A mi amigo abandonado

Déjalo. No insistas más. Es horroroso, lo sé. Especialmente para hombres como nosotros, dispuestos a dejarse morir de tristeza ante el fracaso sentimental. Pero no merece la pena. Es esfuerzo baldío; es sufrimiento en vano.

Cuando una mujer dice que no, es que no. Y se acabó. No hay más que hacer. Sus decisiones son inapelables. Ella puede que ni se plantee entenderte a tí; pero tú tienes que entenderla a ella necesariamente. Nosotros podemos estar bailando a su son uno, dos, veinte años; pero si han abierto otras puertas, si han empezado a hacer la maleta, es que se van. Ya puedes cantar en ruso, escribir en chino o recitar las obras completas de Shakespeare en sánscrito; da lo mismo. Si no satisfaces alguno de sus criterios básicos, estás fuera; no hay opción para el acuerdo o para el aprendizaje.

En realidad, es lo que corresponde al modelo humano de selección sexual. La especie humana, monógama funcional, y por tanto con un dimorfismo sexual relativamente escaso, responde a un patrón de selección donde la hembra es la que decide, o al menos la que toma decisiones mucho más drásticas en cuanto al principio y el final de una relación. En gran parte, esto resulta del balance de intereses asociado a la inversión parental, que es mucho mayor por parte de ellas, lo que conduce a niveles de competencia intrasexual masculina bastante marcados. Ésta, a su vez, favorece la exigencia femenina en la selección de pareja. Con lo cual se cierra el círculo.

Nada de extraño tiene que haya tanto hombre recurrentemente vapuleado y finalmente endurecido. O, como dicen algunas célebres estudiosas del amor, hombres que empiezan siendo dependientes y acaban siendo canallas. Es natural. A medida que pasan los años por nosotros y desarrollamos callo, la mayor parte nos volvemos descreídos y dejamos de confiar en la hembra que nos examina con ojos críticos. De hecho, muchos jovencitos son ya así, previsiblemente porque aprenden el patrón de conducta de sus padres o mayores. Y, por si fuera poco, parece además que esa conducta canalla, altiva con la mujer, les resulta más atractiva a ellas por término medio que la actitud de entrega.

Así que déjalo, amigo; lamento decirte que, con casi toda probabilidad, no tienes nada que hacer. Igual nos debemos plantear si volvernos bandidos nosotros también. Me temo que la insistencia de ellas para que sigamos siendo como somos, blanditos, es una simple pose. Si, les resulta agradable identificarnos con el niño que llevamos dentro y eso despierta su ternura durante un tiempo; pero al cabo de unos meses, si no cumples sus expectativas en cuestiones que puede que ni se te hayan pasado nunca por la cabeza, se cansan y se desentienden. Los procesos de selección sexual son así, descarnados; hasta la hembra más dulce puede actuar con la crudeza más implacable.

Así es la vida.

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Acerca de Anarchanthropus crapuloideus

Calvo, feo, gordo y tontorrón. Este es mi perfil de acuerdo con quien más valor tiene para mí, mi adorado -y guasón- hijo Mateo. Podría añadir que soy una especie de anarcántropo crapuloideo. Pero buena gente, ¿eh?. Así que después de la presentación inicial, el resto así como más en serio: Lo mío son las cosas bien hechas, con gusto y paciencia. Me gusta el silencio, la calma. Me gusta cultivar la tierra, hacer la comida a la brasa, hacer pan, conservar las costumbres ancestrales. Me gustan las miradas firmes de las personas sin dobleces. Me gusta la esencia. Y la forma también, sí; pero sobre la esencia. Me gusta la soledad, compartida o no. Me aburren y me irritan la mediocridad rampante y la falsedad, la corrupción, la incapacidad y la indolencia que dominan nuestro día a día. Me enojan los “esclavos felices”. Soy raro, dicen. No encajo bien en los moldes convencionales. En muchas situaciones estoy a la contra. Si la inteligencia es la propiedad de adaptarse bien a cualquier circunstancia, no soy particularmente inteligente. Soy un intelectual inquieto, apasionado del mundo natural. Me fascina la vida. Y el color, los paisajes (¡el Alto Tajo!), el agua limpia, los animales silvestres (en especial los insectos, y sobre todo las mariposas), la montaña, el mar, las flores… Me hice biólogo, aunque padecí mucho durante la licenciatura; mi interés por el mundo natural me ha llevado a ser profesor universitario de Zoología y Conservación Biológica (también me entusiasma la docencia) y a fundar un grupo de investigación. Si no hubiera sido biólogo hubiera sido músico; me cautiva la música. U hortelano. O pintor. O... soñador de vencejos y hadas. No tengo estilos musicales preferidos, sino músicos preferidos: siempre se ha hecho buena música, y yo creo que ahora también (en contra de lo que opinan algunos críticos). Una relación de la música que más escucho se encuentra en http://www.last.fm/user/Troitio. Me entusiasman también la pintura y la literatura, tanto para disfrutar las creaciones ajenas como para crearlas yo mismo. Algunas frases ajenas que me han acompañado a lo largo de la vida: “Piensas demasiado para ser feliz” (dicha por la madre de la niña que más me gustó en mi adolescencia y primera juventud; yo no he estado de acuerdo en lo de que pensar “demasiado” te impida ser feliz, y de hecho me considero un privilegiado respecto a la felicidad). “Deja ya las mariposas, que no te van a dar de comer” (dicha por mi abuela paterna, que no entendía bien mi afición precoz, y que a la postre también se ha demostrado que era errónea, porque desde luego que me han dado de comer, a pesar de dedicarme a ellas y de hacerlo a contracorriente de las modas productivistas dominantes). "¿Cómo una persona que es en sí por completo un método, puede comprender mi anarquía natural?" (Richard Wagner). "Sólo aquel que lleva un caos dentro de sí puede alumbrar una estrella danzarina" (Friedrich W. Nietzsche). "Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar. Necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." (José Saramago). "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda." (Concepción Arenal). "Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos". (Charles Bukowski. ¿O ésta es de Homer Simpson?).
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