras propias fuerzas y las de algunos puñados de voluntarios.

Generalmente, nos centramos en acciones directas de conservación, pero también incidimos en la reivindicación, y asimismo participamos o promovemos iniciativas de escala más amplia, como la lucha contra los plaguicidas y tóxicos agrarios o la conciliación entre la conservación del lobo y la preservación de la ganadería de montaña. No olvidamos nunca la necesidad de actuar a escala de la normativa estatal, pero consideramos que, en la actual coyuntura política, esta línea no tiene muchas perspectivas de éxito, por lo que preferimos reservar nuestros esfuerzos para otro momento político más favorable. Además, apostamos fuerte por la colaboración entre ONG y entre los distintos colectivos de la sociedad civil para reivindicar, denunciar o impulsar iniciativas que mejoren la situación de las montañas, la conservación de la biodiversidad y el cuidado del planeta.

A escala más amplia y para un plazo no sabemos si medio o largo, pero hoy por hoy indefinido, aspiramos a impulsar una Ley Estatal de la Montaña, como ya existe en otros países europeos, que promueva políticas diferenciadoras para las montañas y atienda sus muchas y fundamentales especificidades, además de a los servicios ambientales básicos e imprescindibles que estas zonas suministran al conjunto de la sociedad.

MMA.- ¿Da la Administración española una prioridad adecuada a la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica en los ecosistemas de montaña?

R.F.A.- En absoluto. De una manera histórica y a distintas escalas, todas las administraciones, infravaloran y desatienden la importancia de conservar y usar racional y equilibradamente nuestra biodiversidad, lo que hacen de forma particular la mayoría de las instancias administrativas que dependen del actual gobierno del Partido Popular.

Hasta hace relativamente pocas décadas, las dificultades para acceder a las montañas y explotar intensivamente sus recursos habían mantenido la biodiversidad y ecosistemas de montaña en un estado bastante aceptable, e incluso puede decirse que el abandono rural ha contribuido en ciertos casos a su recuperación consecuente a antiguos “no tan sostenibles” usos tradicionales. Sin embargo, en las últimas décadas las cosas están cambiando rápidamente debido a la expansión de nuevas formas de explotación de los recursos de las montañas y ocupación de espacios valiosos, especialmente bajo la forma del urbanismo descontrolado, la industria turística, la masificación recreativa y deportiva y sus infraestructuras e irreversibilidades asociadas.

Y las administraciones no están haciendo nada o casi nada por poner freno a estos procesos, ni siquiera cuando declaran espacios protegidos como está siendo el caso del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, en el que aparentemente y por el momento solo se está promoviendo el uso público en masa, mientras se descuida casi todo lo relacionado con la conservación y la investigación aplicada, y muy lejos de los principios de cautela y legado que deberían estarse contemplando.

MMA.- ¿Qué ayudas específicas existen para la financiación de actividades para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en las montañas? ¿son suficientes?

R.F.A.- No hay ayudas específicas. Los presupuestos públicos no dan prioridad a la planificación y gestión integrada de las montañas, salvo cuestiones puntuales. Por lo tanto, hay una clara insuficiencia de recursos económicos.

MMA.- ¿Echa de menos el desarrollo de normativa, reglamentos, políticas o programas específicos para avanzar en la conservación de la diversidad biológica de las montañas en España?

R.F.A.- Sin duda se echa de menos. España no está trabajando de forma coordinada y coherente en el programa temático de biodiversidad de montañas del Convenio de Diversidad Biológica y, por el momento, no hay normativa que permita trabajar adecuada e integradamente en conservación y desarrollo sostenible de las montañas.

MMA.- Respecto a otros países del marco comunitario, ¿cuál es la situación de España en materia de conservación de las montañas? ¿Hay algún modelo al que deberíamos acercarnos por su eficacia y buenos resultados?

R.F.A.- Como ya se ha mencionado, en España no existe una política concreta para la conservación de las montañas. Los países firmantes de los llamados Convenio Alpino y Convenio de los Cárpatos han avanzado mucho más y están funcionando desde hace muchos años mediante estrategias a largo plazo.

MMA.- Algunas causas directas de la degradación y la pérdida de biodiversidad en las montañas en el caso de España son los incendios y el impacto que el urbanismo tiene en ellas. En el primer caso, ¿falla la educación en el cuidado y respeto de nuestros bosques, tenemos un grave problema de falta de sensibilización o se trata de casos aislados? Y, en el segundo caso, ¿cree posible la conciliación entre la convivencia sostenible entre biodiversidad y desarrollo urbanístico?

