La agonía de la razón

Los animistas y creacionistas salen del armario y tratan de expandir sus ideas arcaicas e indemostrables por todas partes, lo que nada tiene que ver con la búsqueda de la espiritualidad. Hoy, una buena amiga ha colgado un texto de Enric Corbera, famoso terapéuta “alternativo” que cae recurrentemente en la exageración y malinterpretación de los argumentos cuánticos, y que tiene como cabecera en su muro de Facebook esta frase delirante y aterradora, justificadora de todos los totalitarismos y extravagancias irracionales: “cuando alguien toma plena conciencia, no pregunta, actúa”. Por eso no pregunta el Papa, que es “infalible”; por eso no preguntó Hitler, que directamente hizo lo que “tenía que hacer”. En ese texto de Corbera se puede leer ni más ni menos que “debemos salirnos del paradigma de la casualidad o del azar. El Universo es inteligencia; esta inteligencia aún no somos capaces de comprenderla enteramente, y quizás nunca lo seamos.” Madre mía de mi vida, seguimos anclados en el Renacimiento…

Naturalmente, la he contestado: Estoy totalmente en desacuerdo. El paradigma del azar es el que explica la evolución biológica. Si lo abandonas, puedes formarte una idea de lo que ocurre en el Universo basada en la intuición, pero no en la razón. Me sorprende muchísimo, cada vez más, el movimiento anti-razón, siendo ésta la cualidad humana por excelencia, y la única que puede lograr que, por primera vez en la historia evolutiva del planeta, un episodio de extinción masiva como el actual se pueda frenar. ¿Al final vamos a acabar por aceptar como verdadero lo que dice la Biblia, otra vez? ¿Qué nos está pasando, que en vez de recuperar las tradiciones humanistas y espirituales, nos estamos yendo al otro extremo, aceptando de nuevo supersticiones y dogmas que hace ya siglos que se ha demostrado que son inexactos? Asumir que el Universo es inteligencia, sin la más mínima prueba (es decir, no como hipótesis, sino como hecho), es defender desde posturas animistas la misma narrativa propugnada por los seguidores del Diseño Inteligente, que como idea es provocadora y atractiva pero que no hay manera de sostener con argumentos. ¿Volvemos a la sinrazón? De verdad, que estoy perplejo.

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No me resisto de recoger los comentarios que han seguido:

MVMC: JL, vuelve a leerlo, no niega en ningún momento la razón. Quizas yo no hubiese puesto la palabra universo al explicar la causa de por que ocurren en nuestro existir determinadas cosas…. Para mi es un hecho cierto que lo que temes… lo que tienes inscripto en tu incosciente mas profundo se manifiesta en la realidad, proque actuamos conforme a esos patrones. Enric nos invita a ser conscientes de esto. Con sus palabras, quizas un poco impregnadas de sus propias creencias, nos indica que al mirar a nuestro devenir diario, a lo que nos ocurre, podemos vislumbrar lo que inconscientemente llevamos programado, y que si no nos gusta, podemos, o al menos intentar, cambiarlo. Pero el primer paso es ser consciente de esta dentro de ti todo…. el problema y la solución.

José Luis Yela: Pues bien, de acuerdo con lo que dices; pero no podemos mantener un diálogo coherente si cada uno habla de algo diferente. Una cosa son hechos concretos (por ejemplo, que llevamos “grabadas” actitudes que hemos aprendido y que recibimos probablemente de manera epigenética; eso es indudable) y otra cosa es la lógica argumental de un discurso. Y la lógica del discurso de Corbera, a la que yo me estaba refiriendo arriba,  es claramente determinista, incluso fatalista hasta cierto punto. Toda la teoría física moderna, al igual que la biológica, asume que el azar, en cuanto a causalidad no voluntaria, es clave para explicar el funcionamiento del Universo. Este hombre postula lo contrario. Y otras cosas que he leido de él demuestran claramente que no ha entendido, o que malinterpreta, la esencia de la mecánica cuántica, y que, como muchos otros, intenta aplicar fenómenos que se producen a determinadas escalas de la organización del cosmos a otras escalas donde no se ha demostrado que operen. Eso le convierte en reduccionista. Y el reduccionismo es el causante de enormes dosis de confusión hoy día.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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2 respuestas a La agonía de la razón

  1. cesar dijo:

    Mas de acuerdo imposible. Yo creo que el movimiento anti-razón imperante (y que en algunos sitios, como en el caso del preocupante auge del creacionismo en USA) es una muestra del fracaso de una Ciencia convertida en un engranaje del productivismo capitalista y unos científicos centrados en su modelo p4 (prestigio, publicaciones, premios y pesetas) y desvinculados de toda implicación humanística de la Ciencia como un camino de pensamiento.
    Sobre azar, caos y bifurcaciones, convendría recordar a la gente cómo el proceso de evolución biológica está marcado por cinco grandes episodios de extinciones masivas mas algunos mas pequeños, motivados por cosas como impactos de meteoritos, su energía y lugar de impacto tectónica y vulcanismo…y lugares donde afectó (como conversión de cuencas marinas en anóxicas y eliminación de especies aerobias y dominio de procariotas anaerobios…) etc etc…

