Me vuelvo a besar el desorden

Bellísimo y muy ajustado a mi propia historia. Aunque su lectura me llegue tarde; ya se han pasado todas las páginas y el libro, escrito a partir de la introducción a una sola cara, descansa en el fondo de una poza de agua turbia, mientras se descompone.

Dijiste que se nos ocurriría
una forma de teletransporte
para reírnos de la distancia;
mi espalda reconoce tu huella dactilar,
no me hables de tecnologías.

A decir verdad no sé si son tus palabras
o las he soñado,
seguramente sea lo segundo.
Para ti la distancia siempre fue un impedimento,
para mí sólo lo era la falta de ganas;
ésas que no sé si he perdido,
o sencillamente han volado
porque querían perderse contigo.

Nunca dura más el perfume que el recuerdo
y tú no te pones,
como si temieras que se quede en mi ropa
más de una noche;
no me has hecho un favor,
pero te doy las gracias,
así no me dará un vuelco el corazón
cuando crea reconocerte en el aire.

Es más fácil el odiar que sentir indiferencia,
por eso te sigo queriendo a mi manera,
ni mejor ni peor;
sin querernos como locos
ni siquiera vamos a la deriva:
somos barcos fuera del mar.

Pero recuerda que no fui yo quien rompió el primer plato,
fuiste tú con esa sonrisa de crío dibujada en los labios.
No me vengas con esas de que si ‘las manos de trapo’
ahora,
que ya he roto la vajilla entera.

Ya no miramos el mismo atardecer,
hemos cambiado los buenos días por las buenas noches.

Disculpa si me voy demasiado lejos,
he intentado mirar desde tu perspectiva;
no sé si soy cobarde o valiente por salir a correr
cada vez que me doy cuenta de que quiero quedarme,
necesitaba perder el aliento sin ti
para estar bien conmigo.

Así que me vuelvo a besar el desorden
porque es la única manera de darle amor a este mundo.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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Una respuesta a Me vuelvo a besar el desorden

  1. Tarde me llegan a mí también, al tiempo que me vienen terriblemente bien. Aunque aquí hay palabras que son verdaderamente eternas:
    “Para ti la distancia siempre fue un impedimento,
    para mí sólo lo era la falta de ganas.”
    Qué hermoso manifiesto del explícito divorcio entre la debilidad y la osadía. Tengo suerte de conocer la diferencia entre la distancia física y la emocional, y de que no me asusten los abismos.

    Es enteramente conmovedor, pero la parte del perfume consigue romperme en pedazos. Me encanta su verdad desgarradora.
    Magnífico, un aplauso fiero a los dos.

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