R.F.A.- Sobre los incendios: hay conciencia al respecto, aunque es necesario profundizar bastante más. Para ello, es necesario trabajar de forma multidisciplinar, a nivel educativo y de sensibilización, pero también con medidas directas que permitan resolver de forma participativa problemas que se arrastran desde hace muchos años. Y en el caso de la biodiversidad y el desarrollo urbanístico en las montañas: pueden ser compatibles siempre que sea a escala moderada, en altitudes bajas, con baja ocupación de suelo y con exigentes criterios de sostenibilidad y evitación de irreversibilidades. Pero es imprescindible tener en cuenta que los ecosistemas de montaña son frágiles y escasamente resilientes debido a su tercera dimensión, que es la altitud. Por todo ello, se recuperan mal de los impactos sobrevenidos, con un alto coste en pérdida de funciones y servicios de sus ecosistemas.

MMA.- De manera breve, haga un diagnóstico sobre las principales necesidades que tienen las montañas españolas.

R.F.A.- De una manera más que breve: es necesario que la sociedad comprenda la importancia vital que para el bienestar humano tienen los espacios de montaña en buen estado de conservación. Pero para que ese estado de conservación se mantenga, es preciso que las gentes que viven en las montañas compartan esta noción, contribuyan a la conservación y reciban el retorno social necesario para vivir en condiciones de bienestar equiparable al resto de la sociedad sin necesidad de explotar y degradar de forma irreversible el medio en que viven.

En el caso de las zonas de montaña, diversas herramientas que han sido barajadas durante largo tiempo pero que no terminan de ponerse en marcha, como son los pagos por servicios ambientales, contribuirían a incentivar un cuidado activo de los ecosistemas y biodiversidad de montaña por parte de sus habitantes, sin pérdida de bienestar y en condiciones de poder aprovechar racional y sosteniblemente las oportunidades económicas del medio en que viven.

En resumidas cuentas, las montañas necesitan: 1.º Sensibilización social; 2.º gestión productiva extremadamente atenta a la conservación e integridad de sus ecosistemas y de los servicios que estos procuran; 3.º mecanismos de retorno económico para sus habitantes, en compensación por contribuir a la conservación; y 4.º suficiente inversión y esfuerzo en investigación y seguimiento aplicados a la conservación y al uso sostenible de los recursos y valores de las montañas.

MMA.- La colaboración ciudadana suele ser la clave del éxito de numerosas iniciativas que requieren cierto grado de compromiso, voluntariedad y responsabilidad con el cuidado de los recursos naturales. Por su experiencia al frente de RedMontañas, ¿diría que la gente está, por lo general, muy comprometida con la conservación de nuestros recursos naturales, que le preocupa en cierto modo este asunto y procura contribuir a la causa o que son excepciones las que muestran un verdadero interés?

R.F.A.- Yo creo que la ciudadanía tiene a su disposición la información suficiente para conocer cómo funcionan los sistemas naturales y lo vulnerables que son. Otra cosa es que a una parte de la sociedad no le interese o decida mirar hacia otro lado. En gran medida, también es una responsabilidad de las administraciones el no aportar la necesaria información y formación, llegando a “desinformar”, ocultar aspectos importantes o manipular la opinión pública en determinados temas. En nuestra experiencia como asociación y también desde mi perspectiva puramente personal, la gente realmente informada, concienciada y comprometida hacia el cuidado del medioambiente es desgraciadamente una minoría.

MMA.- En el marco de la Cumbre del Clima de Nueva York, varios gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil acordaron colaborar para acabar con la deforestación en 2030. ¿Es este un sueño alcanzable?

R.F.A.- Se puede decir que 2030 está ya a la vuelta de la esquina y no se están dando los pasos políticos necesarios para frenar el problema.

MMA.- El cambio climático es otra de las amenazas que sufren los ecosistemas de montañas. ¿De qué manera se trabaja para contribuir a su mejor adaptación a este fenómeno global.

R.F.A.- No se trabaja de forma coherente, de acuerdo con un plan a seguir, sino que como mucho se adoptan medidas puntuales e independientes. Por si fuera poco, se detecta un alto grado de irresponsabilidad en los medios, que no hacen lo suficiente para alertar a la sociedad acerca de los graves riesgos que corremos y en que estamos ya incurriendo por no hacer lo suficiente para frenar esta amenaza.

Estas últimas preguntas solemos hacérselas a todos nuestros entrevistados por ser, desde nuestro punto de vista, de obligada formulación por estar directamente relacionadas con nuestro sector.

MMA.- ¿Qué opina sobre el uso de herramientas innovadoras basadas en el mercado para la conservación del medio ambiente?

R.F.A.- La pregunta es muy genérica así pues la respuesta lógicamente también lo es. Depende de cómo sean estas herramientas y cómo se utilicen.

MMA.- ¿Qué opinión le merecen plataformas como mercados de medio ambiente, que desde la iniciativa privada se orientan a la investigación y difusión de herramientas para integrar la conservación del medio ambiente en la economía?

R.F.A.- A falta de un conocimiento profundo de los resultados que están dando estas plataformas, mi respuesta es similar a la anterior. No obstante, parecen potencialmente interesantes.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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