  2. Exacto, yo hago la misma lectura. La perversión actual de la ciencia, convertida en el motor instrumental ciego de avance del sistema de organización social productivista y mercantilista, favorece el auge de los fundamentalismos y dogmatismos de todo pelaje. O los científicos que estamos profundamente implicados en la defensa de la honestidad intelectual proponemos nuevas vías de acción y logramos que se discutan seriamente y se desarrollen, o la ciencia como forma de vida y como camino de pensamiento humanista tiene no sus días, sino sus horas contadas. De hecho, es casi cadáver. Y si la garante del anti-dogmatismo y de la defensa de la provisionalidad de la verdad fenece, volveremos a estar en manos del capricho de lo absoluto y de la autoridad por decreto. Ese es el camino que llevamos, ante la pasividad de los científicos. Nos creemos demasiado importantes; nuestro ego está inflado hasta bloquear nuestra capacidad de respuesta crítica casi por completo. Como dices, solo nos movemos por prestigio, poder… o pelas. Y por la vía para conseguirlos: publicaciones. Las nefastas cuatro pes. O, muchas veces también, por un interés tan desmesurado hacia nuestros objetos de trabajo que no alcanzamos a plantearnos seriamente si el contexto que nos mueve camina por sendas amigables y sostenibles o se ha vuelto prisionero de comportamientos malsanos.

    La cuestión de las extinciones masivas y su papel en la evolución de la vida es clave, pero es prácticamente ignorada por el 99,9 % de la población. Un cierto número de dichas extinciones puede haber sido causado por factores endógenos a la Tierra, como por ejemplo por acción de la criticidad autoorganizada sobre el sistema inestable saturado formado por las distintas especies y sus interacciones o como consecuencia de los grandes movimientos de la corteza terrestre y los cambios concomitantes en las corrientes oceánicas, en ausencia de saturación de organismos en las redes ecosistémicas; otras han sido producidas por factores externos, como caída de meteoritos. ¿Puede defenderse con algún fundamento que esos hechos están determinados por alguna causa última o poder divino? Se puede, claro; pero como resultado de algún tipo de fe, sin razón o prueba alguna. Por otro lado, el papel de las grandes extinciones masivas parece clave para explicar coherentemente los patrones macroevolutivos que se han ido sucediendo a lo largo del Fanerozóico (periodo en que ha habido vida sobre la Tierra), como tan magistralmente explicó Stephen J. Gould. Si estudiamos con detenimiento los modos de construcción del cuerpo de los animales y su evolución a lo largo del tiempo sobre la base del inmenso conjunto de fósiles almacenado, difícilmente podremos explicarla si no es recurriendo al papel del azar. En relación con los animales, los primeros metazoos debieron aparecer hace unos 700 millones de años (el fósil más antiguo conocido, un porífero, acaba de ser datado en 600 m.a.; http://news.sciencemag.org/biology/2015/03/oldest-known-sponge-pushes-back-date-key-split-animal-evolution), y en un periodo de tiempo comparativamente muy breve, probablemente durante el Vendiense (Precámbrico), se debieron organizar todas las variantes de construcción corporal animal que conocemos actualmente (que designamos como tipos o filos animales) más muchas otras de las que solo se conocen fósiles. Si hace 500 m.a. ya estaban presentes todos los tipos animales conocidos (más de 50) y hoy día se reconocen entre 32 y 36, según los diferentes autores, alrededor de la mitad han desaparecido completamente desde el inicio del Cámbrico hasta ahora, y se deja de seguir su rastro justo tras los grandes eventos de extinción masiva (muy especialmente tras las extinciones Ordovícico-Silúrica y Pérmico-Triásica). Puesto que las causas de las extinciones masivas son aleatorias y la probabilidad de supervivencia de los grandes linajes depende de factores de oportunidad que nada tienen que ver con la selección natural, los patrones macroecológicos (o conjuntos de grandes linajes) observables en cada momento histórico son el resultado directo de los efectos de filtro de las extinciones masivas. Luego el conjunto de especies que observamos es producto de la diversificación, cuya fuerza motriz es la selección natural, pero el conjunto de grandes linajes animales es producto del azar, y solamente del azar.
    Todo esto, por no hablar de las numerosas situaciones en las que se ha demostrado reiteradamente el papel crítico del azar, muchas de las cuales ya documentó Monod en su espléndido “El azar y la necesidad”. Y que te vengan a contar que tenemos que superar el paradigma del azar… En fin. Eso.

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